Porco Rosso

Porco Rosso

martes, 27 de junio de 2017

HERMANOS DEL VIENTO de Gerardo Olivares - 2015 - ("Hermanos del viento")


Lukas es un niño que vive con su padre en un apartado valle de los Alpes y que pasa por una depresión tras la muerte de su madre. Un día, encuentra a una cría de águila que se ha caído de su nido y decide cuidarla. En su labor le va a ayudar su único vecino, el guardabosques del lugar. Lukas va a empezar el arduo camino de llegar a la madurez de la mano de su amigo animal y entre ellos va a surgir una relación única.


El español Gerardo Olivares es un director curtido en documentales que saltó a la ficción posteriormente. Ha creado y trabajado en series de documentales como "La ruta de las Córdobas" o "La ruta de los exploradores", y en su obra es de vital importancia la relación del ser humano con la naturaleza, relación que es además el asunto central de muchas de sus películas junto a la crítica social. Su filmografía destaca con las cintas "Una nube sobre Bhopal", "Caravana", "La gran final", "14 kilómetros", "Entrelobos", "Marcos, el lobo solitario", "Hermanos del viento", "100 días de soledad" y "El faro de las orcas".


Tendré que echarle un vistazo a otras películas de Gerardo Olivares, porque creo que empezar su filmografía con "Hermanos del viento" puede que sea bastante injusto. Me costa que ha hecho bastantes cosas mucho más interesantes, sobre todo en el campo del documental, que esta producción austriaca de 2015 estrenada ahora en algunos cines en España a cuento del tirón de la reciente "El faro de las orcas" (que no he visto). "Hermanos del viento" es una excusa para rodar imágenes bellísimas de naturaleza indómita, o eso por lo menos es lo que me parece. De hecho, la película era originalmente un documental sobre las águilas en Los Alpes que posteriormente fue convertida en una historia de ficción. Narra con voz en off la aventura iniciática de un niño que vive en el campo y de una cría de águila, que corren paralelas. La del niño navega por aguas de ficción, y la del águila por aguas de documental, y ambas se fusionan. Insisto: las imágenes de la historia del animal son una maravilla. Pero la trama que lo articula todo es un truñazo de los grandes, con todo el dolor de mi corazón. No es solamente que la historia sea predecible y ñoña, es que encima tiene incongruencias. Todo lo que cuenta "Hermanos del viento" nos lo sabemos de memoria: está todo tan, tan, tan visto, que adivinamos prácticamente toda la película en sus primeros momentos. Niño sin madre, águila expulsada de su nido, padre amargado y traumatizado más bruto que un arado y encima cazador de animales, un guardabosques bondadoso que lo cuenta todo al espectador y que ayuda a los protagonistas, un mensaje de autosuperación con metáfora relacionada con la del pájaro deprimido y débil que aprende a volar... Uffff. Blanco y en botella.


Pero la cosa mala sigue, porque encima nadie se cree que el protagonista no vaya a la escuela y los servicios sociales no vengan a obligar a su padre a llevarlo a la del pueblo más cercano (y la película está ambientada en nuestros días porque el niño tiene una chaqueta de chándal), nadie se cree que hoy en el Primer Mundo haya gente que viva en casas de madera sin electricidad y con candelabros que se caen y ponen en peligro de incendio a todos (y más en una maldita reserva natural), nadie se cree que ese padre y ese hijo vivan de cuatro gallinas y media y de cazar a un águila de vez en cuando, nadie se cree que ni ellos ni el guardabosques no necesiten ni un solo teléfono móvil ni un solo vehículo teniendo en cuenta que viven en un lugar tremendamente apartado de todo, nadie se cree que el niño tenga un libro desde que nació y no lo conozca todavía (¿?¿?¿?) y nadie se cree que el padre sea tan lerdo para no descubrir que el niño va a su vieja casa en ruinas a estar solo cuando en todo el valle solo hay tres casas y dos vecinos. Nadie tiene pies ni cabeza en esta producción y encima todo lo que se narra es pasteloso, ñoño, requetevisto y mediocre. Un rollazo patatero de película, vaya.


lunes, 26 de junio de 2017

EL EMBRUJO DE SHANGHAI de Fernando Trueba - 2002 - ("El embrujo de Shanghai")


Barcelona. 1948. La dictadura de Francisco Franco oprime al pueblo con gran dureza y los rebeldes que todavía tratan de combatirla son ya muy pocos y débiles. Daniel es un niño que perdió a su padre en la guerra y que, buen dibujante, recibe el encargo de pintar a Susana, una joven cercana a su edad que vive encerrada en un misterioso caserón del que nunca sale. Daniel está a punto de descubrir una trama llena de terribles secretos alrededor de ella, por la que además se siente totalmente fascinado.


Voy a decir una vez más lo que siempre digo cuando me enfrento a este tipo de películas: no me interesa nada o casi nada la ficción cinematográfica sobre la Guerra Civil Española y los años de la dictadura de Franco. Me interesa la actualidad, y criticar la actualidad, y meter caña a los problemas de la actualidad. Dicho esto, si una película se ambienta en las susodichas épocas mencionadas, aunque no me interese un pepino, si es buena no voy a putearla cual vulgar "hater" solo porque a mi no me guste lo que cuenta. "El embrujo de Shanghai" no se va a librar sin embargo de un muy merecido puteo, porque es mala con avaricia. Es cierto que Fernando Trueba la tomó a última hora como un encargo cuando el director original de la cinta, el gran Víctor Erice, la dejó por desavenencias con el productor, Andrés Vicente Gómez, y que retomar un trabajo así tiene sus problemas. Sin embargo, la película es mala, tenga la historia que tenga detrás. Basada en una obra de Juan Marsé, narra una trama de despertar de la infancia a la edad adulta durante la dura dictadura (vaya, qué original) con maquis de por medio que luchan contra el régimen. Tiene algo interesante, ojo: Trueba retrata a los maquis referidos como personas que, lejos de ser héroes, también cometen sus fechorías, sus crueldades, sus asesinatos y sus machismos. Algo digno de elogiar dentro de un género que suele ser maniqueo a lo bruto y sin miramientos. Por desgracia, el resto es un despropósito. Más que nada porque la película es una colección de escenas mal hilvanadas, de personajes mal construidos y desarrollados, de giros de guión mal desplegados. El aburrimiento está asegurado a causa de todo esto, y encima si le sumamos que la historia es bastante flojita, que es predecible, y que está llena de tópicos, pues se pueden imaginar. El sopor es terrible, y el interés que todo despierta se va con bastante rapidez. Fernando Trueba, ese director que es capaz de lo mejor y de lo peor, que siempre da una de cal y otra de arena, nos regala la enésima película requeterefrita del Franquismo sin nada novedoso y encima la rueda mal. Pues apaguen y vámonos. "El embrujo de Shanghai" es infumable.


domingo, 25 de junio de 2017

OCEAN'S THIRTEEN de Steven Soderbergh - 2007 - ("Ocean's Thirteen")


Reuben Tishkoff ha sufrido un ataque al corazón y está en el hospital en un estado muy delicado. El culpable es su socio, el rico empresario Willy Bank, un hombre sin escrúpulos que se la ha jugado y que se ha quedado con todos los derechos del gran hotel-casino que ambos estaban construyendo. Danny Ocean y sus amigos van a volver a unirse una vez más para dar una lección a Bank. Y las circunstancias les van a dar a un aliado nuevo y totalmente inesperado.


"Ocean's Thirteen": tercera parte de "Ocean's Eleven" y fin de saga anunciado por el propio Steven Soderbergh, que dijo en el momento del estreno del filme que sería ya el último y que la cosa se quedaría en trilogía (aunque cualquier día de estos con la moda de los retornos de franquicias míticas aparece "Ocean's Fourteen", si es que no lo hace un remake, que también están de moda, y de forma abusiva). Tenemos lo mismo que en sus antecesoras: la película es peor que la primera parte pero igual que la segunda. Repetición de fórmula. Se añade Al Pacino al elenco como estrella especial haciendo del tópico pero solvente malo de la función y tristemente la abandonan Julia Roberts y Catherine Zeta-Jones, lo cual es una pena porque "Ocean's Eleven" cuando funciona plenamente es con todo el reparto de estrellas original, que conformaban un grupo lleno de carisma y de química. Y con estas premisas, luego volvemos a tener como he dicho lo mismo de siempre: nuevo atraco perfecto de apariencia imposible, nuevas técnicas de robo retorcidas basadas en las viejas, soluciones de trama algo absurdas pero resultonas y que no dan un cante demasiado gordo, el humor elegante de siempre, guiños a las anteriores partes y los personajes graciosos de siempre (con retorno de secundarios como Vincent Cassel, que también tienen lugar para hacer su pirueta). Pretensiones cero. Esto encumbra al filme pero también le impide avanzar. Steven Soderbergh sabe que está rodando una película comercial palomitera llena de estrellas brillantes y cachondeo y es lo que se limita a rodar, aunque le de una visualidad muy bonita y un toque lleno de estilo y sofisticación. Varias generaciones de actores reunidas por última vez con ganas de pasárselo bien y hacer que el espectador se lo pase bien. Sorpresa ninguna, desagrado ninguno (si uno sabe lo que va a ver). Olvidable, pero digna. Esto es lo que hay: cine comercial del bueno, que no del perfecto. En conjunto, este incombustible, adicto al trabajo y siempre variado y muy arriesgado director que es Steven Soderbergh nos deja una trilogía bonita y aceptable.


sábado, 24 de junio de 2017

OCEAN'S TWELVE de Steven Soderbergh - 2004 - ("Ocean's Twelve")


Tres años y medio después del gran golpe de Danny Ocean y sus amigos, todos ellos viven vidas alejadas de su trabajo y disfrutando de su dinero sin llamar la atención. Sin embargo, Terry Benedict no ha descansado en todo este tiempo y quiere venganza. Y va a encontrarles a todos y a exigir lo que es suyo, y con intereses muy altos.


"Ocean's Twelve" es básicamente lo mismo que "Ocean's Eleven", con pocas variantes y con menos inventiva y capacidad de sorpresa. Curiosamente, la película es digna... Si se sabe lo que se va a ver. No voy a defender furibundamente a secuelas devaluadas (nunca lo hago), pero tampoco voy a calificar a una de ellas solo por ser una secuela devaluada si, aún estando devaluada, funciona, como ahora es el caso. Vale, todo es una fotocopia de la primera entrega con algún personaje nuevo para dar el pego. Vale, todo es un refrito de lo ya visto. Vale, la trama es todavía más absurda y el desenlace tiene un porcentaje ciertamente alto de despropósito. Ok. Es cierto. Todo. También es cierto que el reparto, que repite entero, tiene carisma más que suficiente para caer bien y hacer gracia. También es cierto que no contiene escenas vergonzantes, ni chistes patéticos, ni salidas de tiesto excesivamente absurdas en el guión, que es un fuego de artificio sin ninguna pretensión más allá de, simplemente, hacer pasar un buen rato al espectador mientras se atiborra de palomitas y refresco. Y también es cierto que estéticamente el filme es bonito y coherente, las localizaciones nuevas, europeas, tienen su chicha, y su aura "cool" y su sofisticación impostada no se toman demasiado en serio a sí mismas. Escenas como las protagonizadas por Vincent Cassel, un ladrón de guante blanco que hace capoeira y que así esquiva las alarmas, son tan cachondas y desprejuiciadas que al final acaban teniendo su gracia. Y lo bueno es que Steven Soderbergh, que lo mismo hace esta película que una experimental o un drama político-social (y es puteado a veces por todas ellas), sabe de lo que va y sabe lo que hay: entretenimiento puro, que luego ya habrá tiempo para cosas más personales. "Ocean's Twelve": secuela aceptable y digna, lista para consumir y olvidar, pero que tampoco trata a nadie como a un imbécil.


viernes, 23 de junio de 2017

OCEAN'S ELEVEN de Steven Soderbergh - 2001 - ("Ocean's Eleven")


Danny Ocean es un experto y sofisticado ladrón de guante blanco que, nada más salir de la cárcel, no tiene otra cosa que hacer que planificar su nuevo atraco: robar simultáneamente los tres grandes casinos que en Las Vegas regenta el rico Terry Benedict, un hombre de grandes recursos y armas tomar. Para ello, Danny Ocean recluta al grupo de expertos más perfecto que nunca ha reclutado, un grupo en el que hay desde maestros del juego o de los sistemas de seguridad hasta acróbatas. El robo más grande de los USA está a punto de comenzar.


Steven Soderbergh, el incombustible, el que toca todos los palos, el que es capaz de hacer la película más experimental y la más comercial, el que se mueve como pez en el agua entre el cine independiente y el gran taquillazo veraniego o navideño. Con toda su irregularidad, con toda su compulsión por rodar, con toda su manía de estrenar a veces varias películas por año y que ninguna le salga redonda, siempre me parecerá uno de los realizadores más interesantes de su generación. La trilogía de "Ocean's Eleven" no es, ni de lejos, de sus mejores creaciones. Y sin embargo, es más que digna, y no pierde demasiada fuerza de una secuela a otra, como le pasa a otras. Ultracomercial de forna deliciosamente descarada, sofisticada, molona, llena de estrellas unidas (pero un repartazo gigantesco de caras en la cresta de la ola, oigan), la primera de ellas es un clásico filme de "atraco perfecto" que es además un remake de una película homónima dirigida por Lewis Milestone en 1960 y protagonizada por el carismático "Rat Pack" de Frank Sinatra. El remake le sale bien a Soderbergh, que sabe entregar una trama inverosímil, como casi todas las de este tipo de filmes, pero que tampoco trata al espectador como a un tonto. Es un fuego de artificio, una colección de piruetas y un show de fichas de dominó tambaleándose en forma de castillo que es plenamente consciente de su cierto absurdo pero también de su misión de divertir, lo que consigue de sobra, y lo que es mejor, sin recurrir a grandes fantasmadas o al típico "final vuelta de tuerca de la vuelta de tuerca" que trata de sorprender con maniobras forzadas y que se deja flecos por todas partes. "Ocean's Eleven" es diversión en estado puro, y la logra, y bastante. La estética ayuda a alcanzar esa sofisticación "cool", y su plantel actoral, lleno de carisma desde los principales protagonistas hasta los secundarios pasando por el villano, se burla de ciertos tópicos y hasta los refuerza con dignidad. Sí, de "Traffic" y "Erin Brokovich" pasamos a esto, y luego vendrían una película independiente, "Full Frontall", y una versión de "Solaris". Este es Steven Soderbergh, el que a veces llega a la obra maestra y el que demasiadas veces se queda en un "pudo ser" pero siempre digno, le pique a quien le pique. "Ocean's Eleven" no ha envejecido nada.


jueves, 22 de junio de 2017

LA AUTOPSIA DE JANE DOE de André Ovredal - 2016 - ("The Autopsy of Jane Doe")


Tommy Tilden y su hijo Austin son dos expertos forenses que llevan un negocio funerario familiar en su pequeña localidad. Un día como otro cualquiera, el sheriff del lugar les pide que hagan la autopsia con cierta urgencia a un misterioso cadáver que parece estar completamente fresco a pesar de todo. Padre e hijo comienzan a trabajar con su rutina habitual. Y algo horrendo y diabólico comienza a ocurrir...


A veces el maltratado género del terror da algunas aisladas alegrías y la crítica además acompaña para la ocasión. La película de turno se va haciendo famosa entre los fans, y esta vez con razón para serlo. "La autopsia de Jane Doe", primera realización del noruego André Ovredal, famoso por la original "The Troll Hunter" de 2010, fuera de su país (es una producción británica), es una obra más que digna, a pesar de tener el clásico y fallido final apresurado y lleno de "tics" de lo peor del género. Un único escenario: una sala de autopsias y sus oficinas aledañas. Y un cadáver extraño al que hay que "descuartizar". Y dos personajes: un padre y un hijo, ambos los dueños de la empresa funeraria familiar de una pequeña localidad. Los dos empiezan a trabajar con el cuerpo y poco a poco van descubriendo extrañezas en su exterior y también en su interior. Y no cuento más. "La autopsia de Jane Doe" sabe manejar perfectamente el espacio fílmico para crear tensión por medio de la sugerencia (y sin que el mencionado espacio sea especialmente espeluznante o chungo), sabe dirigir a los dos únicos actores principales para que sus interacciones mantengan el ritmo sin parar, sabe dosificar la información para que la intriga no pare nunca y sabe asustar tanto por medio de lo que no se ve o no se termina de ver como por los "sustos" clásicos y esperables, bien tratados y de los cuales no se abusa nunca. La comparación con todos esos gigantescos bodrios del terror que se hacen como chocolatinas cada año es odiosa, y "La autopsia de Jae Doe" sale frente a ellos muy, pero que muy, muy bien parada. Sí, le falla algo el final. Lo comenté antes. Cae en los tópicos esperables a última hora y en las soluciones manoseadas que nos sabemos de memoria desde los años ochenta. Pero bueno, el cuerpo cumple, y de sobra. Se lo perdonamos. Recomendable en general.


miércoles, 21 de junio de 2017

AT LAND de Maya Deren - 1944 - ("At Land")


Una mujer se despierta en una playa solitaria y, cuando las olas la dejan, comienza a viajar a través de un mundo fantástico en el que se rompen todas las reglas físicas y temporales y en el que empieza a perseguir a un peón de ajedrez que ha caído fuera de su tablero con imprevisibles consecuencias.


La segunda obra de Maya Deren, cuyo comentario de su filmografía retomo, es "At Land", un cortometraje de nuevo, de quince minutos. En ella, ya sin el acompañamiento en la dirección de su entonces marido Alexander Hammid, vuelve a desarrollar una aventura visual en la que, alternado sin reglas el tiempo y el espacio, una mujer que de nuevo está interpretada por ella misma (o que tal vez sea directamente ella misma), viaja a través de escenas ricas en metáforas visuales. Según muchos expertos, el cine de Maya Deren, al contrario que cierto cine simbólico o surrealista (con el que se emparenta la autora, aunque no todos los autores coinciden con esto), no tiene una interpretación lógica. Sin embargo, a mi me sugiere "At Land" una lucha de la directora contra un medio social hostil donde como mujer es completamente ignorada por una sociedad mayoritariamente masculina. También coincido en que, como el anterior "Meshes of the Afternoom", este filme enfrenta a la protagonista contra una suerte de "otro yo" de ella misma. Este otro yo está representado en la figura del peón de ajedrez perdido, peón que es a su vez desvalorizado e ignorado por todos menos por la autora cuando sale del tablero (¿metáfora de romper con lo establecido o de ser derrotado por ello o de ambas cosas simultáneas?). Me resulta curioso un simbolismo que he encontrado sobre el filme ideado por María Pramagiorre, que asegura en un estudio que "At Land" es un acercamiento a un cine homosexual, soterrado en 1944, año en el que se produjo, pues encuentra en el metraje referencias a una clara atracción lésbica. Visualmente el filme es espectacular, lleno de imaginativos trucajes, y el tránsito constante y perfectamente cuadrado de naturaleza y civilización es evocador e indómito. "At Land", como el resto de los filmes de la directora, se expondría en universidades y centros de estudios, pues Maya Deren, contraria de forma radical al cine comercial de Hollywood, creía en este método de exhibición de su obra como medio de formación y discusión en los locales culturales, algo en lo que fue también pionera.


domingo, 18 de junio de 2017

EL FIN DE LA COMEDIA II de Ignatius Farray, Miguel Esteban y Raúl Navarro - 2017 - ("El fin de la comedia. Segunda temporada")


El día a día de Ignatius Farray continúa y el cómico sigue luchando contra sus problemas cotidianos. Ahora, va a tener que empezar a cuidarse y a controlarse con tres de sus pasiones, la comida basura, el tabaco y el alcohol, debido a que le diagnostican un problema de corazón. Y para colmo, sus chistes van a enfadar a algunas personas un tanto complicadas. Y encima, va a pasar por una crisis vital que le va hacer plantearse si realmente la comedia es lo suyo. Todo ello mientras trata de sacar adelante su proyecto de hacer una serie sobre sí mismo, mientras recibe una visita inesperada de su ultrareligiosa y sobreprotectora madre y mientras trata de solventar sus problemas con su ex mujer. La vida de Ignatius Farray sigue siendo un caos.


Ignatius Farray ha estrenado este año la tardía segunda temporada de su serie "El fin de la comedia", una de las pequeñas y más encantadoras joyas de las pequeñas pantallas de 2014. Se repite el esquema: el propio cómico sigue siendo el protagonista principal de la trama, y vive aventuras surrealistas en un día a día delirante durante el que se enfrenta a diversas crisis vitales o problemas que a veces se busca él mismo. El humor es el que le caracteriza: absurdo, surrealista como he dicho, y con un poso melancólico y tragicómico. Habitualmente, actores y sobre todo cómicos famosos del panorama español acompañan a Farray en sus historias diarias, especialmente amigos y compañeros de otros shows como "La hora chanante" o "Muchachada Nui" tales como Joaquín Reyes o Ernesto Sevilla. Todo es cachondeo desprejuiciado, referencia cultural, breves piruetas de invitados de honor (desde periodistas célebres hasta raperos) y algunos toques de crítica social sin demasiadas concesiones (aunque luego el comediante suele pagar sus cagadas). Sin embargo, a mi esta segunda temporada, aún habiéndome gustado, se me ha resentido ligeramente con respecto a la primera. No, no soy un "hater": nada más lejos de la realidad. No me gustan esas personas que alaban una primera obra de un autor y luego le cogen manía a su segunda obra solamente porque es la segunda (algo taaaaaaaaaan típico en nuestra sociedad de redes sociales y gente amargada y crítica hasta lo enfermizo...). En absoluto pertenezco a esa especie. Mis críticas a esta segunda tanda de episodios (seis de nuevo) de "El fin de la comedia" viene al caso de que veo a Farray más obsesionado por rizar el rizo de lo absurdo y hasta de lo turbio. La delicadeza de capítulos como el quinto de la anterior entrega, el cuidado en la ironía de los gags de la primera colección, son bastante desplazados a favor de puro surrealismo que a veces es tan retorcido que resulta impostado.


Igualmente, el cómico le mete aquí un giro retorcido a aspectos turbios que creo que no vienen mucho a cuento, y se regocija en personajes que creo que están fuera de lugar como un psicópata de tres al cuarto (que aparece en un capítulo para no volver a salir), en chistes de enfermedades chungas (no hablo de la del autor solamente, que en la vida real tiene ciertos problemas de corazón), y en humillaciones constantes del protagonista (los canarios enfadados de "El Barranquito", los raperos, los negros, los camellos, la dueña de la librería, el productor televisivo, su ex mujer... Se repite sin parar el esquema, y cansa). Nada que ver mi crítica con una llamada a la corrección política, en absoluto, porque Ignatius tiene el gran mérito no dejar títere con cabeza y yo creo que eso es necesario en todo autor, y más si es humorista. Simplemente lo que me pasa es que creo que estas cositas vienen cuando los creadores se quedan un poco estancados. En la primera temporada, todo fluía con naturalidad, y el surrealismo cotidiano tenía bases lógicas y venía de giros lógicos. Aquí todo se va de madre con historias demasiado increíbles y demasiado forzadas, por lo menos para mi gusto, y eso le hace perder enteros a una temporada que, a pesar de todo, es digna, pero ni de lejos brillante como lo fue su antecesora. Si hay tercera, espero que sea de otra forma.


sábado, 17 de junio de 2017

LOS HERMANOS BLOOM de Rian Johnson - 2008 - ("The Brothers Bloom")


Los hermanos Bloom son dos de los más grandes maestros del mundo del timo y de la estafa. Ambos recorren el planeta sacando grandes sumas de dinero de engañar a incautos creando historias falsas muy elaboradas basadas en los clásicos de la Literatura Universal. Uno de los hermanos, Bloom Bloom, sin embargo, está harto de este oficio y quiere, simplemente, tener una vida "real", y anuncia al otro, Stephen Bloom, que piensa dejar el trabajo. Pero Stephen le ofrece a Bloom una última misión antes de retirarse... Un último y redondo timo.


Rian Johnson, tras debutar con la originalísima "Brick", firmó "Los hermanos Bloom", una segunda película que, tal vez sin ser tan redonda, resultaba, a pesar de tener un cierre fallido, encantadora y desternillante. Mezclando géneros una vez más y homenajeando a la literatura, que creo que tiene que ser una de sus grandes pasiones, entregó una cinta que mezclaba el "género de timadores" (ya un género en sí desde hace tiempo) con la comedia, con la aventura y con algún pequeño toque negro. Y donde especialmente triunfaba era en la mencionada comedia, gracias a unos personajes extravagantes y llenos de carisma, a unos gags totalmente estrambóticos y a unos diálogos chispeantes, inteligentes y divertidísimos (tiene el conjunto un cierto aire al cine de Wes Anderson, por cierto). Todo ello estaba sazonado con homenajes a la mencionada literatura y con una trama central que, hasta el desenlace, se sigue muy bien. Los actores también están geniales, en especial ellas: Rachel Weisz es sencillamente delirante y encantadora, y con Rinko Kikuchi uno no puede parar de reír durante toda la película. Los dos hermanos que le dan título tampoco desmerecen: Mark Ruffalo clava al cínico y "circense", y Adrien Brody, con su gesto melancólico de siempre (lástima que en los últimos años este gran actor no esté destacando demasiado por nada), borda al que busca el amor y una vida diferente. Secundarios como Robbie Coltrane o Maximillian Shell también tienen mucha gracia y son comparsas excelentes. Por otra parte, la ambientación, de toque "clásico" que homenajea a los años treinta, cuarenta y cincuenta (a pesar de estar el filme ambientado en nuestros días) es coherente, personal y evocadora, y está llena de detalles cómicos impagables en cada encuadre. A "Los hermanos Bloom" le falla por desgracia su desenlace. Le ocurre a muchas películas del género: el director quiere rizar el rizo del rizo del rizo con el timo del timo del timo, y todo queda muy descuadrado, ambiguo, sin explicar y por todo ello al final resulta el conjunto decepcionante. A pesar de todo, estos últimos minutos no lastran una obra con la que me he carcajeado hasta hartarme. Muy recomendable en general.


viernes, 16 de junio de 2017

LA MOMIA de Alex Kurtzman - 2017 - ("The Mummy")


Nick Morton es un aventurero experto que trabaja para el ejército de los USA y que, con su equipo, descubre una antiquísima momia que fue enterrada, nadie sabe por qué, en la vieja Mesopotamia, muy lejos de Egipto. Deciden trasladarla a Londres para estudiarla mejor. Algo terrible ocurre... Una maldición ancestral cae sobre ellos y amenaza con sumir al mundo en las tinieblas.


El "Dark Universe", que no sabemos cuanto va a durar, es un universo cinematográfico nuevo que quiere reagrupar en un gran "crossover" a los monstruos clásicos de la Universal (desde Drácula a Frankenstein pasando por La Momia, El Hombre Lobo o El Hombre Invisible) que supuestamente tuvo su inicio en 2014 con aquella barrabasada llamada "Drácula. La leyenda jamás contada". Digo supuestamente porque como aquella película tuvo (y con razón) unas críticas desastrosas, fue eliminada de un plumazo de este universo y ahora ésta "La Momia" que hoy comentamos, que iba a ser la segunda película de la saga, resulta que es la primera (posteriormente habrá otro reinicio de la historia de Drácula). Sí, amigos, así se la gastan ya hoy en Hollywood: reinicios fallidos, re-reinicios, franquicias fallidas con entregas intercambiables, tres "Spiderman" diferentes en diez años... Esto es lo que hay. La cosa es que he dicho antes que no sabemos cuánto va a durar este "Dark Universe" porque "La Momia" está siendo, y lleva solamente una semana estrenada, un brutal fracaso tanto de crítica como de taquilla. Así que me veo que en un año o en dos aparece algún otro monstruo y dicen los productores que esta "ya sí que sí" es la primera, primera, primerísima película del mencionado "Dark Universe" y mandan a la susodicha Momia a hacer gárgaras con el Drácula de Luke Evans (eso si no mandan al carajo al universo enterito y lo suspenden, que tampoco es descabellado). Bueno, pasemos a hablar ya de "La Momia" en sí, que es una de las peores infamias de lo que llevamos de año, perpetrada por un habitual de diversas series, Alex Kurtzman, que debuta ahora en el largo. Y vaya debut. En serio, esta película es tan repugnante que aquella "Drácula. La leyenda jamás contada" casi que a su lado es "El Padrino". Querían arreglar el inicio del universo cinematográfico de los monstruos y lo han empantanado todavía más con este pedazo de basura que además es, a su vez, el reinicio de aquella trilogía protagonizada por Brendan Fraser que tanto nos divirtió (la primera solamente, en realidad, las otras dos apestaban) a finales de los noventa y en la década pasada.


"La Momia" del "Dark Universe" es un despropósito como una pirámide. Como varias pirámides. Tiene un guión vomitivo, pueril, que es una completa basura. Lagunas por todas partes, guiros idiotas, ridiculeces, diálogos demenciales, incongruencias a tutiplén: un poema. Tom Cruise, en el que es uno de sus peores papeles en décadas (no tiene ni putas ganas de actuar y lo transmite todo el rato, es verdaderamente indignante: está frito por terminar y largarse a su casa), queda maldito por una momia y conserva su cuerpo original mientras la mala de turno está podrida y llena de vendas. Rusell Crowe (que tampoco tiene putas ganas de actuar, aunque lo disimula mejor) es el Doctor Jekyll, que dirige una organización que cuenta con tecnología suficiente como para encarcelar a un dios pero que luego usa una incómoda jeringuilla "steampunk" para inyectarse el antídoto que le librará de transformarse en Mr. Hyde, lo cual le crea problemas continuamente porque no aprende a usar un método más sencillo y moderno, a pesar de que llevará años inyectándose (hay que ser gilipollas, en serio). Después tenemos escenas de acción lamentables con unos zombies que parecen los Masilla de los "Power Rangers", unos cruzados esqueléticos que nadie sabe qué hacen ahí y que dan por culo a los protagonistas, un humor diarreico, unos secundarios vergonzosos y sin puta la gracia y unos diálogos sencillamente asquerosos (eso de "maté a un bebé en el Antiguo Egipto, pero eran otros tiempos" es para pegarse un tiro). Todo es terrible en esta bazofia que al parecer va camino de ser uno de los grandes fracasos del año. ¿Lo conseguirá? ¿Se re-reiniciará el "Dark Universe"? ¿O se extinguirá hasta nueva orden? Veremos qué pasa.