Porco Rosso

Porco Rosso

jueves, 27 de julio de 2017

UNA RUBIA AUTÉNTICA de Tom DiCillo - 1997 - ("The Real Blonde")


Joe es un joven actor que trabaja como lavaplatos para vivir pero que sueña con conseguir el papel de su vida. Sin embargo, rechaza los proyectos que le ofrecen, algunos interesantes incluso, por considerarlos mediocres o apartados de sus exigentes inquietudes artísticas. Su amigo Bob, sin embargo, es un mercenario de la actuación que trabaja en telenovelas terribles pero que le dan dinero. Joe, para colmo, vive también gracias a la caridad de su novia, Mary, que es cosmetóloga. Su existencia, desastrosa, pasa por una gran crisis.


En parte, "Una rubia auténtica" es, podríamos decir, una suerte de versión de "Vivir rodando" desde el punto de vista del actor. Si aquella, la película que terminó de confirmar a Tom DiCillo como gran promesa del cine independiente norteamericano, narraba las locas peripecias de un director de cine en pos de encontrar su "punto" artístico y sacar adelante una producción llena de "peligros", ésta narra la lucha de un actor pobre y sin trabajo por encontrar una interpretación que le llene de verdad sin tener que venderse al mejor postor, como hacen otros. Un Matthew Modine absolutamente brillante (lástima que el batacazo de "La Isla de las Cabezas Cortadas" le hubiese condicionado tanto, porque era un buen actor -aunque ahora ha vuelto a tener papeles importantes, como el de la serie "Stranger Things"-) da vida a este chico que trabaja como lavaplatos en un restaurante para poder malvivir y que completa su sueldo con lo que su novia le da como ayuda (una como siempre genial Catherine Keener) y que, de forma suicida y a la vez íntegra, no acepta papeles que no cumplan con sus pretensiones artísticas. Tom DiCillo tiene un don: el de transformar cualquier argumento mínimo en un filme entrañable, lúcido, sencillo pero serio y muy digno y en saber crear comedias (su género predilecto) inteligentes y llenas de alma. "Una rubia auténtica" lo tiene todo: un conflicto en el que todos nos podemos reconocer (la lucha entre la integridad personal y las exigencias de una sociedad capitalista deshumanizadora), unos personajes comunes pero con un toque freak que los hace interesantes, una trama llena de ritmo, unos gags divertidísimos, unos diálogos inteligentes, un plantel de actores espléndidamente dirigidos y un mensaje sobre relaciones personales, sobre la superficialidad del mundo moderno, sobre el machismo de la industria del arte también y sobre persecución de los sueños que no incurre en moralinas o ñoñerías. Es decir: tiene lo que la gran mayoría de las comedias no tienen. Y nos hace pensar, que es lo más importante.


La lucha titánica del protagonista de "Una rubia auténtica", un fracasado con muchas incongruencias y miserias pero también con una dignidad inmensa, contra un mundo que casi siempre premia solamente al mercenario pelota y mediocre (su "némesis" en lo vital es el también excelente personaje de Maxwell Caulfield, un mercenario de la actuación que vive de venderse en telenovelas de éxito pero terribles), es la batalla de la persona que quiere ser auténtica contra el sistema que siempre trata de aplastarle que todos conocemos. Aquí tiene un toque de aire fresco personalísimo. "Una rubia auténtica" es otra joya del gran Tom DiCillo, uno de esos creadores que, poquito a poquito y sin gritar ni hacer aspavientos, se ha ido convirtiendo por méritos propios en una de las voces más interesantes del cine "indie" de su país.


miércoles, 26 de julio de 2017

PHANTOM BOY de Alain Gagnol y Jean-Loup Felicioli - 2015 - ("Phantom Boy")


El detective de policía Alex es atacado durante una misión por un misterioso personaje que parece querer sembrar el caos en Nueva York. En el hospital, donde es ingresado, conoce a Leo, un niño enfermo que tiene un extraño poder: el de poder salir de su cuerpo como si fuese un fantasma y atravesar las paredes. También conoce a Marie, una intrépida periodista que va a investigar al criminal que él persigue. Los tres habrán de unir sus fuerzas para salvar a su ciudad de la amenaza que le acecha...


La última película del dúo artístico francés conformado por Alain Gagnol y Jean-Loup Felicioli ha sido "Phantom Boy", otra maravilla de la animación y desde mi punto de vista la mejor de sus creaciones hasta la fecha. En ella, mezclan el género negro con el de superhéroes y le dan una visión particular a ambos y los refrescan. Se basan en los tópicos de los dos, pero les aportan un lavado de cara novedoso y conforman una historia encantadora que, no se dejen engañar por su estilo de dibujo "naif", no es en absoluto para niños, o por lo menos no para niños pequeños. El protagonista es un chico que, enfermo de cáncer, es ingresado en el hospital para tratar de curarse. Ahí es nada. Luego, descubre que tiene un poder especial, y se cruza en su camino un detective y una periodista que luchan contra un genial villano que es un gangster que quiere sembrar el caos en Nueva York y que tiene una cara que homenajea al gran pintor Pablo Picasso (magnifico y divertidísimo personaje, el mejor de la película con diferencia). Vamos a tener drama, y drama duro (y con personajes nada maniqueos por cierto, con sus debilidades), pero también vamos a tener aventuras, un poco de thriller, un poco de humor, secundarios entrañables y unas escenas de acción imaginativas, además de unos diálogos adultos y serios con algunas líneas verdaderamente inesperadas. La animación es la habitual a la que nos tiene acostumbrado el tandem Gagnol-Felicioli: es de una línea clara y una limpia factura clásica (que se echa de menos y que tiene las mismas posibilidades artísticas que el 3D, que hoy en día prima por encima de todos los estilos), tiene toques expresionistas y cubistas "naif" y homenajes al cómic franco-belga que le dan una personalidad única, y está llena de detalles, mientras que el uso del color que hace es delicioso y lleva consigo una gran capacidad romántica y evocadora.


Recuerdo que en mi ciudad "Phantom Boy" fue exhibida en un gran cine, pero en horarios de mañana para los niños pequeños y solamente en fin de semana. Pasó en más ciudades, según he sabido, y ello dice mucho de la poca atención que se le presta en general al cine animado que se sale de Walt Disney, Pixar, Dreamworks y el Estudio Ghibli (y de este último tampoco es que todo se estrene en condiciones). Menos mal que tenemos a Santa Internet para poder disfrutar bien de esta clase de películas, que muchas veces pasan por las salas (si es que acaso llegan a pasar) sin pena ni gloria de forma extremadamente injusta y que hay que poner en valor y difundir constantemente. Esperando con ansia quedo la próxima creación de estos dos autores franceses, que al parecer se va a llamar "Tulipe" y que presumiblemente se estrenará en algún momento de esta segunda mitad de este año (aunque me da a mi que fuera de Francia ya lo hará el que viene y que nos tendremos que esperar unos cuantos meses más para poder verla en una pantalla grande...). Extremadamente recomendable es "Phantom Boy". Y para todos los públicos, no se dejen engañar por su portada.


martes, 25 de julio de 2017

ESCAFLOWNE. LA PELÍCULA de Kazui Akane y Yoshiyuki Takei - 2000 - ("Escaflowne")


Hitomi Kanzaki es una chica japonesa que pasa por una terrible depresión y que, desesperada y sumida en la tristeza más insoportable, desea desaparecer. Esto, extrañamente, se cumple... Y se ve transportada a un mundo misterioso donde conoce a Van, un príncipe que ha perdido su reino, y a unos piratas del aire que le acompañan en sus aventuras. Pronto, Hitomi descubre que este mundo, llamado Gaia, está en guerra... Y que ella puede ser la clave para pararla.


Nos quejamos siempre de la cara dura y de la poca vergüenza de Hollywood a la hora de hacer remakes y reinicios, o como se les quiera llamar, constantemente, de sus obras y sagas más exitosas. De Japón nos quejamos menos, pero lo cierto es que son otros expertos en explotar, con otra cara dura magistral, las gallinas de los huevos de oro, y además lo llevan haciendo incluso desde antes de que se pusiese de moda en los USA. "La Visión de Escaflowne", una serie fantástica, una de las grandes de la segunda mitad de los años noventa, es una de las damnificadas por este rollo japonés de sacarse de la manga películas-reinicio de todo lo que allí tenga éxito, sea lo que sea. "Escaflowne: La película", surgida en el año 2000, tres después del final de ésta, vuelve a contar la historia básica de su obra madre cambiando hechos y personajes y metiendo con calzador en hora y media más o menos los hechos principales que se narran en aquella resumidos a lo bruto. Un desastre, vaya. La animación mejora considerablemente, y es bonita y fluida, y los escenarios son fantásticos y las ropas de los personajes están llenas de detalles, pero nada más hay de notable en este infame engendro. Digo infame engendro porque los protagonistas están inexplicablemente embrutecidos y porque sus dramas están desarrollados de mala manera, porque han cambiado sus historias sin sentido ni sensibilidad (ahora en general son todos unos piratas del aire, hasta la princesa Mirana), porque han cambiado a los villanos (Folken, el personaje más interesante de la serie, es ahora un malo cutre y salchichero que es malo porque sí, porque toca ser malo y ya), porque la trama es un atropellamiento de hechos que ocurren al tun tun liando al espectador (pasa todo tan rápido que el discurrir de la historia deja de importar a la media hora) y porque muchos de los mencionados personajes no sirven para nada (en especial Allen, uno de los principales protagonistas de la serie, en ella un caballero de honor, es aquí una comparsa canalla de Van e Hitomi que ni pincha ni corta).


Para colmo, el desenlace de la cinta es un despropósito que termina de golpe y porrazo y adiós muy buenas cerrándolo todo de cualquier manera y dejando mil cabos sueltos (que a nadie le importan, todo sea dicho). En serio: este final es un timo de los grandes y todo lo justifica con explicaciones y combates lamentables. Lo dicho: todo es un infame desastre en este totalmente innecesario largometraje-reinicio. Por cierto, no me voy hoy sin decir también que el pelado de estrella del rock de los años ochenta que le han puesto a Folken es horroroso. Es que se cargan al personaje hasta en lo estético: es todo un interminable despropósito. "Escaflowne: La película": bazofia muy bonita visualmente destinada a pasar la gorra. Un truño que disgustó a los fans de la producción original, y con razón. Si les gustó "La Visión de Escaflowne", huyan de esta cosa como alma que lleva el Diablo.


lunes, 24 de julio de 2017

LA VISIÓN DE ESCAFLOWNE de Katsu Aki - De 1996 a 1997 - ("Tenku no Esukafurone")


Hitomi Kanzaki es una chica normal y corriente de Japón que va a la escuela secundaria y cuyas pasiones son las cartas y el atletismo. Un día, practicando este deporte por la noche, algo delirante le ocurre... Se abre un portal entre la Tierra y otro mundo y de él surge un dragón y un misterioso guerrero que lo persigue. La vida de Hitomi va a verse sumergida en una increíble aventura.


Una de las mejores series de "mechas" (robots japoneses) de las últimas décadas ha sido, junto a otras míticas como "Macross" o "Neon Genesis Evangelion", esta "La Visión de Escaflowne" que comentamos hoy, otra de las grandes producciones de los años noventa del estudio Sunrise. Creada por el mangaka Katsu Aki, autor también de cómics muy famosos en Japón como "Futari Ecchi" o "Psychic Academy", la serie presenta el habitual formato de 26 episodios de muchas creaciones animadas japonesas y una historia que mezcla los mencionados robots son la fantasía épica y con una ambientación steampunk que bebe de una mezcla de diversas culturas. Tenemos a una chica de la Tierra es transportada a otro planeta, llamado Gaia, en donde está a punto de desatarse una guerra mundial entre sus principales estados. Allí ella tendrá un papel básico a la hora de parar esta guerra y conocerá a dos guerreros, Van Fanel y Allen Shezar, por los que se sentirá atraída, y a multitud de personajes variopintos. "La Visión de Escaflowne" combina a la perfección una trama de aventuras y combates de robots con un drama antibelicista sobre la configuración del destino maravillosamente llevado. Estos son los dos asuntos centrales: el horror de la guerra y la posibilidad de cambiar o no el futuro, pero alrededor de ellos pivotan otros como la integridad, la amistad, el amor, las relaciones familiares, la ambición, el racismo y hasta el especismo, el mal uso de la tecnología, la violencia, el odio entre razas y naciones o la humillación de países que derivan en contiendas. Los personajes tienen aristas y evolucionan de forma sorprendente, y especialmente los villanos están llenos de claroscuros y se alejan de todo maniqueísmo simple (en especial creo que Folken, el mejor personaje de la serie sin ninguna duda, es una maravilla de carácter). Los secundarios tienen algo menos de desarrollo (la serie cuenta solamente con 26 capítulos y el tiempo que tiene es limitado), pero todos presentan un gran carisma y un diseño que atrapa.


La ambientación de la serie, por otra parte, es absolutamente preciosa y tiene un poder romántico y evocador inimitable: viajamos constantemente por mundos basados como he dicho en las culturas de la Tierra que se mezclan sin cesar, con rasgos europeos y asiáticos y de más allá, en un crisol de culturas y paisajes fantásticos de tradición steampunk donde el hierro de las espadas se da la mano con las máquinas de vapor voladoras y donde también hay razas de toda clase, desde humanos hasta hombres lobo pasando por hombres gato o por los clásicos dragones. La animación es además una completa delicia, especialmente tratándose de una serie que se empezó a emitir en 1996, y mezclaba ya sin dar en cantazo estético unos pequeños y rudimentarios efectos especiales en 3D con el dibujo tradicional.


Sí que para mi tiene un "pero" esta serie, pero es sólo uno, y viniendo de Japón es algo habitual. Hay algunos posos machistas en "La Visión de Escaflowne", que aunque tiene protagonistas femeninas (tanto buenas como villanas) que son valientes y luchadoras, éstas demasiadas veces quedan supeditadas a las figuras de los hombres. Le pasa a Hitomi, que es para colmo la protagonista de la serie, y que a veces, a pesar de su importancia, parece estar destinada a ser salvada por Van o Allen y a articular la rivalidad entre ellos. También me ocurre que el desenlace se me antoja algo precipitado y que deja algunas tramas en el aire (algo que por otra parte le ocurre a muchas otras producciones de sólo 26 capítulos). Sin embargo, quitando esto, el resto es excelente, y además cuenta con una banda sonora de corte europeo que es una de las más maravillosas de su década de la historia de la animación japonesa (su tema principal de combate, "Dance of Curse", es absolutamente inolvidable). "La Visión de Escaflowne" generó dos cómics diferentes: uno shonen o otro shojo, que empezaron finalmente a publicarse antes de la serie debido al largo proceso de producción de ésta. También generó en el año 2000 una película larga en la que se volvía a narrar un reinicio de la trama cambiando bastantes cosas, algo que es muy típico en Japón, y que es por desgracia muy mala (nos quejamos de los americanos y sus remakes, pero los japoneses a la hora de exprimir gallinas de huevos de oro de mala manera no les van a la zaga). "La Visión de Escaflowne" es una joya de la serie de aventuras que nadie debería perderse.


domingo, 23 de julio de 2017

A STUDY IN CHOREOGRAPHY FOR THE CAMERA de Maya Deren - 1945 - ("A Study in Choreography for the Camera")


El famoso bailarín norteamericano Talley Beaty ejecuta una danza mientras el escenario que le rodea cambia desde un bosque inicial hasta unas habitaciones de casas pasando por una gran sala de museo.


En el mismo año en el que dirigió "At Land", 1944, Maya Deren realizó otro cortometraje llamado "The Witch's Cradle", en colaboración con el famoso artista plástico Marcel Duchamp, que era su protagonista, y que no llegó a ser terminado (hoy se ha recuperado el metraje y se pueden ver los seis minutos que hay grabados de la obra). Ya en 1945 sí terminó "A Study in Choreography por the Camera", un nuevo cortometraje, esta vez de poco más de tres minutos de duración, que en sus propias palabras es "un esfuerzo por aislar y celebrar el principio del poder del movimiento". La directora filma al también célebre bailarín norteamericano Talley Beaty en diferentes escenarios (un bosque, varias habitaciones de casas diferentes y una gran sala que parece pertenecer a un museo) mientras ejecuta, a diferentes velocidades, movimientos de danzas diferentes que, tras el paso por la sala de montaje, parecen pertenecer todos a la misma danza, que en palabras de la directora "solamente puede existir en la película". De esta forma, se manipulan las ideas del espacio y el tiempo y se reflexiona sobre ellas: el danzante ejecuta un baile y el escenario es el que cambia constantemente. No hay fisuras en el mencionado montaje: la coreografía es cien por cien perfecta, escrupulosamente perfecta, para producir la sensación total y absoluta de que Talley Beaty baila alrededor de un universo que muta sin cesar mientras él no cambia. Hay además un significado en todo ello que muchos expertos han visto claro: la salida del hombre del mundo natural al mundo civilizado (del bosque a las habitaciones de casas de la ciudad) y su retorno al punto de partida (el cortometraje termina con el bailarín saltando de nuevo hacia el bosque). Mezcla de documental sobre danza y cine, de filme experimental, de obra sobre metacine, "A Study in Choreography for de Camera" es otra muestra del original arte audiovisual de esta autora. A muchos les parecerá, como sus demás creaciones, una obra sobrevalorada y que en el fondo no expresa demasiado o que trata de camuflar una falta de ideas clara en un empaque muy bien realizado. A otros, les resultará una inteligente y lúcida reflexión sobre el arte del cine y del baile (Deren era además de directora, como comenté en anteriores entradas, una bailarina de renombre) y de sus combinaciones. La polémica sigue y seguirá siempre servida.


sábado, 22 de julio de 2017

CARS III de Brian Fee - 2017 - ("Cars III")


Contra todo pronóstico, Rayo McQueen ha sido derrotado en su última carrera por Jackson Storm, un vehículo de una nueva gama que posee una tecnología punta que le hace más rápido y potente que los demás. Los medios de comunicación, por si fuera poco, le han relegado rápidamente al estatus de "vieja gloria" y el público ya piensa que sus mejores días acaban de pasar para siempre. Rayo, sin embargo, no piensa rendirse... Y va a comenzar un nuevo y duro entrenamiento para volver a recuperar el podio de la que es su pasión y su razón para vivir.


Pienso seriamente que Pixar tiene a la saga de "Cars" para vender merchandising y sacar pasta y poco más (bueno, y para producir luego otras películas mejores, no vamos a ser tan mal pensados). Las dos primeras entregas de la hasta ahora trilogía eran claramente más flojas e infantiles que todo lo que la compañía había hecho hasta entonces, y tenían más moralina barata, un humor mucho menos inteligente y adulto y un estilo más naif. "Cars III", orientada a niños más pequeños de la norma y casi nada a los adultos que puedan acompañarles al cine, es la confirmación de todo esto. Ahora ya no hay quien la salve: posiblemente sea, y con diferencia, la película de Pixar más mala (sí, mala) hasta este momento, por encima incluso de cositas más endebles como "El viaje de Arlo", que a mi por lo menos no me convenció demasiado. La historia está manida y es predecible, los personajes antiguos son repetitivos (aunque ahora por lo menos el plasta de Mate no es tan protagonista como en la segunda entrega ni suelta tanto chiste malo por segundo) y los nuevos no dicen absolutamente nada (ni siquiera un villano de la función extremadamente soso), el maniqueísmo está trazado con una línea demasiado gruesa (o hay buenos humildes y solidarios o hay malos gilipollas o egoístas y nada más), las carreras nos las sabemos de memoria, los giros de guión están muy vistos y el desenlace, que sí que tiene un toque algo novedoso, tiene también muchas cosas metidas con calzador (y algunas es que pasan directamente por la cara, vaya). No hay nada en "Cars III" del Pixar que conocemos. Ni ironía, ni drama serio, ni humor inteligente, ni guiños adultos, ni imaginación visual, ni tramas originales y ni siquiera escenas de acción que no sean olvidables. Nada.


Encontramos en esta desafortunada película, ya sí de forma definitiva, una película de Pixar de esas "que parecen de Dreamworks", y encima de las peores de Dreamworks (aunque Dreamworks ha cambiado para mejor en los últimos años, también es cierto). Por primera vez, la compañía de "Toy Story" nos ha entregado una producción que verdaderamente se puede calificar, como he dicho antes, como mala. ¿Que la animación es preciosa? Bueno, eso pasa en todas las producciones de este estudio sin excepción. No la salva de la quema. "Cars III" es un rollazo patatero demasiado infantil y demasiado simplón destinado a sacar pasta pasando la gorra en el cine y en las tiendas de peluches y merchandising. Triste, pero es lo que hay. A pesar de todo, por suerte, la norma de Pixar hasta ahora ha sido otra, y esperemos que esto sólo sea un patón aislado y que se quede en esta saga, que me huele que tendrá cuarta parte.


viernes, 21 de julio de 2017

TESTIGO de Thomas Kruithof - 2016 - ("La mécanique de l'ombre")


Duval es un solitario administrativo de París que está ya pasando la mediana edad y que a causa de la crisis lleva dos años sin trabajo y sin demasiadas perspectivas de encontrar uno digno debido a que se acerca ya al momento de su jubilación. Un día, un enigmático hombre llamado Clément le llama y le ofrece un puesto un tanto extraño pero tremendamente bien pagado: en un piso franco habrá de transcribir escuchas telefónicas. No usará tecnología moderna: todo estará grabado en cintas y él pasará las conversaciones al papel con una máquina de escribir. Duval, desesperado y ante la perspectiva de tener un gran sueldo, acepta. Algo oscuro late en todo esto... Algo que va a descubrir pronto.


"Testigo" (de título original en francés "La mecánica de la sombra", mucho más acertado -no entiendo por qué se cambian aquí los nombres de las películas de esta manera tan cutre-), el debut en el largometraje del director francés Thomas Kruithof, me ha resultado uno de los mejores thrillers del pasado año. De estilo totalmente "Hitchcockiano", la película tiene como protagonista a un hombre que está pasando ya la mediana edad y que ha sufrido la crisis económica mundial en sus carnes: lleva dos años sin trabajo desde que le despidieron y no tiene muchas posibilidades de encontrar uno nuevo que sea digno debido a que se acerca al momento de su jubilación. Es un nombre común, normal y corriente, como podría ser el mismo espectador (que posiblemente también haya visto su vida condicionada por la susodicha crisis en algún aspecto), que va a meterse en un lío que le supera cuando alguien misterioso le ofrezca un nuevo puesto laboral sencillo y, además, muy bien remunerado. François Cluzet es el actor perfecto para este papel de hombre solitario, serio, callado, tímido, desvalido, vapuleado por la vida pero que conserva todavía una dignidad tremenda. Un hombre como cualquier otro que se va a ver enfrentado a la terrible maquinaria del sistema, podrido y en lucha política sin cuartel y sin piedad. Thomas Kruithof pone en la picota, en un ambiente electoral (las referencias a la Francia convulsa de los últimos años que ha terminado con la, por suerte, derrota de Marine Le Pen, están por todas partes), la corrupción de los gobiernos y de sus agentes políticos o de defensa, las conspiraciones ilegales para lograr dudosos objetivos, la obsesión por el control o por escapar de el y la utilización sin miramientos de la gente común del pueblo como simple moneda de cambio.


El director, en menos de 90 minutos (la película es corta, y a veces esto se agradece en su frenetismo), articula una intriga perfecta, cruda y directa, elegante y de toque kafkiano, ambientada en la París de edificios de cristal y oficinas anodinas que se conoce menos que la turística y con una dosificación de la información que va atrapando al espectador en la intriga de forma irremisible. Todo desemboca en un desenlace genial y lleno de tensión. "Testigo", que por cierto también tiene un prólogo de infarto (pocas veces lo he pasado peor nada más iniciarse una película), es un thriller político crítico y muy agudo, totalmente desencantado, que pone a parir a todo un sistema y que es extremadamente recomendable.


jueves, 20 de julio de 2017

LOS SIETE MAGNÍFICOS DEL ESPACIO de Jimmy T. Murakami - 1980 - ("Battle Beyond the Stars")


El planeta Akira, un mundo de granjeros honrados y trabajadores, es invadido por el tirano Sador y sus brutales mutantes, que extorsiona a sus habitantes para que, la próxima vez que vuelva, le entreguen todo aquello que produzcan bajo la amenaza de ser exterminados por completo. Pero Shad, un valiente joven del lugar, se resiste a esta injusticia... Y va a viajar al espacio en busca de mercenarios que les ayuden a acabar con Sador.


Jimmy T. Murakami (Teruaki "Jimmy" Murakami) fue un importante director y animador norteamericano de origen japonés que, con una extensa obra entre películas animadas y de imagen real y entre cortometrajes y producciones para la televisión, fue a su muerte bastante olvidado, a pesar de tener en su haber algunas cintas básicas de la historia de la animación como por ejemplo la imprescindible "Cuando el viento sopla". Alternó obras personales y otras de encargo, y es difícil seguir todas sus producciones, algunas en el seno de la compañía Murakami-Wolf Films que creó junto a Fred Wolf, debido a que una gran parte de ellas son difíciles de conseguir incluso a través de Santa Internet. Entre lo más destacado de su filmografía se encuentra esta comentada "Los Siete Magníficos del Espacio", el cortometraje "The Snowman", la mencionada "Cuando el viento sopla" y "Cuento de Navidad: La película".


Ha envejecido regular y desde luego no es una buena película, pero sí que es una curiosa rareza bastante olvidada que es además una de las principales obras de Jimmy T. Murakami y una de las pocas que rodó de imagen real. Se llama "Battle Beyond the Stars", y la tradujeron para el mercado español como "Los Siete Magníficos del Espacio". Y no era otra cosa que una versión del famoso western, versión a su vez de la mítica "Los Siete Samuráis" de Akira Kurosawa, ambientada en el espacio, en plan Space Opera. Se trataba, evidentemente, siendo 1980 el año de estreno del filme, de aprovechar el tirón de la saga de "Star Wars" y de diversas producciones del género, que estaba especialmente de moda en aquellos años. La película es lo que nos esperamos: un pobre planeta de gente honrada y trabajadora (que se llama Akira, tómenselo como quieran, jejeje) es atacado por unos tiranos explotadores y un grupo de mercenarios (que son más de siete, por cierto) ayudarán a sus habitantes a luchar contra estos enemigos. El conjunto se debate entre lo vergonzante y lo resultón, y el ritmo decae en la parte final bastante. Los efectos especiales y los escenarios son bastante dignos (algunos sorprenden de verdad, especialmente teniendo en cuenta que todo es de presupuesto muy limitado), y los personajes alternan entre lo carismático (ese Robert Vaughn que homenajea a los propios Siete Magníficos, ese cowboy del espacio sin prejuicios, esa valkiria delirante, esos alienígenas deliciosamente pulp...) y lo anodino (los protagonistas principales son de lo más flojo del filme, al igual que los villanos). El guión es un alegre despropósito con diálogos tontos y giros improvisados (y con muertes gratuitas de personajes sólo porque así queda todo más heroico), y no pretende nada más que divertir, aunque eso no justifica su poca calidad. Las escenas de acción finalmente se debaten entre lo digno (para el poco dinero que hay para recrearlas) y lo cutre. "Los Siete Magníficos del Espacio" no pasó a la historia, pero es una curiosidad muy propia de principios de la entrañable década de los ochenta que presenta bien a Jimmy T. Murakami, que luego ya sí que entregaría obras geniales como "The Snowman" o, sobre todo, "Cuando el viento sopla".


miércoles, 19 de julio de 2017

LLEGA DE NOCHE de Trey Edward Shults - 2017 - ("It comes at night")


Paul, su esposa Sarah y su hijo adolescente Travis viven encerrados en una apartada casa en el bosque que mantienen cerrada, desde las puertas hasta las ventanas, con tablones de madera. Son autosuficientes en la medida de lo posible, racionan la comida y salen al exterior lo justo. Hay algo fuera peligroso... Un día, su aislamiento se rompe cuando alguien intenta entrar a su blindado hogar...


El norteamericano Trey Edward Shults despuntó con el drama psicológico "Krisha" y ahora ha presentado su segunda película, el filme de terror "Llega de noche".


"Llega de noche", una de las películas de terror del año para muchos, a mi me deja un sabor agridulce, aunque desde luego pienso que es una buena película en todos los aspectos. Trey Edward Shults, con un reducido grupo de actores y en un escenario también muy reducido (una casa de campo y sus alrededores), sabe crear una excelente historia de tensión y depresión post-apocalíptica donde las relaciones entre estos personajes atrapan al espectador desde el primer y electrizante minuto (un prólogo excelente tiene la película, sí). El juego con el espacio, la fotografía en la sugerente oscuridad, los roces entre los protagonistas, la sensación de agobio entre esas cuatro paredes de monótona madera, el miedo al exterior salvaje, la paranoia... Todo excelente. El director sabe escapar de los tópicos, sabe rodar con pericia, sabe ambientar a las mil maravillas y, además, los actores, encabezados por un magnífico Joel Edgerton, clavan sus interpretaciones. El espectador se ve atrapado muy pronto en este mundo sombrío y deprimente, y las imágenes oníricas que lo complementan terminan de redondear un conjunto atmosférico capaz de poner los pelos de punta. Hay también sustos dignos, más que dignos, que escapan de lo manido, y un mensaje social que ya nos conocemos pero que es serio y efectivo sobre las relaciones entre las personas sometidas a la falta total de reglas y leyes. El ochenta por ciento de "Llega de noche" y su empaque es notable, y aunque no cuenta nada nuevo, lo hace de forma excelente. Sin embargo, tengo que ponerle un pero al filme. Aunque me tuvo agarrado al asiento durante todo su metraje, sus expectativas no me satisficieron. ¿Por qué? Pues esencialmente porque me prometió constantemente algo que luego no me dio. Estuvo sin cesar tratando de aterrorizarme con algo que no apareció nunca, y cuando llegó su desenlace me quedé con una cara de tonto considerable. En ese sentido, "Llega de noche", a pesar de su buen hacer y a pesar de estar, y con diferencia, por encima de todas esas películas de terror malas a rabiar que se hacen cada año como churros, es una de esas obras mal acabadas o con un final que directamente tima, aunque sea en parte, al espectador.


SPOILERS: "Llega de noche" me promete constantemente la presencia de "algo" en el bosque, "algo" sobrenatural o peligroso, o qué se yo, pero "algo". El chico parece verlo. De hecho, hay planos en los que se puede ver claramente que "lo ve". Y termina la película y no hay nada. Pero nada de nada. Me dicen algunos que esto es una metáfora de los sueños del chico, pero a mi no me vale. El director está jugando con el espectador y engañándole con algo que no piensa desarrollar siquiera para tenerlo enganchado y luego mirar para otro lado como si fuese tonto. Muy mal este golpe de tópico propio de películas malas del género (voy a meter algo que de mucho miedo y que luego no explico porque no sé qué es ni yo), golpe de tópico que lastra el conjunto final. Y relacionado con todo esto, surgen, claro, fallos en el filme, cosas que no quedan bien explicadas (tal vez porque no tenían explicación): ¿Qué ve el perro en el bosque? ¿Y cómo vuelve a entrar en la casa herido? ¿Quién le abrió si la puerta se abre solo por dentro? (Porque el niño pequeño además es que no llega al cerrojo). Luego, está el título del filme. ¿Quién llega de noche? Si es que hasta los protagonistas dicen la frase, anunciando algo. Y nada, no pasa nada al final, no llega nadie ni nada. Esto es un timo, señor Trey Edward Shults, por muy bien acabado que esté el resto de su película. Una pena.


martes, 18 de julio de 2017

CARTAS DE LA GUERRA de Ivo Ferreira - 2016 - ("Cartas da guerra")


1971. Antonio, un joven médico portugués que quiere ser escritor, es enviado a servir como doctor al frente de Angola, país con el que el suyo, del que es colonia, está en guerra. Deja a su mujer, con la que se acaba de casar, esperándole en Lisboa. El dolor de Antonio es inmenso, y para colmo, al llegar a su destino se encuentra con una realidad violenta y terrible y descubre que la guerra no tiene nada de honorable. Todo este dolor va Antonio a retratarlo en las cartas que va a escribir a su amada, su única válvula de escape ante su triste situación.


Llevar a la pantalla una obra escrita de género epistolar es difícil, y muchas veces los directores fallan estrepitosamente en este cometido. Es lo que le ha pasado al portugués Ivo Ferreira en su debut, esta "Cartas de la guerra" que estrenó el año pasado y que se llevó bastantes y buenos premios en festivales de renombre. De la misma manera que puteo películas comerciales que son horrorosas, también puteo películas no comerciales que son igualmente horrorosas. Las pretensiones bienintencionadas, la ambición del proyecto, la bellísima fotografía y la rica representación de la época no salvan a "Cartas de la guerra" de ser infumable. Y digo infumable porque el filme no es más que una colección de cartas, como su nombre dice, acompañadas con imágenes. Adapta la colección "Cartas de guerra. Correspondencia desde Angola", valga la redundancia, que el gran escritor portugués Antonio Lobo Antunes escribió y envió a su mujer entre los años 1971 y 1973, durante la Guerra Colonial entre Portugal y el mencionado país africano a la que fue enviado a servir como médico. Las cartas son preciosas, duras, crudas, y ponen a parir a la mencionada guerra, al gobierno portugués de entonces, a la cultura de la violencia, mientras retratan la profunda tristeza del escritor, alejado de su mujer, que se quedó esperándole en Lisboa, y obligado a ver todos los días atrocidades de toda clase. Se pone en la picota el colonialismo europeo pero también las costumbres brutales de los nativos del país ocupado, el machismo, la violencia, la superioridad moral de los portugueses, la crueldad bélica de gobiernos y súbditos. Hay epístolas realmente preciosas, de una intimidad brutal, de amor loco e incondicional, y otras de horror terrible. Lo dicho: las intenciones geniales. El resultado terrible.


Ivo Ferreira escoge epístolas aisladas, según le da a él, y las coloca en un orden impostado (el libro es inmenso y adaptarlo es muy, pero que muy difícil) y a cada una le mete una escena aislada. La fotografía preciosa y algunos momentos de lirismo sencillamente maravillosos. Pero no hay coherencia. No hay trama unificada. Y las escenas aisladas de por sí solas no llaman la atención más allá de lo visual combinado con palabras poéticas; no enganchan al espectador. No hay conexión. Todo se vuelve por ello soporífero y el público se duerme. Me costó terminar esta película, y eso que la vi en el cine. A la media hora había perdido todo el hilo, y luego me di cuenta de que apenas había hilo. Preciosidad empacada de cualquier manera. No, no funciona "Cartas de la guerra", y no entiendo los premios que tiene. Tan ambiciosa como fallida, tan bella a los ojos como insoportable.