Porco Rosso

Porco Rosso

miércoles, 24 de mayo de 2017

CALLE 54 de Fernando Trueba - 2000 - ("Calle 54")


Documental sobre las principales figuras vivas en su momento del jazz latino mundial, que actúan en directo para la cámara de Fernando Trueba.


Siempre he pensado que Fernando Trueba es, muchas veces, mucho mejor documentalista que cineasta de ficción. Y para muestra, ahí tenemos tres joyitas como son "Hasta que el cuerpo aguante", esta "Calle 54" que comentamos hoy y la posterior "El milagro de Candeal", que brillan con luz propia dentro de una filmografía marcada por la irregularidad en la que se alternan obras maravillosas como "Chico y Rita" (la mejor película animada española de la historia para mi gusto) y truños infumables como "El embrujo de Shanghai", "El baile de la Victoria" o "La reina de España". "Calle 54" es un recorrido por los grandes autores entonces vivos del jazz latino, uno de los géneros musicales preferidos de Trueba, que es un melómano confeso y orgulloso. El documental es sencillísimo, pasmosamente sencillo: el director realiza una introducción a cada músico o banda y estos actúan para él. Y todo termina con un emotivo diálogo intergeneracional entre Chucho Valdés y Bebo Valdés, padre e hijo, dos de las figuras básicas de la historia de la música cubana que han estado mucho tiempo separados a causa de los acontecimientos tumultuosos y la posterior dictadura de los hermanos Castro que ha vivido el país en las últimas décadas. Fernando Trueba narra con pasión, con amor, un documental que se pone bastante a contracorriente de lo que estamos acostumbrados, que no tiene efectismos de ninguna clase y que desgrana una gran gama de estilos y de fusiones de jazz de varios países (desde Venezuela, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico o Argentina hasta España o los USA). Ver actuando a grandes como Paquito D'Rivera, Eliane Elías, Chano Domínguez, Jerry González y la Fort Apache Band, Michel Camilo, Tito Puente, Gato Barbieri, Cachao, Patato o Chico O'Farill es una delicia. Y además, y tengo opiniones confirmándolo, este documental sabe enganchar y hacer disfrutar a los que no son precisamente fans del jazz latino, como sólo los buenos documentales, que trascienden su tema central, saben hacer. "Calle 54" es una pequeña joyita. Para melómanos y para todos.


lunes, 22 de mayo de 2017

POLLO CON CIRUELAS de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud - 2011 - ("Poulet aux prunes")


Irán. 1958. Nasser Ali Khan es un músico especializado en el tar que está infelizmente casado con una mujer a la que no quiere, que tiene una familia que le supone una gran carga y que no es capaz de ganarse la vida en condiciones porque su trabajo no da demasiado dinero. Hastiado de su existencia, está a punto de caer en una profunda depresión... Y, repasando su vida llena de frustraciones, decide que lo mejor que le puede pasar es morir de una vez.


Aunque es sobre todo conocida mundialmente por su obra maestra "Persépolis", Marjane Satrapi, que además de autora de cómics es cineasta y pintora, tiene en su haber otras creaciones de otros géneros en su haber. "Pollo con ciruelas" es otro de sus cómics famosos y, como la mencionada "Persépolis", tiene también una adaptación al cine que está dirigida por ella misma y por su colaborador y animador Vincent Paronnaud. Ahora lo que tenemos es una tragicomedia sobre el amor frustrado en una sociedad frustrante, el Irán de finales de los años cincuenta, que aunque aún no estaba gobernado por los islamistas de nuestros días sí lo estaba por el Sha de Persia, absolutista y también dictatorial, y cuya sociedad estaba también llena de prejuicios, clasismo e hipocresía. Casado infelizmente con una mujer a la que no ama, el protagonista es un músico de tar (el laud tradicional iraní) que cae en una profunda depresión cuyas causas y consecuencias la trama irá desgranando poco a poco. Visualmente, "Pollo con ciruelas" es absolutamente deliciosa. Esta vez, Satrapi y Paronnaud han optado por no repetir en la animación y han tomado las formas del cine norteamericano clásico (especialmente en lo que se refiere a los decorados de estudio) pero lo han influenciado poderosamente por la mencionada animación, que entra en la pantalla para crear un ambiente onírico y romántico precioso, lleno de imaginación y de colorido. Solamente por este aspecto visual, la película merece la pena. Por suerte, el resto no desentona: los dos directores saben llevar a buen puerto con ritmo la historia de este artista atormentado, espléndidamente interpretado por un Mathieu Almaric que da auténtica penita (en el sentido actoral) y que nos regala uno de sus mejores papeles, el de un hombre desvalido, débil, que es incapaz de adecuarse a la sociedad en la que le ha tocado vivir y que solamente sabe hacer bien una cosa: tocar su tar. Por medio de metáforas visuales muy bellas, con un estilo introspectivo y evocador, viajamos por lo que ha sido su vida y se repasa con ojo agudo, aunque menos crítico que el de "Persépolis" (también es normal, esta película es ya más histórica que social y el régimen del Sha hace tiempo que murió y que fue sustituído por otro muchísimo peor), un mundo cerrado, lleno de prejuicios, falto de oportunidades, oscurantista e infeliz. "Pollo con ciruelas" es una pequeña maravilla. La película y el cómic, para quien quiera leerlo. Más que recomendable filme.


domingo, 21 de mayo de 2017

A ROMA CON AMOR de Woody Allen - 2012 - ("To Rome with love")


Un arquitecto norteamericano visita Roma, en la que pasó grandes y felices años de su vida, para tener un encuentro con la melancolía y, de casualidad, otro con un joven estudiante de arquitectura en el que se ve reflejado. Jerry, un productor discográfico también estadounidense, llega a la ciudad para visitar a su hija y descubre a un cantante de ópera un tanto especial. Leopoldo, un oficinista aburrido y soso, se convierte de la noche a la mañana en el romano más famoso de Italia y su vida se transforma en un infierno. Antonio y Milly son una joven y conservadora pareja del campo que se traslada en busca de un buen trabajo a la ciudad eterna, en la que se encuentran con un panorama sexual que les abruma por completo.


De las películas del Woody Allen de los últimos años, que nos da casi constantemente una de cal y otra de arena, "A Roma con amor" es de las más flojas con diferencia junto al bodriazo de "Vicky Christina Barcelona". El director neoyorkino sigue adelante con su aventura por las grandes capitales de Europa y ahora elige a Roma, en la que ambienta cuatro historias desiguales y refritos de sus temas de siempre. Ninguna destaca, ni siquiera la mejor, la de Roberto Benigni, y el humor de todas está muy pero que muy descafeinado, y ya no hablemos de la ironía y la agudeza de este humor, bastante depauperada. Entiendo que la cosa quiere ser un homenaje desprejuiciado a la "comedia a la italiana" clásica, pero es que los tópicos se van de madre y las tramas son muy tontas. Comenzamos hablando de las dos historias buenas. La del mencionado Benigni, kafkiana y cachonda, y crítica al mundo de la notoriedad y de la fama absurda y de los medios de comunicación que se inventan personajes de la nada, es una delicia. Tiene gracia, es inteligente, es irónica y es delirante. Y el por tercera vez mencionado Roberto Benigni lo clava. El papel está hecho para él cien por cien. La otra es la que protagoniza el propio Allen, la del cantante de ópera, que es menos inteligente que la anterior pero que tiene su gracia, desde luego, aunque tampoco llegue ni de lejos a lo que Woody ha hecho en el pasado. Ahora le toca el turno a las otras dos, a las malas. La del arquitecto y el joven estudiante es bastante normalita, mediocre incluso a pesar de su conseguido halo nostálgico. No estimula apenas y es lánguida, y es un refrito de los temas habituales de su director que ya nos sabemos de memoria y para los que no innova nada: esencialmente, las relaciones de pareja y el paso del tiempo son los principales. La última es ya especialmente mala: una pareja llega del campo a la gran ciudad y ella, una jovencita virginal, es seducida por un actor que es verdaderamente un patán insoportable y él acaba enredado con una prostituta típica y tópica. Aquí verdaderamente a Allen el casticismo italiano, o su intento de imitación, se le va de madre y tenemos un terrible festival de la catetada y del oscurantismo sexual. No tiene gracia y sus personajes resultan hasta molestos y anacrónicos. "A Roma con amor" es una colección desigual que suspendería estrepitosamente si no fuese por la historia de Roberto Benigni. El peor Allen desde 2008. Una pena.


sábado, 20 de mayo de 2017

SUMMER WARS de Mamoru Hosoda - 2009 - ("Sama Wozu")


Kenji Koise es un estudiante de Tokyo apasionado de las matemáticas que recibe, al llegar el verano, la invitación de su compañera Natsuki para pasar las vacaciones con ella y su familia en su pueblo. La razón: Natsuki le prometió a su abuela que tendría novio por su noventa cumpleaños y quiere que Kenji se haga pasar por él. Ambos viajan hasta el lugar. Y la familia de Natsuki es de todo menos... Habitual. Y para colmo, algo terrible y muy delirante está a punto de ocurrir.


Tal vez sea por lo geniales que son "La chica que saltaba a través del tiempo", su filme anterior, o los posteriores "Los niños lobo" y "El niño y la bestia", pero lo cierto es que "Summer Wars" es, hasta este momento, la película que no es de encargo más floja de Mamoru Hosoda. Este "más floja" no quiere decir realmente que la película sea floja, y mala en absoluto, mucho menos; sin embargo, sí que quiere decir, por lo menos desde mi punto de vista, que no es nada redonda. "Summer Wars" está inspirado claramente en las historias tragicómicas de familias típicas japonesas que estamos tan acostumbrados a ver en la literatura, en el cine y en el cómic (manga) de este país. Es una suerte de "Cuentos de Tokyo" de Yasuhiro Ozu pero pasado por un filtro más delirante y cachondo. Un joven estudiante se marcha un verano a la casa del pueblo de una de sus amigas para hacerse pasar por el novio de ésta a peticíón suya. La cosa se desmadra, y no hablamos solamente de relaciones personales, sino que para colmo tienen todos hasta que hacer frente a una conspiración en la red y a un virus terrible. La película mezcla esta mencionada tragicomedia con un homenaje a los filmes de realidad virtual y a los videojuegos. Mamoru Hosoda siempre es original por todo lo alto cuando mezcla géneros. Y los personajes son entrañables, aunque tal vez hay demasiados y algunos pierden algo de desarrollo. El punto flojo del filme viene con su duración, que se pasa de metraje cuando no le hacía falta (no aporta nada el alargamiento y hasta entorpece el ritmo general). Le sobran por lo menos veinte minutos, y estos no influyen como he dicho para casi nada en una trama que se podría haber resuelto con más limpieza y menos combates de avatars (algo largos y pesados también). Creo igualmente, como he señalado antes, que los personajes daban todos bastante más de si, especialmente con tanto tiempo para desarrollarse bien, aunque sean tantísimos. En el resto de cosas, "Summer Wars" es impecable: la animación es de matrícula de honor y los escenarios lo mismo, como en el resto de las producciones de Hosoda. Filme completamente irregular y que daba para más, especialmente viniendo de quien viene. Aún así, es animación de calidad, recomendable y con un nivel aceptable.


viernes, 19 de mayo de 2017

NUNCA DIGAS SU NOMBRE de Stacy Title - 2017 - ("The Bye Bye Man")


Cansado de la residencia de estudiantes de su facultad, Elliot se muda con su novia Sasha y su mejor amigo John, compañeros de estudios también, a una casa algo apartada y descuidada pero muy grande, con muchos cuartos y muy espaciosa. Los primeros días de convivencia marchan muy bien y los tres inauguran su nuevo hogar con una gran fiesta universitaria que es todo un éxito. Sin embargo, en la mansión empiezan a ocurrir cosas extrañas... Y algo terrible empieza a tomar forma.


La norteamericana Stacy Title es una directora y productora especializada en el terror y en la comedia negra con una filmografía mediocre y olvidable compuesta de los títulos "La última cena", "El Diablo vestido de negro", "Hood of Horror" y "Nunca digas su nombre".


Hoy nos toca hablar, como si de un "deja vu" se tratase, de la enésima película de terror de sobremesa llena de lagunas de bulto y sin coherencia ninguna y, lo que es peor, sin sustos. "Nunca digas su nombre" ("Bye Bye Man" en la versión original) es otro bodriazo palomitero de jóvenes que viven en casa maldita con morador maldito. Ahora se trata el susodicho morador maldito de un monstruo encapuchado que es el que da nombre al filme y que obliga a la gente a matar a otra gente (qué original) y que es una mezcla cutre de Voldemort de "Harry Potter" con el villano de "Sinister" y el payaso de "Saw" (qué original). Aunque la cosa no empieza mal del todo, con alguna que otra sugerencia apañada y un escenario también apañado que da su grimita y su misterio, todo se desmadra en el esperable festival de gente muriendo de forma absurda y de carreras por pasillos y salas oscuras. Todo ello, como he dicho, sin un sólo susto. Pecado mortal en una película... De terror. Tampoco la trama es, como también he dicho, coherente. Todo pasa porque sí, por la cara, porque a la directora le conviene que pase. Habitaciones misteriosas a la vista en las que nadie repara ni entra, maldiciones de andar por casa, secundarios que no vienen a cuento, secundarios tardíos que no sirven para nada, giros de guión gratuitos, un villano con garras a lo Lobezno que sólo las usa para dejar marcas (no sé para qué las tiene, en serio), un mismo intento de susto repetido varias veces y un desenlace lleno de topicazos donde todo arde porque sí y con el esperable epílogo salchichero que llevamos viendo desde principios de los años ochenta y que no se cansan de repetir como si fuese el último grito del género. Ah, sí, también tenemos actuaciones lamentables y unos efectos especiales inexplicablemente malos, pero malos malos, totalmente imperdonables hoy en día (parecen de esos horrorosos de finales de los noventa, cuanto se experimentaba sin gusto con el primer 3D). "Nunca digas su nombre" es otra porquería más de corte televisivo de temporada de esas que en unos meses no será recordada por nadie. No merece nada la pena.

jueves, 18 de mayo de 2017

LADY MACBETH de William Oldroyd - 2016 - ("Lady Macbeth")


1865. Inglaterra. Katherine Lester se casa con un rico aristócrata y se va a vivir con él a su mansión de la campiña. En la noche de bodas, descubre que su marido, al que apenas conoce realmente, es un hombre despectivo que la trata con desdén y que apenas la mira, ni siquiera para tener sexo. Paralelamente, el padre de éste es un viejo tirano, amargado y odioso, obsesionado con que ella le de un nieto. En este entierro en vida lleno de lujos sin sentido, Katherine, una joven inocente y cándida, va a comenzar a cambiar...


"Lady Macbeth" es el debut del director de teatro inglés William Oldroyd en el largometraje, debut que está basado en la novela corta "Lady Macbeth de Mtsenk" del escritor ruso Nikolai Leskov, que a su vez estaba ligeramente (muy libremente diría yo) inspirada en el carácter de la mujer del mítico drama de William Shakespeare que da nombre al título. Y es un debut que me ha parecido magnífico en todos los aspectos y que se hará con un lugar sin problemas, si es que acaso no lo tiene ya, entre el mejor cine de época de la historia. Katherine Lester es una mujer de la Inglaterra del siglo XIX que, como todas las de esa época, ni pincha ni corta por la marginación social a la que está sometida. Máquina de parir niños, se casa con un rico aristócrata que la hace infeliz y que básicamente la usa y la tira (y eso cuando la mira). Condenada a un enterramiento en vida de lujo pero mortal y a aguantar a este marido y a su padre, un viejo autoritario y despreciable, Katherine empezará a operar un cambio en su forma de ver el mundo, un cambio drástico. "Lady Macbeth", para mi comparable a esa maravilla que es "Tess" de Roman Polanski, analiza una época terrible y oscura para las libertades y el papel absolutamente secundario que la mujer tenía en ella. La protagonista es constantemente humillada e ignorada y de su candidez inicial para a contemplar una maldad producto de las circunstancias que la cambia por completo. El filme es un retrato de este cambio, del paso de la candidez a la malevolencia propiciado por una sociedad repugnante. William Oldroyd no justifica a la protagonista: es el espectador quien en todo caso ha de hacerlo, si es que quiere. Sí que pone a su disposición todo un catálogo de vejaciones cotidianas que incluyen retratos del clasismo del momento, de la hipocresía de aquella sociedad, del machismo, del racismo y de la perfidia. Florence Pugh está soberbia. Del todo inolvidable. Entrega a una protagonista que nos cautiva y nos conmueve y que también nos repugna y nos aterroriza. El cambio se produce de forma sigilosa, limpia y veraz. Una matrícula de honor instantánea para ello. Finalmente, la ambientación opresiva pero bella y rica hace del caserón en el que todo transcurre un personaje más que simboliza el encierro de los otros personajes que lo pueblan en un mundo castrador. "Lady Macbeth" es uno de los mejores dramas de época de los últimos años sin ningún género de dudas. Imprescindible.


miércoles, 17 de mayo de 2017

CAPITÁN PHILLIPS de Paul Greengrass - 2013 - ("Captain Phillips")


Año 2009. El capitán norteamericano Richard Phillips lidera el buque de carga "MV Maersk Alabama", que lleva a cabo un transporte de mercancías desde Omán hasta Kenia a través de las cercanías del Golfo de Adén. Aunque están en aguas internacionales, son atacados por un grupo de piratas de la costa de Somalia. Empieza para el capitán y su tripulación una terrible pesadilla.


Las dos últimas películas de Paul Greengrass me han parecido más flojas en el conjunto de su filmografía. La última de todas fue la reciente "Jason Bourne", que ya comenté hace varios meses al hablar de la saga al completo. La penúltima es esta "Capitán Phillips", basada en hechos reales ocurridos en el año 2009, que sin ser un mal filme en absoluto, a mi por lo menos me parece poco redondo para las cosas que este hombre ha hecho. Si por algo se suele caracterizar el cine de Paul Greengrass es por el retrato político exhaustivo y a la vez humano. En sus películas se construye una situación difícil o polémica que es vista desde varias variables. Esto es algo que en "Capitán Phillips" sólo ocurre a medias. El filme narra el secuestro de un barco de carga estadounidense en los mares de Somalia por piratas de este país. Expone dos caras: la de los marineros secuestrados y la de los propios piratas. Y expone estas dos caras dejando bien claro que los segundos se dedican a la piratería a causa de la total falta de oportunidades que les ofrece su país, destrozado por la miseria y por las diversas contiendas que ha sufrido. Sin embargo, esta vez Greengrass no redondea en absoluto a todos sus personajes. Se centra demasiado en los secuestrados, al mando de un Tom Hanks como siempre excelente, espectacular, pero no desarrolla del todo a los secuestradores, que tienen también dramas a sus espaldas que quedan solamente esbozados y que no tienen ni siquiera un epílogo en condiciones que arroje más luz sobre sus terribles profesiones y sus causas y consecuencias. Me parece un pecado gordo en un filme de alguien que siempre ha tratado de ver escrupulosamente las dos caras de los conflictos, y especialmente me parece gordo en una película que dura más de dos horas sobradamente. Me decepciona y deja la obra bastante coja.


El resto de la película, me parece magnífico, lo cual me apena aún más si cabe. El aspecto técnico es excelente, la tensión está afilada al milímetro, las escenas de acción son fantásticas y el drama está perfectamente llevado, con ritmo y fuerza sin descanso. No se hace el filme lento nunca, y eso que como he dicho tiene un metraje más largo de lo habitual. Es una pena que aquí Paul Greengrass no haya afinado la puntería y haya desarrollado tanto a los secuestrados y tan poco a los secuestradores, cuyo drama era además precisamente el más interesante de los que se planteaban y que queda reducido a unas cuantas pinceladas al principio del filme y en su desenlace. Esto reduce a los piratas a simples antagonistas incluso, con motivaciones dispersas, y no se trata esto de un "buenos contra malos". Un error que lastra un filme que podría haber sido una maravilla. Una pena, y más viniendo del director que viene.


martes, 16 de mayo de 2017

JOHN WICK: PACTO DE SANGRE de Chad Stahelski - 2017 - ("John Wick: Chapter Two")


Al volver a su casa, John Wick recibe la visita de un viejo socio, el mafioso Santino D'Antonio, que quiere encargarle un trabajo. John Wick, que está retirado, se niega, a pesar de que tiene un pacto de sangre con él desde hace años que en teoría le obligaría a aceptarlo. Santino se marcha pero le avisa de que esto no va a quedar así... Está a punto de comenzar otra brutal carnicería.


"John Wick: Pacto de sangre", segunda entrega de las aventuras de John Wick recién estrenada en los cines, tiene bastantes puntos en los que roza un cierto despropósito, pero también tiene una de las colecciones de escenas de acción más potentes que he visto en mucho tiempo. Chad Stahelski se queda en la dirección tras la marcha de David Leitch y entrega más de lo mismo, pero con más efectos especiales y más estilo visual. Es cierto que la trama es bastante simplona a pesar de contar con algunos momentos de buena representación de cine negro y con villanos que cumplen de sobra, pero la de la primera entrega tampoco es que fuese extremadamente profunda, aunque sí que da la sensación de que el filme es una especie de "prólogo alargado" para esa tercera parte de la saga que estoy seguro de que llegará en algún momento de los próximos años. Sin embargo, a pesar de esto, el argumento de esta segunda misión de "John Wick" tampoco da gato por liebre: es un soporte básico para un espectáculo de acción por todo lo alto. Y como he dicho, ahí el filme es sobresaliente. John Wick sigue cepillándose a todo kiski lleno de nervio, de brutalidad, de energía y de estilo. Los combates y las persecuciones, los tiras y aflojas del protagonistas con sus enemigos, son una maravilla, un regalito exquisito para los amantes de este tipo de cine. Desde la brutal introducción hasta el genial homenaje que se realiza a la sala de los espejos de "La dama de Shanghai" de Orson Welles. Todo duele, la sangre brilla, los coches crujen al romperse, los escenarios también, y las coreografías son fantásticas. Sí, Keanu Reeves da vida a un personaje invencible, que hasta recibe algún que otro tiro que le habría mandado instantáneamente al otro mundo y se queda tan pancho. Pero es parte del espectáculo y las fantasmadas que representa no son las peores que se han visto en una película de su género. "John Wick: Pacto de sangre" es diversión pura y dura, entretenimiento de mucha atura, y además con personajes carismáticos como el de Laurence Fishburne y el de Ian McShane (pero qué presencia que tiene este actorazo que clava todo lo que hace siempre). La secuela de "John Wick" es exactamente lo que ofrece, y lo que ofrece lo da bien, más que bien: muy bien. Absténganse gente con prejuicios hacia el thriller de acción porque no la disfrutarán como es debido.


lunes, 15 de mayo de 2017

JOHN WICK de David Leitch y Chad Stahelski - 2014 - ("John Wick")


John Wick es un hombre taciturno y misterioso que vive solo en un lujoso chalet y que ha recibido un perrito que es el regalo de alguien de su pasado muy importante. John cuida a este perrito y sale a pasear con él mientras lleva una vida tranquila. Una noche, sin embargo, algo terrible ocurre... Alguien entra en su casa, le da una paliza de muerte y asesina sin ninguna piedad al animal. Éste alguien no tiene ni idea de que está a punto de ser perseguido por el mismo demonio...


David Leitch y Chad Stahelski son dos actores "dobles de acción" que se lanzaron a debutar en la dirección en 2014 con "John Wick". Posteriormente, han separado sus carreras: el primero está a punto de estrenar una nueva película de acción, "Atómica", y presumiblemente se encargará de "Deadpool II", mientras que el segundo ha estrenado ya la segunda parte de su debut.


"John Wick" no fue un éxito instantáneo en el cine, pero las críticas la recibieron de forma muy positiva y, poco a poco, fue convirtiéndose en una especie de película de culto en Internet y en el mercado casero. Tanto, que pudo estrenar segunda parte y que presumiblemente tendrá tercera. El filme no es ninguna maravilla, pero sí que es una creación de acción muy bien hecha, con un protagonista con carisma, con una trama típica pero que engancha y, sobre todo, con unas escenas de alto voltaje magnificamente rodadas. Como thriller, "John Wick" es bastante predecible y como he dicho típico, con la clásica historia de venganza, pero lo cierto es que Keanu Reeves, que se apunta a la moda de héroe de acción despiadado e infalible de otros como Matt Damon o Liam Neeson, está muy bien en su papel de "cara de palo" depresivo e hierático y da bastante el pego. Los villanos son los esperables, unos mafiosos brutales, pero son una comparsa excelente para ser masacrada y, como he dicho, las escenas de acción y de lucha son una pasada. Se nota que David Leitch y Chad Stahelski son dos "dobles de acción": conocen bien la forma de atrapar al espectador con potencia, garra y violencia, con golpes que duelen de verdad, con soluciones imaginativas y con coreografías exquisitas. Saben también encontrar un justo equilibro entre un cierto halo "de autor" y la mencionada acción, con la que combinan muy bien un drama pausado de toques minimalistas que evita escrupulosamente que el filme caiga en terminar siendo otra película testosterónica del montón con una trama imposible y chorra. Dentro de que John Wick es "invencible", también recibe tortas, y sangra, y sufre, y además tiene un drama interior y un pasado oscuro y, además, es en todos los aspectos más bien un antihéroe que un héroe que no tiene en absoluto una moral impecable. También hay lugar para simbolismos apañados como el del perro, que es una metáfora de la recuperación de la esperanza en una vida nueva alejada de la muerte y de la destrucción. "John Wick" es lo que deberían ser todas las películas de acción: algo por lo menos digno, con una trama mínimamente interesante y con unos personajes que no llegan a ser meros cartones. Muy bien.


domingo, 14 de mayo de 2017

MOULIN ROUGE de Baz Luhrmann - 2001 - ("Moulin Rouge")


Año 1900. El joven escritor Christian se muda a París para vivir una vida de aventuras bohemia rodeada de artistas de toda clase y de gente que adora la libertad. Allí, en el famoso local conocido como Moulin Rouge, conoce a Satine, la estrella del lugar, de la que se enamora perdidamente. Ella le corresponde y entre ambos comienza un idílico y loco romance. Sin embargo, nubes de tormenta van a cubrirlos... El rico y despreciable Duque de Monroth, uno de los clientes de la sala, codicia a Satine, y está dispuesto a hacer cualquier cosa para salirse con la suya.


"Moulin Rouge" de Baz Luhrmann es una de esas películas que siempre suscitan polémica porque suele o flipar o desgradar sin demasiados términos medios. Fue la confirmación total del poco prolífico director australiano como joven promesa y fue uno de los grandes éxitos de su año, en el que se llevó una buena cantidad de premios. En mi opinión, visualmente es original, aunque sea también bastante atosigante, y el reparto está totalmente soberbio, mientras que ya argumentalmente es muy normalita y tirando más bien para simple. Tuvo un mérito: revitalizó mínimamente el musical en su momento, que llevaba un tiempo de capa caída, al igual que hizo un poco antes "Gladiator" con el "peplum" y un poco después la primera "Piratas del Caribe" con el género de los piratas. Desglosamos en dos partes la crítica, pues. Empezamos con los aciertos: el principal es la concepción estética. El filme es completamente glam y kitsch, y viaja a un cambio de siglo irreal y extramadamente barroco lleno de anacronismos conscientes donde la música está compuesta de grandes éxitos del pop y del rock contemporáneos. Así, los personajes bailan al ritmo de grupos o solitas como Queen, Madonna, Elton John, Nirvana, The Police, David Bowie, Labelle, T. Rex o The Beatles. Es la personalidad que Baz Luhrmann, que adora la fusión de estilos, quería, y desde mi punto de vista no veo ningún problema en esto: "El amor está en el aire" y "Romeo + Julieta" también eran collages de influencias exagerados y también kitsch, y eso mismo volvería a ser su también polémica visión de "El gran Gatsby" de 2013. Ya sí veo en cambio más problemas en el hecho de que la cámara se mueva de forma tan loca que atosigue al espectador y que no deje desarrollarse al musical en sí: es tan agresiva que hay escenas en las que verdaderamente vemos bastante poco de lo que ocurre. Punto negativo perteneciente al campo de la mencionada estética del filme.


Luego, hay que decir que los actores están inolvidables. Todos tienen momentos geniales, pero en especial el dúo protagonista conformado por Nicole Kidman e Ewan McGregor es absolutamente genial. Los dos cantan y bailan que da gusto, y los dos tienen carisma suficiente para llevar la película. Dos actuaciones para el recuerdo y dos de las más destacadas sin ninguna duda de las filmografías de ambos. Y ahora vamos a la parte más negativa de todas: la trama. La historia de "Moulin Rouge", basada parcialmente en la ópera "La traviata" de Giuseppe Verdi y en la novela "La dama de las camelias" de Alejandro Dumas "hijo", es lo más simplón que uno se puede echar a la cara. La historia de amor es predecible y normalita en el peor de los sentidos, muy repetida y típica, y los personajes son todos topicazos andantes, hasta los más secundarios. Tampoco hay mucho más en el argumento aparte de una exageración bestial del amor romántico con un toque de bohemia que está bastante vacía. Una de cal y otra de arena es la tercera película de Luhrmann, que desde mi punto de vista si está algo sobrevalorada.