Porco Rosso

Porco Rosso

lunes, 22 de enero de 2018

WHEN YOU'RE STRANGE de Tom DiCillo - 2009 - ("When you're strange")


Documental sobre la banda de rock The Doors.


La película "The Doors", de 1991, dirigida por Oliver Stone, ha sido siempre bastante polémica entre los fans de la mítica banda de rock e incluso entre sus propios miembros vivos, porque se centraba demasiado en exclusiva en la figura de su vocalista, Jim Morrison, y porque al parecer no era del todo fiel a los hechos reales en muchos de los puntos recreados. El fallecido en 2013 Ray Manzarek, el teclista de la formación, dijo de "When You're Strange", la última película de Tom DiCillo hasta la fecha (ha colaborado en varias series pero no ha vuelto a dirigir nada desde entonces), que sería el "anti-Oliver Stone" en este sentido. De la misma manera, el guitarrista, Robbie Krieger, ha alabado al filme diciendo que se acerca mucho más a lo que fueron y a lo que fue Morrison (él dijo que el guión de Stone era estúpido). "When You're Strange" es una joyita del documental que creo imprescindible. Narrado por Johnny Depp, este filme, pequeño y grande a la vez, utiliza por primera vez un material audiovisual único que nunca se había mostrado en público y recorre tanto la historia del grupo como las bases de su estilo inimitable y rompedor, pasando por lo que significó no solamente para la música, sino para la sociedad en perpetuo cambio de occidente en aquellos años y en especial para los Estados Unidos turbulentos de la época. Tom DiCillo ordena el material del que dispone con eficacia y lucidez, con ritmo constante, y acompaña de explicaciones perfectas a cada fotograma y a cada escena narrando esta fascinante vida musical y artística con un distanciamiento consciente y redondo que los otros tres músicos también siguieron de forma bastante escrupulosa.


No querían, ni ellos ni el equipo del filme, inmiscuirse demasiado para lograr el tono neutro adecuado, para narrar con coherencia, sin nostalgias y sin manipulaciones (y sobre todo sin que nada quedase enturbiado por la trágica y legendaria muerte del mencionado Jim a los veintisiete años) su andadura en aquella segunda mitad de los sesenta y primera de los setenta en la que su revolucionaria actitud y música (una batería jazzística, un teclado psicodélico, una guitarra rockera y un vocalista único) reventaron los escenarios del momento con sus polémicas y su rebeldía en un momento en el que se concentraron en los USA varias revoluciones sociales y varios hechos traumáticos como la terrible Guerra de Vietnam. "When You're Strange" es una maravilla inigualable y uno de los mejores documentales de la pasada década sin ninguna duda. Quedamos a la espera de que DiCillo vuelva a presentarnos una nueva obra.


viernes, 19 de enero de 2018

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS de Martin McDonagh - 2017 - ("Three Billboards Outside Ebbing, Missouri")


En Ebbings, un pequeño y tranquilo pueblo de Missouri, una de sus vecinas, Mildred Hayes, ha contratado tres grandes carteles en las afueras en los que ha colocado tres frases. Estas tres frases están a punto de crear una inesperada y brutal conmoción en el lugar...


No conocía al anglo-irlandés Martin McDonagh, autor de teatro muy reconocido en sus países y hermano de John Michael McDonagh, del que sí que he visto todas sus películas ("El irlandés", "Calvary" y "Contra todos": las tres están en su etiqueta en este blog). Ha dirigido hasta la fecha dos filmes negros, "Escondidos en Brujas" y "Siete psicópatas" que, la verdad, en su día no me atrajeron demasiado. Tras haber visto la maravilla que es su última obra, "Tres anuncios en las afueras", que me ha parecido fascinante, sí que les voy a echar un vistazo.


"Tres anuncios en las afueras" es una película absolutamente magistral. Vale, todo el mundo lo está diciendo sin parar estos días, pero es que es verdad. Martin McDonagh entrega la que según muchos es su obra de madurez (yo no he visto sus dos primeras películas todavía para hablar sobre ellas) y despliega un retrato brutal, desolador y sin embargo lleno de humanidad de la Norteamérica profunda de nuestros días, ese escenario revisitado miles y miles de veces que ha llegado a ser ya un personaje más en el mito contemporáneo estadounidense y casi que mundial. Una mujer herida sin piedad por la vida coloca, en las afueras de su pueblo, tres grandes anuncios con palabras que van a conmocionar y a revolucionar a toda la comunidad. Y esta comunidad, como ella, está llena también de personas heridas y machacadas por la vida. McDonagh traza este retrato tocando todo tipo de asuntos, desde la injusticia hasta la enfermedad o la muerte pasando por la violencia, el racismo, el machismo, la falta de oportunidades en el medio rural o la hipocresía social y religiosa, mezclando sin cesar una comedia fina e irónica con un drama que nunca se pasa de la raya y que nunca es demagógico, y todo ello con un toque negro muy acertado pero tampoco exagerado ni fuera de la realidad. Lo mejor es que lo hace todo sin emitir juicios, sin tratar de moralizar o imponer una idea. Crea personajes y los pone a actuar, y los personajes son los que hablan. Frances McDormand está impresionante: sencillamente soberbia. Nos regala uno de los grandes papeles de su carrera y nos conmueve infinitamente. Secundarios como Woody Harrelson o Sam Rockwell, también excelentes, son sus comparsas perfectas. Todos ellos sufrientes, ambiguos, llenos de claroscuros, capaces de hacer lo mejor y también lo peor. Y la ambientación, espléndidamente fotografiada, es la ideal para enmarcar ese mundo cerrado, que parece no cambiar nunca, atado a esa violencia casi atávica de esa cultura todavía brutal. "Tres anuncios en las afueras" es una obra maestra, una maravilla del cine. No se la pierdan, porque todavía está en las salas.


jueves, 18 de enero de 2018

EL FARO DE LAS ORCAS de Gerardo Olivares - 2016 - ("El faro de las orcas")


Beto trabaja en un apartado faro, al norte de la Patagonia Argentina, encargándose del lugar y de sus espacios naturales y estudiando a las orcas que nadan en sus aguas, las cuales le apasionan. Beto, sin embargo, no es feliz: es un hombre solitario y malhumorado que vive amargado por un pasado triste. Un día, Lola, una mujer española, llega al lugar con Tristán, su hijo autista. Y llega buscando la ayuda de Beto...


Hace alrededor de medio año vi la horrorosa "Hermanos del viento", una de las pocas películas de ficción que tiene en su haber Gerardo Olivares, y ahora he podido ver "El faro de las orcas", de 2016, la última que ha estrenado. Ambas, desde mi punto de vista, tienen el mismo grave problema: una trama muy floja como sustento de unas imágenes impresionantes. Olivares es, esencialmente, un documentalista. Decía cuando comenté la primera película mencionada que empezar con ella su filmografía es posiblemente injusto, y "El faro de las orcas" imagino que tampoco le hace esa justicia. Es ésta una película rodada en los parajes indómitos de la Península Valdés, en la provincia del Chubut, en Argentina. Los paisajes de la Patagonia que se retratan son del todo increíbles, la fotografía es deliciosa, los momentos rodados con animales salvajes en su hábitat una maravilla, el tratamiento de la luz una joya brillante, y el amor por la naturaleza que todo destila en este buen hacer y este primor visual se contagia pronto. Ahora bien, la trama como he dicho falla estrepitosamente. No es que sea terrible, pero simplemente es demasiado simple, valga la redundancia, y muy, muy predecible. Una madre llega al apartado faro en el que reside el protagonista, un hombre hosco y desagradable que estudia las orcas y que vive solo y amargado, para tratar de encontrar una cura para su hijo autista, que ha venido con ella y que al parecer reacciona bien ante dichas orcas, que nadan en abundancia en la región. ¿Se imaginan qué va a ocurrir? Pues lo tienen blanco y en botella.


Los actores están muy bien (el trío protagonista de diez), pero sus personajes son tan tópicos y tan planos, y la historia que viven es tan esperable y tiene tan pocos alicientes, que todo se va al garete y lo que al espectador le queda es disfrutar de los paisajes y de la fotografía mientras todo lo que imaginaba desde un principio se va cumpliendo punto tras punto. Es una pena, pero no estamos ante un documental, sino ante una película de ficción, y si no hay argumento o lo que hay es exiguo, pues apaguen y larguémonos. "El faro de las orcas" es menos mala que la para mi del todo infumable "Hermanos del viento", y tiene muy buenas intenciones y un bonito y necesario mensaje sobre el amor a la naturaleza y sobre la superación personal y el autoconocimiento, pero su desarrollo es tan flaco que se queda en nada. Lo dicho, una lástima.


miércoles, 17 de enero de 2018

INSIDIOUS: LA ÚLTIMA LLAVE de Adam Robitel - 2018 - ("Insidious: The Last Key")


Elise y sus colegas, Tucker y Specs, se encuentran frente a un nuevo y extraño caso. Uno especialmente particular... Porque el hombre que ha contactado con ellos, desesperado por las presencias paranormales que le atormentan en su hogar, es el nuevo inquilino de la casa en la que Elise pasó su infancia. Y esta casa es para ella un lugar de terribles traumas y recuerdos a los que va a tener que enfrentarse una vez más.


El director, escritor y actor norteamericano Adam Robitel ha dirigido hasta este momento dos películas del género terrorífico: "The Taking of Deborah Logan" e "Insidious: La última llave".


Como le está ocurriendo a todas las películas de esta saga que James Wan comenzó maravillosamente en 2010 con un buen dechado de buen hacer, valga la redundancia, "Insidious: La última llave", su cuarta parte ya, mantiene un nivel aceptable dentro de su género, que como siempre digo, es uno de los más devaluados y peor explotados que existen a causa de su facilidad para funcionar comercialmente ante públicos masivos poco exigentes. Sin embargo, la saga ya está bastante agotada, y a no ser que la siguiente entrega (que la tendrá, estoy seguro de ello) consiga destacar mínimamente por algo, quedará del todo finiquitada (en lo artístico) con ella. "Insidious: La última llave", no cuenta tampoco, como la tercera película de la serie, con Wan como director. Adam Robitel se encarga ahora de dirigir el filme, y entrega una secuela funcional, llena de lagunas de guión, pero también con algún susto digno y con una historia que no resulta terrible. En general, la película podría ser perfectamente calificada como "mediocre", pero los personajes, en especial el trío protagonista, ya se han hecho con un carisma y la trama, con sus tópicos de siempre y sus fallos, logra enganchar y entretener (lo cual en este género ya es decir mucho). Tiene estas cosas buenas, pero también tiene malas, aunque no sean de bulto. En especial, la historia no está bien trazada y no está nada, pero que nada bien enlazada con las anteriores entregas. Hechos que no coinciden, personajes que no cuadran, comportamientos absurdos. Y luego, están los errores esperables. Protagonistas que se complican la vida de forma gratuitamente exagerada para mantener la tensión por la fuerza, villanos con un poder inimaginable que hacen idioteces que les dejan desprotegidos o escenas muy machacadas ya que hemos visto en las tres primeras partes en su esencia hacen que el conjunto no vaya más allá de la simple diversión. En fin, veremos en qué acaba esta saga y qué hacen en su quinta aventura.


ESPACIO PARA SPOILERS: Me ha molestado mucho que "Insidiuos: La última llave" sea una nueva precuela de las dos primeras partes de la saga. La tercera ya lo fue, y fue anunciada, pero esta película empieza de forma desconcertante, solamente con Elise y sus dos compañeros, y uno no deja de preguntarse dónde están los demás personajes habituales. Al final, se descubre que estamos en un caso más de estos cazafantasmas que enlaza justo con el principio de la primera "Insidious". En fin, una maniobra comercial a lo "puñalada por la espalda" para seguir estirando el chicle y ver si cuela otra secuela más con la que hacer caja. No me parece mal, y luego soy el primero que va a verla, pero tampoco veo normal que nos la traten de dar con queso de esa forma tan cutre y descarada.


martes, 16 de enero de 2018

BLACK MIRROR IV de Charlie Brooker - 2017 - ("Black Mirror IV")


Seis historias independientes:

-"USS Callister": El capitán Daly es el líder de la USS Callister, una nave que viaja por el espacio descubriendo nuevos mundos y luchando contra el mal sin descanso. O eso es lo que parece en un principio...

-"Arkangel": Marie está obsesionada con la seguridad  de su hija pequeña, Sara. Cree que el mundo es un lugar peligroso y desearía poder tenerla vigilada a todas horas. Una empresa innovadora le va a ofrecer una forma de tenerla siempre bajo sus ojos...

-"Crocodile": Mia y Rob vuelven de una juerga borrachos y colocados... En coche. Y a causa de su estado, atropellan a un ciclista y lo matan... Y ambos deciden hacer algo terrible.


-"Hang the DJ": Frank y Ami han quedado para cenar por medio de una aplicación que tutoriza sus posibles ligues y relaciones. Cuando se sientan a comer, la aplicación les avisa de que van a tener solamente doce horas para conocerse...

-"Metalhead": En un mundo arrasado, tres individuos viajan en coche, entre las ruinas de la civilización, a un almacén apartado. Buscan algo especial...

-"Black Museum": Nish, de viaje por la Norteamérica profunda, para a cargar su coche en una estación de servicio frente a la que se encuentra un local llamado "Black Museum". Sin nada especial que hacer y animada por Rolo, el propietario, Nish entra en sala de exposiciones. Allí encuentra un curioso y tétrico espectáculo...


Ha ocurrido lo que temía: "Black Mirror" se ha empezado a repetir descaradamente y se ha quedado anclada en la falta de ideas. Yo no soy nada "hater": si una película o una serie da un pelotazo y el éxito mundial se la come, no deja de gustarme automáticamente y no puteo a sus secuelas sólo por ser sus secuelas. Ahora bien, esta cuarta temporada de la que ha sido una de las producciones de la pequeña pantalla más alucinantes, lúcidas, imaginativas, rompedoras y críticas de las últimas décadas, ya no presenta nuevas ideas y, lo que es peor, sus artífices optan por la repetición a lo bestia y sin ningún tipo de vergüenza. Con todo el dolor de mi corazón, tengo que decir que solamente me ha sorprendido un capítulo de los seis de esta última temporada de "Black Mirror": el segundo. Los otros cinco, o son refritos de conceptos ya vistos en la serie, o son bonitos experimentos, o directamente son auténticos timos. Sí, he dicho timos. Después de todo, parece que las distopías a Charlie Brooker y a su equipo se les han agotado: es cierto que la tecnología avanza a pasos monstruosos y que se están creando unas normas sociales idiotas y hasta peligrosas a causa de ello. Eso nos lo dejaron claro en las tres primeras temporadas de la serie. Pero, una vez exploradas todas las posibilidades que se exploraron en aquellas, no da la cosa para mucho más. En algún momento, el cansancio y la falta de ideas llegan. Es normal, y hay que saber cuándo retirarse y pasar a una nueva historia. Pero como "Black Mirror", poco a poco, se ha convertido en una producción de culto y hoy por hoy directamente arrasa, pues hay que exprimir la naranja creativa sin sentido ni sensibilidad y hacer más y más capítulos salgan como salgan. Es una pena, pero es lo que hay, y que cada uno de ellos esté dirigido por un director o una directora de calidad no consigue salvarlos, lo siento.


Esta cuarta temporada arranca con un episodio gracioso, "USS Callister", que, sin embargo, no deja de ser un refrito de conceptos ya vistos en la serie y, sobre todo, del especial de Navidad de 2014, "White Christmas", del que toma descaradamente la base para darle una vuelta de tuerca poco original y sacarse de la manga una nueva historia con un toque friki que se piensan que va a justificar la poca imaginación y las lagunas de guión bestiales que tiene la trama (con personajes que directamente se teletransportan a terrazas de rascacielos... En fin). Entretenido, pero nada más, y de muy bajo nivel para lo que esta serie nos tiene acostumbrados. El segundo, "Arkangel", por suerte, es mejor, mucho mejor. De hecho, es el único capítulo que es original (no del todo, pero sí un poco) y el que presenta un posible conflicto tecnológico creíble a medio plazo. Es el más emparentado con las primeras temporadas de la serie, el que describe un mundo creíble, cercano al nuestro, en el que una aplicación malévola sienta la terrible diferencia. Muy bien.


Pasamos a "Crocodile", que tiene buenas ideas y que desarrolla bien su historia, aunque el ritmo le falla y tiene algunas lagunas de guión bastante evidentes que ponen a los personajes de idiotas para arriba. Buena alegoría moral, pero el concepto del tratamiento de los recuerdos estamos hartos de verlo en la serie. "Hang the DJ", el cuarto episodio de la temporada, me parece directamente indignante. Volvemos a coger cosas de episodios pasados, valga la redundancia, y las remezclamos en una metáfora facilona y simple que no es propia de una serie que siempre se había caracterizado por escapar de lo esperable y de lo sencillo. Muy mal. Fatal. Algo parecido sucede con "Metalhead", el siguiente segmento, que es muy bonito y que está rodado en un blanco y negro precioso y que tiene unas escenas de acción fantásticas, pero que cae de nuevo en la alegoría facilona y que no dibuja un escenario de ningún tipo, un error que la serie siempre se ha encargado de esquivar con limpieza. Es un buen capítulo en lo técnico, pero muy decepcionante en lo argumental.


Terminamos "Black Mirror IV" con "Black Museum", que tiene algunos momentos buenos y otros no tan buenos. Su condición de nuevo refrito de conceptos ya vistos en la serie, a estas alturas, llega a molestar, pero de verdad. Y para intentar salvar la papeleta, el propio capítulo es plenamente consciente de ser un refrito integrador y lleno de homenajes autoreferenciales. Vale, ok, pero la capacidad de sorpresa no existe, y esta serie siempre ha sido una sorpresa constante. Se puede ver bien, con agrado, pero no es nada original y dice bastante poco, y algunas de las historias secundarias que contiene son flojas, pero flojas de verdad. En fin, tristemente, esta serie está a punto de morir artísticamente de éxito. No sé si habrá nueva temporada (imagino que sí, no van a soltar a la gallina de los huevos de oro así como así), pero si la hay y no se innova, será ya definitivamente el truño que firmará la sentencia de muerte de uno de los productos audiovisuales más geniales y proféticos de los últimos años. Siempre, por suerte, nos quedarán sus mejores capítulos.


ESPACIO PARA SPOILERS: Espero que, si finalmente hay una quinta temporada de "Black Mirror" este año o el próximo o cuando toque, dejen de una maldita vez de explotar el rollo de las consciencias duplicadas y los mundos virtuales. Brooker y su equipo se han vuelto ya cansinos con este asunto. Ya abusaron de esto en la temporada de 2016, pero aquí ya es que es directamente de puro órdago: de seis capítulos, tres tienen como base principal este concepto, y además prácticamente calcado de unos a otros. Eso sin contar que hay otros tres de anteriores temporadas que ya también lo trataban. Por favor, innoven, o dejen la serie en su mejor momento. Es lo justo y lo digno. Gracias.


lunes, 15 de enero de 2018

ANTZ de Eric Darnell y Tim Johnson - 1998 - ("Antz")


Z es una hormiga neurótica e insegura que se siente atrapada por su mediocre vida de obrera en su hormiguero. Todos los días son iguales e igual de aburridos, y eso le resulta del todo insoportable. Pero una noche, contra todo pronóstico, Z conoce en un baile a una chica especial: una chica que se atreve a improvisar unos movimientos diferentes con un ritmo diferente al del resto. Z no se lo imagina, pero está a punto de sumergirse en la gran aventura que estaba esperando.


Dreamworks Animation, una de las compañías animadas más importantes de los USA, que nació tratando de hacerle la sombra a los estudios de Walt Disney y de Pixar, se estrenó en el largometraje en 1998 con "Antz", y hasta nuestros días sigue produciendo películas con notable éxito aunque siguiendo una senda irregular en lo que a calidad se refiere. Muchas veces se la ha tachado, no sin cierta razón, de ser un sucedáneo de la mencionada Pixar con el "caca, culo, pedo, pis" amplificado. Lo cierto es que nos ha dado películas mediocres y películas malas, sombras lejanas de los "Toy Story" o los "Buscando a Nemo" del grupo de John Lasseter, pero poco a poco a ido puliendo sus formas y cada vez está entregando obras más personales y adultas que sigue, por desgracia, alternando con otras mediocres (aunque bueno, Pixar está ya también tristemente en este plan con cosas como la saga de "Cars"). "Antz", este debut, es una de sus mejores creaciones y una película muy infravalorada y olvidada. Porque es un amanecer por todo lo alto, con una trama adulta que homenajea a las películas de Woody Allen. Y es que es el propio Woody Allen además el que dobla a la protagonista, que es un trasunto suyo: una hormiga neurótica, desencantada con su vida monótona en el hormiguero, donde cada día es igual de aburrido que el anterior. "Antz" es una crítica al colectivismo enfermizo y un canto a la diferencia y a la independencia de los individuos muy bien explicada para los niños y que también cautiva a los adultos. Mezcla perfectamente la aventura y la comedia (y con escenas de acción muy destacadas) con un contenido con profundidad que es perfectamente extrapolable a nuestros días. Se ataca a la demagogia, al patriotismo exacerbado, a la hipocresía, al clasismo, al machismo, a la manipulación de las masas, a la corrupción, al militarismo y hasta a los ataques preventivos que tanto le gustan a tantos presidentes de los Estados Unidos. Todo ello con un punto de vista adulto, como he dicho, y además la película tampoco escatima en algunas escenas de cierta violencia que descolocan porque uno piensa que está orientada a niños.


Sí que es cierto que la animación de "Antz" ha envejecido notablemente. Especialmente, se puede ver en las texturas, poco realistas y poco integradas, y en los movimientos de los personajes, nada fluidos. Todo ello a pesar de que tiene algunos escenarios que sí que son fantásticos. Este es el único punto débil que le veo a la película, porque aunque es del año 1998, ya estudios como Pixar habían estrenado antes obras como la primera "Toy Story", que contaban con una animación y un detalle impresionante ya en 1995, tres años antes. Quitando esto, y se le puede perdonar incluso por la época, "Antz" es un debut inmejorable, fantástico, y que ha sido como he comentado, desgraciadamente, bastante olvidado. Creo que es preciso reivindicarla. Comenzaba con esta película el periplo de uno de los estudios de creación animada más importantes de los USA, a pesar de haber estado, y con razones, como he dicho, siendo mucho tiempo visto como una suerte de "Patito Feo" de las grandes compañías punteras.


domingo, 14 de enero de 2018

EL GRAN SHOWMAN de Michael Gracey - 2017 - ("The Greatest Showman")


1829. P.T. Barnum es un hombre pobre que ha vivido toda su vida en la miseria pero que tiene un sueño: ser un gran señor del espectáculo. Se ha casado con Charity Hallett, su amor de la infancia, pero no puede darle una vida digna y a duras penas la puede mantener con su trabajo de administrativo. Cuando su empresa quiebre, Barnum, sobreponiéndose a la adversidad, intentará algo: crear su propio show de variedades... Y empezará a contactar con personas muy especiales que tienen mucho que mostrar al mundo.


El australiano Michael Gracey, especialista en efectos visuales, se ha estrenado como director con "El Gran Showman", un musical sobre los inicios en el mundo del espectáculo de P.T. Barnum, un famoso empresario y artista circense que llegó también a estar metido en política y que en los USA es bastante conocido en la cultura popular (mucho menos fuera de ellos). La obra sería, sin paños calientes, un auténtico truño si no fuese por sus escenas musicales. Porque es plana, maniquea, más simple que una botella y exaltadora del Sueño Americano y de la cultura del "hombre hecho a sí mismo" de siempre. Y además, no profundiza nada, pero nada de nada, en el personaje principal, que aparece como un pobre más que supera su ambiente social de miseria y triunfa y, tras tropezar y caerse al haber dado de lado a su familia y a sus amigos, se levanta otra vez para volver a triunfar. Eso que le ocurre a una persona de cada mil o más, para muchos americanitos es la norma: si te esfuerzas, consigues tus sueños, y punto, y no importa un pito nada más, y si eres pobre es que no te lo has currado. Por supuesto, los capítulos más oscuros de Barnum ni se investigan siquiera, ni se proponen. Yo no conozco demasiado de este hombre, al que llaman algunos el "inventor del espectáculo actual", y no sé si es verdad eso de que era un mentiroso y un estafador o de que llegó a exhibir a una esclava de ochenta años que había comprado por cuatro perras en su show. Tampoco lo sabré nunca, porque el personaje de marras no es que me importe mucho y Michael Gracey no me va a decir nada más aparte de que luchó y triunfó y tropezó se cayó y volvió a triunfar otra vez, con dos cojones (frase horrible que uso con ironía).


Luego, la trama de la película tampoco es que ayude mucho, porque es una sucesión de hechos narrados seguidos, como en una cadena de montaje, con bastantes lagunas argumentales y con mensajes muy bonitos contra el racismo y la discriminación del diferente en la que todo ocurre atropelladamente, sin trazar siquiera algo de la psicología de los personajes, sin prestar atención a sus evoluciones y cambios, sin desarrollar a los secundarios más allá de varias pinceladas cutres y adiós muy buenas. En fin, que esto es un rollazo patatero de la peor calaña y de la peor demagogia. Ahora bien, como musical cumple, y eso le impide llegar a ser a "El Gran Showman" el bodrio infame y repugnante que podría haber sido.


Hay algo que salva mucho, muchísimo, a la película: Hugh Jackman. Es un actor que se esfuerza, que lo pone todo de su parte, que le echa ilusión a casi cualquier papel que haga, aunque sea una gilipollez supina de personaje (como es el caso). Da gusto verlo, da gusto escucharlo cantar, da gusto admirarlo bailar. Muy, muy bien. Y luego, las canciones y las actuaciones están muy potables. No son maravillosas, no son el culmen de la imaginación coreográfica, pero son resultonas y bonitas, y algunos números, como el de Zac Efron y la cantante y bailarina Zendaya o el primero ambientado en el bar consiguen caer verdaderamente bien. Las mencionadas canciones están elegidas para gustar: entran a la primera, a todo tipo de público; van a saco a agradar al espectador. En fin, tampoco es malo. Y la ambientación es buena, así como la caracterización. "El Gran Showman" es agradable de ver, es entretenida, no es molesta, pero es muy poco exigente como drama y como musical y es una oda infumable al Sueño Americano de los cojones. No es crucificable por su espectáculo visual, pero su trama gris y sesgada, su rancio ideario y su falsedad a la hora de retratar a un personaje histórico no le dejan ir más allá de ser un divertimento bien rodado y olvidable. A lo mejor se lleva algún Oscar, porque estas chorradas en Hollywood suelen gustar mucho.


sábado, 13 de enero de 2018

CÓDIGO FUENTE de Duncan Jones - 2011 - ("Source Code")


Un hombre se despierta en un tren de alta velocidad sin recordar por qué está allí. Hay una mujer a su lado que le conoce perfectamente, pero él, que sepa, no la ha visto en su vida... Y algo todavía más extraño empieza a suceder dentro de su compartimento...


Entre las excelentes "Moon" y "Warcraft: El Origen", Duncan Jones dirigió, en el año 2011, "Código Fuente", una estupenda película de ciencia ficción y acción de la que creo que es preciso saber lo mínimo para poder disfrutarla en condiciones y sacarle todo su jugo. Al igual que en la mencionada "Moon", el director nos sorprende con un thriller lleno de sorpresas en el que en cada giro de guión nos asombra con un punto argumental o dramático desconcertante que nos ata a la silla hasta el final. Un hombre se despierta en un tren de alta velocidad y está sentado junto a una mujer a la que no conoce pero... Que le conoce a él. Y a partir de aquí vivimos una aventura frenética, con una tensión que nunca decae, con unas escenas de acción dinámicas y vertiginosas (espléndido aprovechamiento del reducido espacio en movimiento que deja un tren para que se desarrolle la trama) y con unos personajes con ejes inesperados y con profundidad dentro de una trama que, como la de "Moon" (de nuevo tenemos que mencionarla porque hay bastantes paralelismos de base entre ambas películas), deja un lugar claro para la crítica política y para retratar el abuso brutal y de pesadilla que se puede hacer de una tecnología sin límites y mal usada. Jake Gyllenhaal entrega un papel excelente y carismático, ideal para el individuo perdido en perversas circunstancias, desvalido pero a la vez fuerte y combativo, y secundarias como Michelle Monaghan o Vera Farmiga nos dan a unas comparsas fantásticas. Todo está rodado con ritmo y fluidez por Duncan Jones, que de nuevo sabe extraer todo el jugo de una inteligente fusión de elementos para dejarnos un thriller de ciencia ficción de altura, imaginativo y con garra. Muy recomendable, y nada más voy a decir porque corro el riesgo de destriparles algo si sigo hablando. Si no la vieron en su día, échenle un vistazo.


viernes, 12 de enero de 2018

LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL EDÉN de John McTiernan - 1992 - ("Medicine Man")


La joven investigadora Rae Crane es enviada a las profundidades de la selva amazónica para ayudar a Robert Campbell, un científico que lleva allí varios años viviendo con una tribu indígena e investigando lo que cree que podría ser la cura del cáncer. Robert es un hombre insoportable, machista, creído de sí mismo y desconsiderado que la trata como si fuese inferior. Pero Rae es una mujer que no está dispuesta a recibir esto de nadie, y entre ambos las cosas marchan mal desde los primeros momentos. Sin embargo, van a tener que trabajar juntos a su pesar.


Después de "La caza del Octubre Rojo", John McTiernan abandona la saga de Jack Ryan que inició para pasarle el testigo a Phillip Noyce y entrega una de las películas más flojitas de su primera etapa: "Los últimos días del Edén". En ella, mezcla la aventura con la crítica ecologista y anti-colonialista y con el romance. Todo muy diluido, y todo muy descafeinado. Lorraine Braco, en uno de sus papeles menores, es una investigadora que es enviada a la selva del Amazonas para ayudar a un Sean Connery también en un papel menor que está tratando allí de encontrar la cura del cáncer, que es el motor central de la trama. La película entretiene y no resulta terrible ni especialmente aburrida, pero también es tremendamente olvidable porque, en lo esencial, no acierta de pleno en ninguno de los campos que trata de tocar. La crítica ecologista y anticolonialista es superficial y los personajes no tienen mucho relieve (ni ellos ni el tópico retrato de la comunidad indígena en la que viven los protagonistas). Dice grandes obviedades como que hay que cuidar la naturaleza y no acabar con las tribus que viven en ella pero ya está. Luego, el romance es de andar por casa porque, como he dicho, los personajes no dan demasiado de sí salvo lo muy basiquito, y el resto es bastante predecible (lo que va a acabar pasando uno se lo sabe nada más empezar el filme). Finalmente, la aventura es también muy débil. No hay ningún momento que emocione, ni ninguna escena de acción apañada (y eso que estamos hablando del John McTiernan que venía de hacer "Depredador" y la primera "La Jungla de Cristal" y que estaba en camino de rodar la tercera aventura de John McClane). Hay que añadir además que ni siquiera la ambientación es especialmente brillante, y miren que tenían escenarios y paisajes naturales con los que lucirse a base de bien. "Los últimos días del Edén" es una película hecha con muy buenas intenciones pero con poco más. Se ve bien y se olvida bien. De lo más anodino de un director que en los años ochenta y en los noventa hizo algunas películas verdaderamente excelentes y míticas.


jueves, 11 de enero de 2018

RITUAL IN TRANSFIGURED TIME de Maya Deren - 1946 - ("Ritual in Transfigured Time")


Durante una fiesta en la que los bailarines cambian constantemente de pareja, se genera una extraña persecución.


La cuarta obra que nos ha quedado de Maya Deren es "Ritual in transfigured time", un nuevo cortometraje, ahora de quince minutos, en el que vuelve a experimentar con los recursos que le da el tratamiento de la imagen en movimiento en el arte cinematográfico para volver a sacar al espectador de la comodidad de la narración lógica habitual. El significado de esta nueva obra está abierto, como en las anteriores y en las posteriores, a toda clase de interpretaciones, y hay mucho material escrito en las redes que posiblemente de mucho más en el clavo que esta pequeña reseña de este pequeño blog. La propia Deren vuelve a ser una de las protagonistas del filme, y se "transfigura" con la también bailarina Rita Christiani. Ambas, tras un inicio en el que Deren maneja frente a la segunda una madeja de hilo de una forma bella y sensual, se intercambian los cuerpos constantemente durante la persecución de un bailarín misterioso que culmina en el mar, en el lugar donde comienza el anterior cortometraje de la directora "At land". En medio de este comienzo y este final, los personajes pasan por una sala donde hay una fiesta y un baile durante el cual todo el mundo cambia de pareja sin cesar y sin conocerse muchas veces, o eso es lo que se sugiere. Maya Deren lo maneja todo con un ritmo apabullante, con un montaje cargado de dinamismo, con una fluidez pasmosa que a la vez improvisa y que parece influenciada por el sentido automático de la música del jazz. Imágenes de una exhuberante belleza se superponen con otras oscuras que sugieren peligro, amenaza.


¿Qué veo yo aquí? Veo intercambio social libre, veo búsqueda del yo interior, veo una huida hacia la naturaleza (tal vez simbolizada en el mencionado mar y en el agua, elemento conductor presente como he dicho en otros cortos de la creadora), veo una crítica al oscurantismo religioso y una vuelta a la alegría pagana y veo una liberación del clasismo hipócrita que se practicaba en la época, la segunda mitad de los años cuarenta del siglo pasado, por medio también de la mencionada liberación de las normas de espacio y tiempo habituales del cine narrativo clásico. Por cierto, en la cinta participaron en calidad de actores no profesionales figuras célebres del mundo intelectual del momento y amigas de la directora como los escritores Anaïs Nin y Gore Vidal. Un reparto de lujo, desde luego. "Ritual in transfigured time" es otra pequeña obra para pensar, para sugerir, para discutir y, también, para aprender a rodar buen cine.