Porco Rosso

Porco Rosso

sábado, 3 de diciembre de 2016

MI VIDA SIN MI de Isabel Coixet - 2003 - ("Mi vida sin mi")


Ann es una joven limpiadora que vive en una caravana con su marido y sus dos hijas. Aunque es pobre, es esencialmente feliz. Un día terrible, le diagnostican un cáncer terminal: le quedan apenas dos meses de vida. Ann hace acopio de fortaleza y decide no decir nada a su familia y a sus amigos y dedicarse ese poco a tiempo a hacer las cosas que no ha podido hacer y a dejar sus mejores deseos y recuerdos a sus seres queridos.


El éxito internacional a Isabel Coixet le llegó con una de sus mejores películas, "Mi vida sin mi". Una impresionante Sarah Polley que consigue transmitir todo su dolor al espectador da vida a Ann, una joven que con tan solo veintitrés años es diagnosticada de un cáncer terminal. En los escasos dos meses y pico que le quedan de vida decide no decir nada a su familia y a sus amigos y tratar de hacer todas las cosas que siempre quiso hacer y no pudo. Ann entra en el grupo de personajes femeninos perdidos pero fuertes, que consiguen mantenerse en pie con dignidad, que la directora española ya había retratado en sus primeras cintas y que retrataría en las futuras. Ann es pobre, vive en una caravana, tuvo su primera hija a los diecisiete años y ha tenido que trabajar toda su juventud sin descanso a causa de ello. Tampoco ha podido estudiar ni ha tenido tiempo para desarrollarse culturalmente y siempre ha estado con el mismo hombre, su marido. Coixet, sin embargo, lejos de hacer un drama duro y aún lejos de caer en el victimismo y el "pobrecita ella", desarrolla una historia positiva, optimista a pesar de todo. La protagonista encara a la muerte de forma valiente y se siente contenta a pesar de todo con las cosas buenas que le han tocado en su corta vida. Por ello, cambia a los personajes que hay a su alrededor o influye en ellos: su marido e hijas, su madre, su padre, sus amigas, su inesperado amante o incluso su doctor. A todos les deja algo y a algunos les da ejemplo. Isabel Coixet, aunque a veces se pasa con algún que otro diálogo pedante y pretencioso que no viene a cuento, desgrana una trama fina y delicada, sentida, llena de emociones contenidas que saben tocar al espectador. Su desenlace es un prodigio de limpieza, de no caer en efectismos dramáticos que pueden terminar siendo cutres, y de invitación a vivir la vida a pesar de sus cosas malas. "Mi vida sin mi", co-producción entre España y Canadá, es una película preciosa, bien contada, y emotiva y que trata conflictos de personajes perfectamente reconocibles para todos.


viernes, 2 de diciembre de 2016

ALIADOS de Robert Zemeckis - 2016 - ("Allied")


1942. Segunda Guerra Mundial. Max, canadiense, y Marianne, francesa, son dos espías que trabajan para los Aliados y que están destinados en Marruecos para desbaratar una trama nazi. Allí, se hacen pasar por un feliz matrimonio. Pronto, la tensión sexual entre ellos es evidente... Pero también la duda de cómo podría afectar esto a su misión y a su supervivencia infiltrados entre las filas enemigas.


Robert Zemeckis, con sus altibajos, es un director que casi siempre suele ser solvente y que además suele serlo en toda clase de géneros. "Aliados" es una película con una historia que nos la han contado miles de veces, pero que está magnificamente rodada. Y a veces, esto es suficiente (y a veces hay directores que no llegan ni a rodar bien). Brad Pitt y Marion Cotillard son una pareja de espías que durante la Segunda Guerra Mundial han de colaborar y hay evidente tensión sexual y ocurren cosas que no revelo. Sí que tengo que elogiar la habilidad del director de "Regreso al Futuro" para cambiar de tono y hasta de género con una limpieza envidiable. Es algo difícil, pero él lo consigue de sobra y, además, despliega la intriga de una forma que se escapa de todo lo predecible que el espectador espera encontrar (por lo menos a mi me pareció así). También ambienta a la perfección la película y logra conseguir su correspondiente ambiente de paranoia bélica, de extraña liberalidad para la época (imagino que se toleraban cosas como la homosexualidad abierta en aquella sociedad beata porque todos sabían que podían morir al día siguiente) y de ambigüedad moral (no se deja en ningún momento de decir claramente que los nazis eran "los malos", pero los aliados no salen tampoco bien parados en sus métodos expeditivos). Zemeckis sabe además también mezclar su historia con la esperable crítica antibelicista. Y además los dos protagonistas están excelentes, como siempre. Brad Pitt, denostado por muchos (no sé por qué) vuelve a entregar un papel magnífico, y Marion Cotillard, sobre todo, está espléndida. Hay, por último, escenas recreadas con mucha garra y ejemplar nervio, y toda la parte de Marruecos es un "in crescendo" de tensión sexual y violencia más que notable. "Aliados" es una buena película del habitualmente bueno Robert Zemeckis. No pasará a la historia, sí, y tampoco es la mejor de su director, pero cumple sobradamente y sabe dar la vuelta a un tema y a una época que están verdaderamente muy trillados.


jueves, 1 de diciembre de 2016

BELLE EPOQUE de Fernando Trueba - 1992 - ("Belle Epoque")


1930. España vive una época convulsa en la que monárquicos y republicanos se enfrentan sin cesar. Fernando es un joven soldado que, harto de todo, decide desertar del ejército y que va a parar a un pequeño pueblo. a la casa de Manolo, un pintor excéntrico que vive apartado de todo por sus ideas políticas. Manolo tiene cuatro hijas. Y las cuatro, de una forma u otra, se van a sentir atraídas por Fernando.


La muy floja "El año de las luces" fue una suerte de ensayo de "Belle Epoque", en la que Fernando Trueba, tras la personal y extraña en su filmografía "El Sueño del Mono Loco", vuelve a la comedia, uno de sus géneros predilectos. "Belle Epoque" soluciona algunos de los problemas de la mencionada "El año de las luces": en especial, el de la indefinición. Aquella mezclaba drama y comedia con poca fortuna y ésta no, y aunque hay un trasfondo político que sugiere un cambio traumático para el país (vendría la Guerra Civil en breve), la película se centra en la apertura sexual de un joven y en un entorno bucólico que parece estar alejado de toda otra cuestión. La película tiene grandes logros y otros que son menos. Grandes logros: hace casi veinticinco años hablaba de libertad sexual total, de homosexualidad y de bisexualidad y sobre todo de algo que me resulta bastante curioso: de poliamor (que ahora puede estar de moda, pero que a principio de los noventa era un tabú más y una "rareza" de las gordas para la sociedad española de entonces). Trueba apuesta porque cada cual haga lo que quiera con su cuerpo y que sea feliz con ello. Sí, es algo lógico, pero si todavía hoy hay personitas a las que esto les molesta, en 1992 se pueden imaginar. Es un filme valiente, desde luego. Otros logros que tiene son un reparto en estado de gracia (me quedo sobre todo con un inolvidable Fernando Fernán Gómez) y un factura técnica preciosa con un retrato de paisajes maravilloso. En la parte negativa, tiene el hecho de que su trama no lleva a ninguna parte finalmente. Se limita a dar vueltas y vueltas pero no tiene un objetivo claro, y eso el espectador lo nota y cae en algunos momentos en el aburrimiento, pues hay que sumar además la repetición constante de situaciones, que termina de lastrar al ritmo. Porque "Belle Epoque" es muy bonita, muy alegre y divertida, pero también es muy predecible y nos sabemos de memoria todo lo que va a pasar a la media hora de metraje. Película multipremiada, creo que está algo sobrevalorada. Igualmente, se puede ver bien y con agrado en todo momento y, como he dicho, hace gala de una valentía en el terreno sexual más que loable, y mucho más además en su época.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

REGRESO A CASA de Zhang Yimou - 2014 - ("Gui lai")


Lu Yanshi, preso político chino, es liberado cuando termina la fracasada y opresiva Revolución Cultural y regresa a su casa con su mujer Feng y con su hija adolescente. Allí, se encuentra con un panorama desolador: la primera ha perdido la memoria y no le reconoce. Lu va a tener que buscar la manera de hacerle ver que él es el marido al que espera con ansia día tras día.


Zhang Yimou, en su última película hasta la fecha, ha retornado una vez más a la aberrante Revolución Cultural de China para narrar otra historia de sus estragos. "Regreso a casa" es una película algo atípica dentro de su filmografía. Por una parte, incluye algunos de sus elementos habituales, pero por otra se desmarca de su cine de siempre, especialmente en lo que a estética se refiere. Tenemos un drama en el que la protagonista es una mujer socialmente marginada, y tenemos una historia de rasgos minimalistas con un mensaje social revisionista sobre la etapa histórica represiva en China. Tenemos, por otra parte, una estética que nada tiene que ver con la habitual en Yimou: se retrata una ciudad gris, sin colores que expresan el estado de ánimo de sus habitantes, de forma sobria. El maestro chino del cine se aleja aquí de sus habituales representaciones y se sumerge en un realismo visual más duro del que nos tiene acostumbrados (hasta en sus obras más realistas, que son las más numerosas, siempre ha existido una correlación entre la estética y los colores y el ánimo de sus personajes). Ahora la ambientación es fría, invernal en gran parte, nublada incluso cuando llega la primavera. Es la representación de una época gris, sin alicientes, de represión y de estupidez, una época perdida para China. Y hay otra metáfora: los protagonistas luchan contra el olvido, contra la falta de memoria, y esto es sintomático de esta referida época, que ya pasó pero que debe permanecer en la mente colectiva a toda costa. Zhang Yimou vuelve a narrar cómo el fanatismo político destroza las vidas de seres comunes, normales y corrientes, que se ven abocados a una existencia mediocre de obediencia ciega o de persecución implacable. Intransigencia pura en el nombre del sueño comunista que resultó ser, como otros tantos, una patraña, y que terminó en la peor de las dictaduras.


El estilo narrativo de "Regreso a casa" es delicado, directo y lineal, perfectamente adecuado. Los diálogos son preciosos y hay escenas que son capaces de emocionar sin una sola palabra. Y los actores están como siempre estupendos, en especial Chen Daoming y la eterna y nunca decepcionante Gong Li. Puro Yimou que vuelve a poner toda la carne en el asador en otra de sus mejores películas (es de 2014 realmente, pero aquí en España se ha estrenado en los cines este año, aunque ya circulaba por la red antes, evidentemente). "Regreso a casa", con un desenlace inolvidable, es una dura parábola de unos tiempos despreciables en la política y en la moral. Tal vez creo que le falta ser más incisiva en lo que a la referida política se refiere, valga la redundancia, pero creo que metafóricamente cumple de sobra (ya sabemos que en China la libertad de expresión todavía hoy brilla bastante por su ausencia y Zhang Yimou, como otros tantos de su generación, ha tenido que recurrir muchísimas veces a la representación simbólica o a la ambientación en épocas pasadas para desarrollar sus críticas sociales).


martes, 29 de noviembre de 2016

JASON BOURNE de Paul Greengrass - 2016 - ("Jason Bourne")


Jason Bourne vaga por el mundo sin un objetivo y sin ganas de seguir adelante, atormentado por su pasado y viviendo de participar en peleas callejeras ilegales. Un día, tras uno de estos combates, en Grecia, alguien contacta con él... Una nueva y terrible conspiración se está urdiendo y, de nuevo, su papel va a ser clave en ella. Una vez más, va a tener que usar sus grandes habilidades para salvar vidas.


Este año ha vuelto la saga de Jason Bourne de nuevo con Jason Bourne. Ha vuelto Matt Damon, ha vuelto Paul Greengrass y el arco argumental del personaje de Aaron Cross al que dio vida Jeremy Renner en "El Legado de Bourne" de 2012, muy odiado por los fans de la franquicia, ha sido ignorado y olvidado. Pero el retorno a la trama clásica tampoco ha sido una maravilla, por lo menos desde mi punto de vista. Y es que la saga está ya agotada, señoras y señores, por lo menos mientras no la animen con un argumento en condiciones. "Jason Bourne" es una suerte de prólogo alargado a lo que podría ser una nueva trilogía, y eso se nota en su final abierto y en que no se profundiza demasiado en nada en todos sus aspectos, lo cual creo que es un error grande. Para empezar, el personaje estaba cerrado y bien cerrado tras "El Ultimátum de Bourne". Ahora le añadimos tramas para estirar su historia como la de un chicle pero la cosa no funciona. Ha dejado de interesar como en las primeras tres entregas, y hay fallos de desconexión con estas evidentes (no hay ni un momento para el recuerdo de su viejo amor, al que interpretó Franka Potente, por ejemplo, y que tanto le marcó). Jason Bourne está, en definitiva, agotado desde 2007, en donde tendría que haberse quedado. Es cierto que Damon tiene carisma, y que Greengrass es mucho mejor director, y más personal también, que Tony Gilroy, pero fin. La quinta película de la saga de este mítico agente es una cinta de acción discretita, con una trama discretita, con personajes nuevos discretitos y con un villano de turno interpretado bien por Vincent Cassell pero que tampoco consigue levantar un conjunto lánguido y sin interés en el que el personaje principal avanza muy poco y de forma predecible.


Incluso las escenas de acción de "Jason Bourne" han perdido potencia y garra en comparación con las de sus antecesoras (es más, hasta me atrevo a afirmar aunque algunos me corten la cabeza que impresionan más algunas de la malograda "El Legado de Bourne" que todas las de esta cinta juntas). Cuando las sagas se alargan por la cara, cuando se quiere explotar a lo bruto algo bueno y exitoso, pasan estas cosas. Y que conste que "Jason Bourne" no llega a ser una mala película en absoluto, porque no aburre en ningún momento y porque es básicamente digna y no trata al espectador como a un idiota ni pervierte el legado del resto de la saga como sí que hacía la mil veces mencionada "El Legado de Bourne". También es loable el tirón de orejas que le pega a la corrupción cibernética que practican los gobiernos y su apuesta por un mundo sin vigilancia. Sin embargo, es del todo insuficiente cuando tiene unas primeras tres antecesoras tan míticas y básicas en la configuración del nuevo cine de acción de la pasada década. Floja y olvidable. Y es una pena.


lunes, 28 de noviembre de 2016

EL LEGADO DE BOURNE de Tony Gilroy - 2012 - ("The Bourne Legacy")


Aaron Cross es un agente especial del gobierno de los USA que se está sometiendo a la Operación Outcome, que experimenta con pastillas especiales que doblan la fuerza y las habilidades de quien las toma. Aaron se encuentra en Alaska en ejercicios de entrenamiento cuando algo terrible ocurre... Alguien quiere acabar con su vida y no sabe por qué. Pronto, aparece un nombre clave... El del agente fugado Jason Bourne.


Matt Damon, durante un tiempo (imagino que buscando más pasta) no quiso volver a la saga de Jason Bourne y, ni cortos ni perezosos, tras "El Ultimátum de Bourne" los productores se sacaron de la manga "El Legado de Bourne", un "Spin-off" de un personaje del universo de la historia protagonizado por Jeremy Renner, que está ahora mismo en la cresta de la ola, y dirigido por Tony Gilroy, que fue guionista de las anteriores entregas. Bueno, a priori no tenía por qué pintar mal la cosa, pero la película es bastante despropósito, no se si porque no se la han tomado en serio o porque les ha salido mal y ya está. El caso es que la trama, conectada con la de las tres aventuras anteriores de Jason Bourne, está cogida con pinzas. Ahora nos meten unas pastillas que convierten a los agentes en algo menos que Rambos y se cargan bastante la gracia de la trilogía: que Bourne podía ser vencido y recibía palizas y sangraba. Aaron Cross, el personaje de Renner, pierde bastante este punto. Sin embargo, esto no es lo peor: lo peor es una trama deslabazada, con conexiones con la del mencionado Bourne algo gratuitas, con lagunas de guión por todas partes, con personajes que aparecen y desaparecen como les da (lo del de Edward Norton es terrible) y con un desarrollo atropellado en el que uno se lía bastante porque la información encima no está bien desplegada. Para colmo, la película es larga: pasa de las dos horas de duración, y se hace pesada, bastante pesada. Sí que se salvan las actuaciones del mencionado Jeremy Renner y de Rachel Weisz. Porque son dos grandes actores y, además, el primero está ya ducho en escenas de acción y sabe desenvolverse bien en ellas. Estas escenas tampoco están mal: hay alguna persecución bastante digna y divertida.


Sin embargo, el conjunto de este "El Legado de Bourne" es casi del todo insuficiente y lo peor es que sus artífices mismos no saben a dónde va. Termina por si todo esto no es suficiente con un final abierto de mala manera con miles de flecos y que nos deja con cara de tontos (imagino que abierto a una posible secuela de las aventuras de Aaron Cross que por ahora parece que nunca llegará). Para "Jason Bourne", la quinta entrega de la saga, Matt Damon volvió a interpretar a su agente y el personaje de Jeremy Renner, que fue odiado por los fans de la saga casi instantáneamente, desapareció por arte de magia de mala manera con todo su rollo patatero de las pastillas de invencibilidad. En fin, es lo que pasa cuando se trata de explotar a lo bestia la gallina de los huevos de oro. Como trilogía todo estaba bien... ¿Por qué cargársela así? Porque "Jason Bourne" para mi por lo menos es también floja y decepcionante. De ella hablaré mañana.


domingo, 27 de noviembre de 2016

EL ULTIMÁTUM DE BOURNE de Paul Greengrass - 2007 - ("The Bourne Ultimatum")


Jason Bourne ha sobrevivido al combate con el agente ruso Kirill y escapa a través de Moscú hasta ponerse a salvo. Mientras, un periodista de "The Guardian" llamado Simon Ross hace unas averiguaciones sobre su caso que pueden interesarle... Bourne se pone en contacto con él y su información le lleva, cada vez más, al final de su periplo en busca de su pasado y de justicia. El cerco sin embargo se estrecha aún más sobre su precaria existencia y cada vez es perseguido con más saña y violencia.


En 2007 la entonces trilogía de Jason Bourne terminaba de forma perfecta con "El Ultimátum de Bourne", con un espléndido Paul Greengrass repitiendo tras la dirección y cerrando el círculo de la oscuridad y la violencia de la vida del protagonista meticulosamente. La trama se precipita hacia su final y se repiten todos los méritos de las dos primeras entregas (especialmente de la segunda). El protagonista termina de desarrollarse y de encontrarse a sí mismo, los secundarios adquieren mayor proyección que nunca y también quedan cerrados (y los villanos siguen siendo interesantísimos y poniendo la nota ambigua) y las conexiones con las dos primeras películas (especialmente con la primera) se van estableciendo para llegar a un epílogo cuadrado al milímetro, cerrado pero a la vez abierto a una posible continuación (que terminó llegando, aunque decepcionando desde mi punto de vista). La trama sigue presentándose honda, y retrata sin juicios morales baratos o patrioteros la lucha de los intereses de un país contra la dignidad de sus habitantes y vuelve a poner en la picota a la corrupción, a los terrorismos diversos (los de los estados son protagónicos) y a la cultura de "el fin siempre justifica los medios" que tanto les gusta a los americanitos de pro. Jason Bourne evoluciona como nunca y se presenta como un individuo presa de sus circunstancias, utilizado por su gobierno y que se rebela contra una "educación" inhumana perpetrada por la mano que le ha dado de comer gran parte de su vida. No hay héroes ni villanos claros, y tanto el mencionado Bourne como sus antagonistas están llenos de aristas. Sobra decir que las escenas de acción están al nivel de sus dos antecesoras: son geniales, frenéticas, llenas de estilo y de realismo, y ponen al espectador a vibrar sin parar en una delirante sucesión de momentos memorales (¡Viva el combate final!). "El Ultimátum de Bourne" es cine de acción del grande, del mejor, del profundo: thriller de cinco estrellas para una trilogía de cinco estrellas. Su ejemplo deberían seguirlo muchas obras de su género.


sábado, 26 de noviembre de 2016

EL MITO DE BOURNE de Paul Greengrass - 2004 - ("The Bourne Supremacy")


Jason Bourne y Marie Kreutz hace dos años que viven retirados y viajando tratando de olvidar y de disfrutar de su nueva vida juntos. Por desgracia, alguien vuelve a encontrarles cuando están descansando en Goa, en La India... Y les ataca. Comienza un nuevo calvario para Jason Bourne.


Para "El Mito de Bourne", la segunda entrega de la entonces trilogía de las aventuras de Jason Bourne, Paul Greengrass tomó el relevo del habitualmente mediocre Doug Liman, y se notó, sin ser "El Caso Bourne" un filme malo en absoluto (queda claro de sobra que no lo es) la mano maestra de un director más personal. "El mito de Bourne" es, para mi gusto, la mejor de las tres entregas de la saga básica y la mejor de las cinco que hasta ahora tenemos en total (las dos últimas, "El legado de Bourne" y "Jason Bourne", han sido flojitas y decepcionantes desde mi punto de vista). Se desarrolla más la historia del protagonista, que tiene que asumir pérdidas y las partes más oscuras de su pasado, y las escenas de acción que regala son las mejores de toda la saga. Hay también personajes más interesantes, tanto protagonistas como antagonistas, y el filme comienza y termina con dos giros de guión inesperados y brutales que son auténtica dinamita para su género. El cóctel es magnifico y no nos deja parar un segundo. Seguimos buceando en los asuntos de la corrupción, del fin y de cómo alcanzarlo y con qué medios, de la integridad, del terrorismo de los estados, de la seguridad de los gobiernos y sus luces y sombras, en un thriller milimétricamente medido por Greengrass, que da sin cesar lo mejor de su estilo manejando con fluidez pasmosa la trama de thriller y el drama (e incluso tenemos inesperadas escenas intimistas). Nuevas adquisiciones como el personaje de Karl Urban, un villano y rival de Bourne a la altura de las circunstancias (el desenlace del filme con el combate de ambos es inolvidable del todo) terminan de completar una de las mejores películas de acción de la historia. Viva Jason Bourne y viva Paul Greengrass en "El Mito de Bourne".


viernes, 25 de noviembre de 2016

EL CASO BOURNE de Doug Liman - 2002 - ("The Bourne Identity")


Un hombre que no recuerda nada es rescatado en el Mediterráneo en alta mar por un barco de pesca italiano. Sólo tiene heridas que no sabe quién le hizo y un número de cuenta de un banco suizo. Sí se acuerda de algo: de varios idiomas y de artes marciales y de supervivencia, en las que es un experto. ¿Quién es este hombre? Él mismo va a empezar a investigar para averiguarlo y encontrar su olvidado pasado.


En el año 2002 y en los que inmediatamente siguieron se produjo una clara y nueva redefinición del cine de acción. Comenzó la saga de Jason Bourne con "El Caso Bourne" de Doug Liman. Aunque otros héroes de acción clásicos como John McClane o el mismo Indiana Jones se habían distanciado algo de otros invencibles como los primeros James Bond de Sean Connery, George Lazenby o Roger Moore y recibían palizas y sangraban, fue Jason Bourne la punta de lanza de una nueva hornada de personajes de este género que sufrían todavía más, que no tenían coches con misiles o bolígrafos con pistolas y demás parafernalia más absurda y pulp (muy típica en los sesenta, setenta y parte de los ochenta) y que debían de salir adelante a veces solamente con sus propias manos. Las escenas de acción pasaron a ser realistas, puramente realistas: todo lo que veíamos en las coreografías, a pesar de a veces rozar lo aparentemente fantástico, se podía hacer. A Jason Bourne le daban y bien. Sangraba a lo bruto, recibía auténticos palizones y arrastraba heridas. Posteriormente, la saga del mencionado James Bond se reinició en la mítica "Casino Royale" de 2005 y el Agente 007 de Daniel Craig se adscribió a esta tendencia. "El Caso Bourne", basado en la novela de Robert Ludlum (que desgraciadamente murió en marzo de 2001, un año antes del estreno del filme), es un excelente thriller realista de acción en el que un Matt Damon fantástico sufre junto a una Franka Potente también genial mientras ambos buscan la identidad del primero y la manera de sobrevivir a una persecución mortal.


El personaje de Jason Bourne es uno de los más carismáticos del cine de acción de la historia, y se mete en el bolsillo al espectador en los primeros segundos de metraje. No es un dios invencible, tiene dilemas, no tiene tiempo para hacer chascarrillos mientras lucha por su vida, se enamora, busca su pasado y un sentido a su existencia y queda marcado por los hechos traumáticos que vive. Los villanos tienen aristas, y el filme explora la fina línea entre deber y corrupción, entre patriotismo y terrorismo o si el fin siempre justifica los medios. Las escenas de acción, lucha y persecución son una delicia y hay hueco para un pequeño toque de humor siempre acertado en medio de un drama perfectamente exprimido. "El Caso Bourne" fue una película que cambió a su género para siempre y que lo adaptó a los tiempos modernos y a un público que ya exigía más seriedad. El siempre excelente Paul Greengrass tomaría la batuta de la saga para las dos siguientes entregas y la llevaría a los cielos.


jueves, 24 de noviembre de 2016

LA LLEGADA de Dennis Villeneuve - 2016 - ("Arrival")


Una serie de naves extraterrestres se posan sobre distintos puntos de la Tierra. Los gobiernos del planeta las rodean y tratan de establecer comunicación con ellas mientras alrededor de todo el mundo cunde el misterio, el pánico o la polémica. La doctora Louise Banks, experta en lenguajes, es contratada por su país, los USA, para tratar de hablar con los moradores de las naves. Louise va a hacer un descubrimiento increíble que va a cambiarlo todo.


Primera incursión de Dennis Villeneuve en la ciencia ficción (la inclasificable "Enemy" no la catalogaría como una película de tal género) y nos acaba de dejar una de las más grandes películas de este año que ya se termina. "La llegada", basada en un relato de Ted Chiang, es una maravilla de filme que, sustentándose en la premisa del contacto extraterrestre, crea una fábula moral que hace referencia directa a nuestro mundo y a cómo lo estamos llevando últimamente. En un contexto de una crisis económica global que lleva desde 2008 dándonos por saco y que se resiste a irse, donde los populismos han aumentado a gran escala a juego con el fanatismo religioso y donde un merluzo como Donald Trump ha sido elegido como el presidente del país más poderoso del planeta, "La llegada" llega, valga la redundancia, como un elixir de optimismo y de futuro más que necesario. El filme es una clara alegoría de la falta de comunicación entre los seres vivos (de toda especie) y de cómo se puede luchar para acabar con este problema. Es también ecologista, antibelicista, antiespecista y además es una reflexión sobre el tiempo y su composición, sobre el uso que le damos o que le podemos dar a nuestra vida, sobre la necesidad de luchar por un futuro mejor. Se ponen en la picota la actitud de los gobiernos ante grandes retos globales y se establece un camino que se puede seguir para sortear estos problemas. Algunas metáforas son sumamente geniales (me voy al hueco del spoiler a comentarlas) y la narrativa del filme está llena de sorpresas. Los personajes, interpretados de forma genial (viva Amy Adams, que pedazo de actriz que es y cómo se merienda la pantalla ella sola), son profundos y tienen dilemas en los que todos nos podemos reconocer. Por cierto, la banda sonora pone los pelos de punta y los efectos especiales también. "La llegada" es una de las obras maestras indiscutibles de este 2016. ¡Corran a verla ya! No les defraudará.


ESPACIO CON SPOILER: El hecho de que la palabra "arma-herramienta" tenga acepciones que los gobiernos interpretan como les da la gana es genial. Dice mucho sobre el mundo en guerra y de choques culturales en el que vivimos. Chapeau por Dennis Villeneuve.