Porco Rosso

Porco Rosso

lunes, 21 de agosto de 2017

AUSTRALIA de Baz Luhrmann - 2008 - ("Australia")


Albores de la Segunda Guerra Mundial. La remilgada y superficial Lady Sarah Ashley deja su cómoda vida en Inglaterra para instalarse en Australia y ocuparse de las enormes tierras que allí tenía su rico marido, un colono que ha sido asesinado al parecer por los aborígenes. En su nuevo hogar, Sarah conoce a un indómito pastor llamado Droven, un hombre con el que no se lleva especialmente bien. Pronto, ocurre algo terrible: los japoneses invaden el continente y comienza un tiempo de oscuridad y violencia.


"Australia" fue la cuarta película del poco prolífico Baz Luhrmann, que en su momento, 2008, no daba señales de vida desde que arrasase en el año 2001 con "Moulin Rouge", su mayor éxito hasta la fecha. Fue rodada en su totalidad con un equipo australiano (él es australiano también) y fue un sentido homenaje a su país. El estilo habitual, tan amado por unos y odiado por otros, de este cineasta aquí no está presente: no tenemos ahora un musical nervioso, de planos dislocados, de escenarios barrocos y caóticos y conscientes collages de influencias de corte kitsch. Ahora tenemos un estilo más pausado y clásico y una ambientación realista y épica (de bellísima fotografía) que trata de homenajear, con una trama romántica de aventuras y horror bélico (con un toque reivindicativo sobre la marginación de los aborígenes), a los grandes clásicos de este estilo de directores como David Lean o William Wyler. Es "Australia" la película más "particular" de Luhrmann, la que se sale de su norma (se confirmó la excepción cuando después dirigió su adaptación de "El Gran Gatsby"). Desde mi punto de vista, el filme es, a pesar de su interés inicial, bastante fallido en líneas generales. Para empezar, su duración es excesiva: cabía perfectamente en dos horas y está alargado con mucho metraje extra que no aporta nada y que ralentiza mucho el ritmo del conjunto, que termina severamente resentido. Después, la historia que narra es muy normalita y predecible, y esto no sería tampoco un problema si estuviese narrada con ritmo (que como he dicho le falta) y si no viniese cargada de tópicos y lugares comunes y previsibles. Los personajes, que contraponen la civilización y la naturaleza, no son tampoco un dechado de carisma, y Nicole Kidman y Hugh Jackman están bien pero tampoco en sus papeles definitivos, mientras que los secundarios son prácticamente todos puros estereotipos. "Australia" es una película de altibajos, con una clara personalidad y una clara intención de homenaje épico, pero lastrada por estos tres fallos de bulto: la larga duración, la historia inocua y los personajes flojos o que directamente no dicen nada. Buenas intenciones, muchas (entre ellas la clásica denuncia revisionista del colonialismo -que en Australia lo hemos visto menos veces en el cine que en otros países o continentes-), pero el acabado está sin pulir. Tenía muchas más posibilidades para ser bien explotada y redondeada. Aceptable en su esencia, y ya está.


viernes, 18 de agosto de 2017

REY ARTURO: LA LEYENDA DE EXCALIBUR de Guy Ritchie - 2017 - ("King Arthur: Legend of the Sword")


Arturo es un joven que ha crecido en la ciudad de Londinium en un burdel con prostitutas que le han cuidado desde que era niño y le encontraron en el río. No recuerda nada de su pasado. Arturo es valiente, fuerte y un incansable defensor de los más débiles. Un día, algo ocurre que cambia su vida. Algo que no esperaba jamás que le ocurriese a él... Y que le convierte de repente en el salvador y última esperanza de Inglaterra, aplastada por la tiranía del cruel rey Vortigern.


Con Sherlock Holmes le salió muy bien, pero con el Rey Arturo le ha salido muy mal. Que Guy Ritchie es un director que se repite más que el ajo es un hecho, pero que casi siempre sabe sacar frescura de sus historias, a pesar de que sean tan reiterativas, también lo es. "Rey Arturo: La leyenda de Excalibur" tiene todas las constantes de su cine: montaje rápido basado en flashbacks, personajes molones, humor canalla, mucha acción y lectura moderna de códigos del pasado (cuando la obra se ambienta en otras épocas). A priori, tendría que haber funcionado. Pero no, no lo ha hecho esta vez. "Rey Arturo: La leyenda de Excalibur" es un tostonazo con trama tonta, sin imaginación y sin ritmo ninguno. El mencionado montaje basado en flashbacks llega a ser cansino, tan casino, que aburre mortalmente. No se deja un maldito segundo de respiro para asimilar la trama, asimilar los planos, asimilar a los personajes. Ni uno. Todo va tan rápido que el sopor se hace infumable. A veces, un montaje vertiginoso no es sinónimo de rapidez, sino de todo lo contrario. Por si fuera poco, la trama es un peñazo sin interés ninguno: predecible, llena de tópicos, con personajes con desarrollo nulo que son o malos muy malos o buenos muy buenos, con lagunas e incoherencias por todas partes (el personaje de La Maga podría usar sus poderes desde el principio y se acabó la película...), con escenas que no sirven para nada, con giros de guión que no vienen a cuento, con unos diálogos que dan ganas de llorar (en serio, son malos, pero malos de cojones) y con una relectura de los mitos artúricos que se pasa toda la esencia de sus relatos por el forro. Se completa el despropósito con una colección de escenas de acción basadas en la acumulación barroca de hechos y en los efectos especiales irreales y colosalistas de baratillo (pero miren que son feos: para lo que se puede hacer hoy en día es que dan el cantazo a niveles bestiales).


Escenas como las del cutre y burdo combate final, que parece sacado de un "Street Fighter" o un "Tekken" (con todo el respeto para estas grandes sagas de videojuegos), son para pegarle un tiro al director (aparte de no venir a cuento y de salir a última hora por la Vía de Tarifa). Y finalmente, hay que terminar diciendo que los monstruos que aparecen en la película, además de ser muy pencos, tienen una imaginación "desbordante": todos ellos son animales normales y corrientes agrandados; elefantes gigantes (elefantes en Inglaterra, genial), ratas gigantes, murciélagos gigantes, serpientes gigantes. Todo gigante. Todo de postín. Pero todo para nada. Esta pesadez tontorrona e interminable es, tristemente, lo peor que ha hecho Guy Ritchie desde "Barridos por la marea". No pierdan el tiempo con ella: es una plasta inaguantable.


jueves, 17 de agosto de 2017

LOOPER de Rian Johnson - 2012 - ("Looper")


Año 2044. Joe Simmons es un Looper, un asesino de personas del futuro que son enviadas por organizaciones criminales desde el año 2074, en el que los viajes en el tiempo son posibles pero están terminantemente prohibidos por los gobiernos, para ser eliminadas en el presente y que su rastro se pierda para siempre. Su trabajo es duro pero está extraordinariamente bien pagado. Un día, algo ocurre... Algo que cambia para siempre su vida y hasta su concepción de ella...


"Looper", la última película hasta la fecha de Rian Johnson, a la espera de ver la nueva entrega de la saga de "Star Wars" que estrenará a finales de año, me parece la mejor de las tres películas que ha dirigido hasta la fecha, y no es que las dos anteriores sean desde luego malas, especialmente una joyita como "Brick", su originalísimo debut. Las películas de viajes en el tiempo suelen ser complicadas de llevar a buen puerto y, además, sus guionistas se las ven y se las desean para hacer creíbles unas paradojas que se basan a menudo en suposiciones. "Looper" es una de esas que consigue atrapar con una lógica temporal coherente y lúcida, y además con una trama genial. Rian Johnson, amante hasta este momento de mezclar géneros, fusiona aquí su amado cine negro con la ciencia ficción de aires distópicos y crea una fábula sobre la identidad, el azar, las paradojas vitales, el amor, la justicia, la corrupción y la redención fantástica y con referencias a la crisis económica global que hemos vivido en los últimos años. El filme exige atención: sale de la zona de confort tanto del director como del espectador y crea una serie de bucles que exigen la total entrega de éste y su constante reto mental. Huye también de finales "de rizar el rizo" (la lección aprendida de "Los hermanos Bloom" imagino que queda aquí bien patente): su desenlace es simple, coherente, limpio. No busca sorprender por la fuerza, ni meter dobles y triples finales con calzador. Es de agradecer, especialmente porque el cuerpo ha sido excelente y no se carga nada de lo anteriormente trazado. Vale, hay algunas lagunas, pero casi todas las películas de viajes en el tiempo las tienen y aquí son muy, pero que muy pequeñitas, algunas casi imperceptibles y que sólo surgen más tarde en la mente del público. El resto del filme es también una maravilla. Su ambientación, la concepción de su futuro próximo, la introducción sencilla y clara de elementos fantásticos que no se salen de la esencia del filme, los grandes actores, los perfectos diálogos, las trepidantes y brutales escenas de acción. Todo. Absolutamente todo.


Los dos protagonistas principales, tengo que repetirlo, brillan especialmente y con luz propia: Joseph Gordon-Levitt y Bruce Willis, ambos desbordantes de carisma, se acoplan perfectamente y desarrollan una química envidiable entre actores de dos generaciones diferentes que, de tan perfecta y solapada, encarrila ya por sí sola una parte amplia de la película. Emily Blunt, Noah Segan, Paul Dano o Jeff Daniels también destacan como unos secundarios de lujo. Y los giros de guión inesperados, para algunos forzados, para mi en absoluto, terminan de redondear una joya de la ciencia ficción y de la fábula futurista seria, sobria, con todos los elementos en su punto, en su justa medida. Rian Johnson se ha convertido por méritos propios con sus tres películas hasta la fecha en una clara promesa del último cine norteamericano. Esperemos que lo haya hecho bien con "Star Wars: Los últimos Jedi". En diciembre lo sabremos.


miércoles, 16 de agosto de 2017

INTERESTELLA 5555. THE 5TORY OF THE 5ECRET 5TAR 5YSTEM de Kazuhisa Takenohuchi - 2003 - ("Interestella 5555. The 5tory of The 5ecret 5tar 5ystem")


Un malvado empresario sin escrúpulos secuestra a la banda de rock más famosa de la galaxia y les lava el cerebro para convertirlos en estrellas de la música prefabricadas con las que ganar mucho dinero. Por suerte, un héroe espacial que es fan del grupo va a seguir a sus secuaces y a emprender un arriesgado rescate.


El dúo francés Daft Punk, uno de los más grandes de la música electrónica y famoso por sus emblemáticos cascos futuristas, es bien amante del espectáculo y de la exploración de diversas formas "diferentes" de promocionar sus discos. Poco prolífico en general, pero con álbumes maravillosos, ha acompañado dos de ellos con películas que definen sus temáticas: "Discovery" con "Interestella 5555. The 5tory of The 5ecret 5tar 5ystem", y "Human After All" con "Electroma". Ambas, experimentales en uno u otro grado, se ofrecieron como acompañamiento a dichos discos, aunque han ido cobrando fama como filmes independientes. Uno de los héroes de la infancia de Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Honem-Christo, los dos miembros del dúo, fue siempre el autor de manga japonés Leiji Matsumoto, y para "Interestella 5555. The 5tory of The 5ecret 5tar 5ystem" contaron con él a cargo de la supervisión de la animación. El filme, extremadamente simple y de 68 minutos de duración, narra el secuestro de una famosa banda de rock espacial y su posterior rescate a ritmo del mencionado álbum "Discovery", de 2001. No tiene diálogos, sus efectos sonoros son mínimos y a cada canción le corresponde una secuencia, secuencias que eran originalmente los videoclips sueltos de promoción del disco. Curiosamente, el conjunto quedó muy bien para estar conformado por estos fragmentos musicales: la película es divertidísima, las diferentes escenas acopladas con la preciosa música de Daft Punk son una gozada todas, la trama si bien es como he dicho muy simple engancha con unos personajes tópicos pero con mucho carisma, el drama y el humor se dan bien la mano con una colección de homenajes a la ciencia ficción clásica, al cómic japonés y a los propios chicos de Daft Punk muy divertidos y, sobre todo, el dibujo inconfundible de Leiji Matsumoto y la fluida animación, llena de evocadores decorados de ensueño y de escenas de acción magníficas, hace el resto y de sobra. "Interestella 5555. The 5tory of The 5ecret 5tar 5ystem" no va a ser una gran película de animación, pero tampoco lo pretende en absoluto. Es una "space opera" que combina unas imágenes muy bellas con una música aún más bella. No son santo de devoción de todos los fans de la música electrónica y de bastantes puristas de mente cerrada, pero desde luego a Thomas y Guy-Manuel no se le puede negar su afán por salir siempre de su zona de confort e innovar de una forma u otra.


martes, 15 de agosto de 2017

MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA de Woody Allen - 2014 - ("Magic in the Moonlight")


Francia. Años veinte. Stanley Crawford es un mago que no cree en la magia y que piensa que todo, absolutamente todo, tiene una explicación racional. Cínico y nihilista, disfruta destapando los timos de otros magos farsantes y charlatanes. Stanley tampoco cree en el amor, sentimiento que desprecia y que tacha de irracional. Un día, conoce a Sophie Baker, una joven medium... A la que va a intentar desenmascarar. Poco a poco, sin embargo, se va sintiendo más y más atraído por ella...


"Blue Jasmine" fue un peliculón, y ahora "Magia a la luz de la Luna" no lo es tanto. Como siempre digo, el Woody Allen de los últimos años, para bien y para mal, es cal y arena, cal y arena. En su película de 2014 el director neoyorkino no mete la pata tanto como en cosas inexplicables salidas de su pluma del estilo de "Vicky Christina Barcelona" o "A Roma con amor", pero sí que entrega una obrita en general bastante descafeinada donde da de nuevo rienda suelta a sus obsesiones y a sus constantes creativas y narrativas una vez más pero sin demasiada gracia, con buenas ideas pero que no terminan bien explotadas. Empecemos por lo destacado: los actores. Colin Firth y Emma Stone están sencillamente radiantes. Especialmente él, que es todo un lord del estilo y que se adecua al personaje como anillo al dedo (personaje que en parte vuelve a ser, una vez más, un nuevo y habitual trasunto del propio Woody Allen). La ambientación (ahora viajamos a la Francia de los años veinte, una de las épocas doradas del jazz europeo), con una fotografía preciosa llena de una romántica luz cargada de poder evocador de otros tiempos tal vez más mágicos, también. Y la premisa, que es muy interesante: un mago que cree en lo empírico, en que todo tiene una explicación racional, intenta desenmascarar a una medium a la que cree una farsante mientras poco a poco se va sintiendo atraído por ella. Vamos ahora con lo desacertado: el filme, para lo que cuenta, es algo largo, y además sus diálogos no son los mejores que Allen ha escrito a pesar de su solvencia y pecan incluso de ser algo repetitivos. Las situaciones también son a veces algo reiterativas, y alguna que otra está hasta un poco forzada para que la trama tire por donde es preciso, algo que este director a estas alturas no debería permitirse. Todo es un altibajo constante en "Magia a la luz de la Luna", que logra interesar desde de un primer momento, ojo, pero que tampoco es especialmente recordable.


El asunto central es bastante resultón y a pesar de sus fallos de exposición es el que salva la papeleta: la comparación entre el mundo de las personas que sólo creen en lo científico, en lo que se puede probar cien por cien, y entre el de las que creen que existe "algo más" que no podemos demostrar. Estos mundos se solapan en el del amor, donde conviven estas dos visiones: el personaje de Firth no cree en la locura amorosa y el de Stone sí, y la racionalidad no se puede aplicar a ciertos campos, como éste de los sentimientos, y si se hace el resultado es insatisfactorio. Woody Allen, aún rodando una película por año desde hace décadas, siempre sabe encontrar un tema con el que atrapar a sus fans en un nuevo cruce de caminos para discutir frente a un buen vino. Sin embargo, no siempre le sale bien la cosa, lo cual es normal. "Magia a la luz de la Luna" tiene buenas actuaciones, buena ambientación, buenas ideas y en general un acabado aceptable, pero no es redonda en absoluto y carga con pequeños lastres que la hacen, en general y por desgracia, bastante olvidable dentro de una filmografía tan larga y gloriosa.


lunes, 14 de agosto de 2017

EL TECHO DEL MUNDO de Rémi Chayé - 2015 - ("Tout en haut du monde")


San Petersburgo. 1882. Sasha es una joven rebelde que vive fascinada por la figura de su abuelo, Olukin, que desapareció en una expedición al Polo Norte. Como pertenece a la cerrada y rancia alta sociedad de la ciudad, Sasha ha sido prometida por sus padres con un hombre rico al que no ama. Pero ella no quiere esta vida, y harta de convencionalismos y tradiciones absurdas, escapa un día de su casa con los mapas y los escritos de su abuelo: está dispuesta a llegar ella al Polo Norte aunque sea lo último que haga.


Es una lástima que a veces no tengan la repercusión que se merecen. La animación europea entrega desde hace décadas joyas y maravillas que suelen salirse de la moda del 3D (estilo al que no desprecio en absoluto pero que a veces lo acapara todo) y que suelen ser bastante poco conocidas. El francés Rémi Chayé debutó en 2015 en el largo animado con esta preciosidad que es "El techo del mundo", una película realizada con animación tradicional basada en fondos planos y capas que tuvo numerosos premios y nominaciones a premios en prestigiosos festivales de cine de animación como el de Angulema y el de Annecy. "El techo del mundo" narra una historia feminista: la de la lucha de una joven en la Rusia de 1882 por alcanzar su sueño; llegar al Polo Norte. Esta chica, Sasha, pertenece a la alta sociedad de San Petersburgo, y después de que su abuelo, explorador, desapareciese en el mencionado polo, es obligada por sus padres a contraer matrimonio con un hombre rico y estúpido. Ella no quiere este destino y escapa, y se hace a la mar con un grupo de marineros para cumplir su sueño con las indicaciones y mapas que dejó su abuelo. Rémi Chayé nos lleva por el clásico viaje iniciático de un joven en un ambiente hostil y elabora una fábula contra el machismo y sobre la igualdad (en su estudio de animación trabajan, siguiendo la paridad, la misma cantidad de hombres que de mujeres) y contra la opresión de la mujer por medio de tradiciones y convencionalismos absurdos. Sasha es fuerte, es independiente y no se resigna a aceptar la vida de mediocridad que le quieren imponer, y contamina con su energía a sus compañeros de viaje. El filme es, como los mejores filmes de animación, tanto para los niños como para los adultos. Las escenas duras no se esquivan en absoluto, y hay momentos de desesperación en la expedición que muestran lo peor del ser humano cuando está sometido a las peores presiones de la lucha contra la naturaleza indómita y contra sus semejantes.


Tampoco es "El techo del mundo" un filme maniqueo de ninguna de las maneras: los personajes no son planos, no son ni buenos ni malos, sino que viven todos en una escala de grises total que cambia sin cesar y que les hace a veces viles y a veces valerosos, a veces egoístas y a veces bondadosos, a veces desesperados y a veces esperanzados y llenos de fuerza. Y la animación es deliciosa, desde el diseño de los personajes hasta el de los escenarios, cargados de fuerza evocadora, pasando por unas escenas de acción y aventura espléndidamente desarrolladas. En especial, el uso del color me parece una maravilla: es capaz de captar los matices de las tierras del norte del planeta con una luz brutal y a la vez romántica muy difícil de conseguir. "El techo del mundo" es una obrita maestra que hay que reivindicar y mostrar sin cesar. Este año, Rémi Chayé va a estrenar supuestamente su segunda película: "Calamity, una enfance de Martha Jane Cannary". Estoy deseando poder echarle un ojo.


domingo, 13 de agosto de 2017

STREET FIGHTER: LA LEYENDA de Andrzej Bartowiak - 2009 - ("Street Fighter: The Legend of Chun Li")


Hace diez años que el padre de Chun Li fue secuestrado por el malvado M. Bison para que trabajase para su organización criminal. Ella, que se ha convertido en una experta de las artes marciales, recibe ahora un pergamino misterioso que la lleva a Bangkok, donde debe encontrar a un maestro de la lucha llamado Gen que al parecer también busca una forma de acabar con Bison. En su camino, lleno de peligros, Chun Li va a conocer a Charlie, un agente de la Interpol que está tratando de cazar también al secuestrador de su padre, que cada vez consigue más poder en el mundo del terrorismo mundial.


Después de "Street Fighter: La película", la franquicia del videojuego de lucha más famoso de la historia siguió entregando producciones, y fueron bastantes, aunque ya casi todas ellas menores. Se realizó "Street Fighter II - V", una serie japonesa, y "Street Fighter", otra norteamericana, y luego, directamente a vídeo, llegó para conmemorar los diez años de la franquicia "Street Fighter Alpha: La película", que aparte de ser un telefilme de guión lamentable tenía además, inexplicablemente, una animación de muy bajo nivel para ser ya del año 2000. Tras ella, hay otras tres películas-mediometrajes, un par de cortometrajes y dos mini-series más. Unas son animadas y otras de actores reales: muchas no han salido del mercado japonés en condiciones óptimas, otras eran regalos especiales para acompañar a videojuegos de la saga y muchas de ellas eran malas, muy malas. Por si alguien quiere echarles un vistazo, están casi todas en Youtube y en otros lugares de Santa Internet, aunque las que merecen la pena son muy poquitas (tal vez la serie "Street Fighter II - V", pero poco más). "Street Fighter: La leyenda", de nombre real "Street Fighter: The legend of Chun Li", no es que merezca tampoco la pena (nada de nada: es un truñazo enorme y hediondo), pero sí que es la única de todas estas producciones mediocres que no era una serie o que no era un producto especial que conmemoraba un nuevo juego. Volvemos a la franquicia con actores reales, con producción norteamericana y con un show de despropósitos similar al de "Street Fighter: La última batalla". Andrzej Bartowiak, director de otra adaptación de videojuego lamentable como fue "Doom", es el encargado de perpetrar este bodrio, que reinicia la saga supuestamente en los capítulos de "Street Fighter Alpha", la precuela del mítico "Street Fighter II". Digo supuestamente porque, por supuesto, esta cosa no tiene nada que ver con dicho videojuego y lo desfigura de tal manera que uno tiene que suponer dónde encajarla, si es que tiene encaje acaso con algo.  La protagonista es Chun Li, que está persiguiendo a M. Bison cuando éste estaba en pleno ascenso en el mundo criminal, antes de que formase del todo la organización terrorista Shadowlaw. Y todo es un show de la vergüenza ajena terrible.


Para variar, los personajes se los han inventado. Tienen de ellos el nombre, y ya está. Chun Li es la que se parece algo a la original, pero el resto ha salido de la saga de "Street Fighter" porque los creadores del filme lo dicen, y nosotros tenemos que creerlos. Gen no es un maestro venerable sino un metrosexual, M. Bison es un mafioso cutre con chaqueta y corbata, Charlie es un policía sacado de sucedáneo de "CSI" de tres al cuarto, Balrog es un matón de poca monta, Rose es totalmente irreconocible, y después hay un par de luchadoras llamadas Cantana y Maya Sunee que he leído que son supuestamente trasuntos de Juri y Crimson Viper (no sé para qué les cambian el nombre y se inventan a caracteres tontos que no vienen a cuento). Ah, sí, y también está Vega, que resulta que en vez de ser muy bello tras su máscara, es un adefesio interpretado por el rapero Taboo, norteamericano con ascendencia mexicana que no se parece en nada al original. Es que todo está justo al revés: parece que lo hacen a propósito para burlarse del fan, en serio. Y tras toda esta chorrada, encontramos lo esperable: una trama despreciable, diálogos patéticos, relaciones entre los personajes que dan risa, efectos especiales televisivos, coreografías de baja calidad y un desenlace de puta pena. Sí que por lo menos los escenarios son localizaciones reales no tan cutres como los de "Street Fighter: La última batalla". Pero vaya, que esto no salva nada a esta infamia de película, otra más que se pasa por el forro el universo de esta saga mítica. Y aquí nos hemos quedado, hasta que a alguien le de por reiniciarla otra vez. ¿La hará mal de nuevo? Si es de Hollywood, apuesto por ello. Si es de Japón, veremos, porque tras "Street Fighter: La película", como he dicho, la saga se ha vuelto una colección insignificante de películas y cortos para el fan menos exigente.


sábado, 12 de agosto de 2017

STREET FIGHTER II: LA PELÍCULA de Gisaburo Sugii - 1994 - ("Street Fighter II: The animated movie")


La organización terrorista Shadowlaw, la más peligrosa del mundo, dirigida por M. Bison, está tratando de crear al guerrero perfecto. Por ello, ha enviado robots por todo el planeta para que espíen a sus más grandes luchadores y aprendan sus mejores técnicas. La Interpol y el ejército de los USA le pisan sin embargo los talones, y Chun Li y Guile trabajan desde estos organismos para pararles los pies. Mientras, el maestro de las artes marciales Ryu viaja por el mundo batiéndose sin cesar con otros como él para perfeccionarse. Su mejor amigo, Ken, sin embargo, parece ya poco interesado en la lucha y se dedica a divertirse y a estar de juerga. Shadowlaw va a poner sus ojos en ellos...


Gisaburo Sugii es un artesano de la animación japonesa que, aunque suele ocuparse muchas veces de encargos de adaptaciones de obras de otros autores, suele ser más que solvente a la hora de afrontarlos con personalidad y buen hacer. En su extensa carrera, destacan sus trabajos en las series "Astroboy", "Dororo", "Bateadores", "Alegre juventud", "Tobe Isami", "Street Fighter II: V" o "Campeones hacia el Mundial". Entre sus películas, de todo género, destacan "Tom y Crosby en el reino de las nubes", "Night on the Galactic Railroad", "El cuento de Genji", "Street Fighter II: La película", "Lament of the lamb", "Noche tormentosa" o "La vida de Budori Gusuko".


En el mismo año 1994 en el que arrasó en las taquillas el horror vergonzante de "Street Fighter: La última batalla", la franquicia se redimió con "Street Fighter II: The Animated Movie", llamada en España "Street Fighter II: La película". Aunque fuera de Japón fue directamente a parar al mercado del vídeo, este filme fue también un éxito y por suerte sí que hizo justicia a lo que el videojuego se merecía. La historia venía a ser la misma: la organización del villano M. Bison estaba buscando crear al luchador perfecto y los héroes debían pararle los pies. Sin embargo, aquí hay trama seria, con giros lógicos, con buenos diálogos y con personajes coherentes con los del videojuego en el que se basa. Y además, la animación es una pasada. Se mantienen como protagonistas a Ryu y Ken, seguidos muy de cerca de Chun Li y Guile y también de Honda, y los cuatro villanos principales, el mencionado Bison, Sagat, Vega y Balrog tienen su papel de importancia. No se traiciona en ningún momento la esencia del mencionado videojuego y de ninguno de sus luchadores, y la historia avanza con fluidez e interés regalando al espectador unos combates geniales en los que disfruta de las técnicas imposibles y carismáticas de todos ellos con una animación que como he dicho es una pasada. Se tratan asuntos como la amistad, la superación, la lucha contra el mal o la integridad sin que sean un dechado de profundidad pero sin resultar ni manidos ni ridículos (en especial las relaciones entre Ryu y Ken y Chun Li y Guile están magníficamente expuestas), y también hay un pequeño toque de humor que ni desentona ni carga. Los movimientos de los personajes son muy fluidos y suaves, y sus intercambios de golpes están llenos de potencia y garra, mientras que los diseños son geniales y los escenarios vienen cargados de detalles.


La única cosa que se le puede echar un poco en cara a "Street Figher II: La película" es la poquísima relevancia que tienen algunos de los personajes principales del videojuego, que solo aparecen de pasada y hasta de forma puramente anecdótica. Caracteres como Cammy, Fei Long, T. Hawk o Dalshim tienen su momento de gloria, pero no salen de ahí, y otros como Dee Jay, Blanka o Zangief directamente es que no pasan de echar unos cuantos minutos frente a la pantalla y fuera. También decepciona el tratamiento de la eterna rivalidad entre Ryu y Sagat, que promete mucho y acaba por desgracia en casi nada. Sin embargo, es normal todo esto cuando hay dieciséis luchadores y hay que sacarlos a todos: mejor hacer esto que meterlos con calzador como en la película de actores y que salgan tonterías a causa de ello. "Street Fighter II: La película" es una joya de la animación que nos ha dejado escenas increíbles e inolvidables, como el prólogo con Ryu y Sagat enfrentados, el brutal combate de Chun Li contra Vega o esa gran lucha final de Ryu y Ken contra Bison. Maravillosa obrita animada.


viernes, 11 de agosto de 2017

STREET FIGHTER: LA ÚLTIMA BATALLA de Steve E. De Souza - 1994 - ("Street Fighter")


El ejército paramilitar de Shadaloo, comandando por el terrible M. Bison, ha secuestro a 63 rehenes, civiles y militares, con los que pretende chantajear a las Naciones Unidas: si lo le dan 20.000 millones de dólares, acabará con ellos. Bison planea, con el dinero que exige, crear una legión de guerreros perfectos con los que poder dominar todo el planeta. Por suerte, un grupo de luchadores encabezados por el soldado Guile va a pararle los pies.


La saga de "Street Fighter" es una de las más exitosas y longevas de la historia de los videojuegos, y como tal, ha tenido sus correspondientes y variadas adaptaciones para las pantallas grandes y pequeñas. Tristemente, unas pocas han sido muy buenas y la gran mayoría de ellas han sido malas y hasta muy malas. En 1994, en plena fiebre de su entrega más famosa, "Street Fighter II", llegaron las dos más conocidas y exitosas comercialmente hablando: una animada y maravillosa, de la que hablaremos mañana, y esta bazofia de imagen real llamada "Street Fighter: La última batalla", protagonizada por el Jean-Claude Van Damme que estaba en la cresta de su ola a mitad de los años noventa y por el Raúl Juliá que también se había hecho famoso con las dos entregas de "La Familia Adams" y que desgraciadamente iba a morir el 24 de octubre de ese mismo año de forma totalmente inesperada a consecuencia de un cáncer repentino y fulminante que le mató en pocos días. Estuvo dirigida por el guionista Steve E. De Souza (de la serie "V", "Comando", "La jungla de cristal", "La jungla II: Alerta Roja"...), que debuto en la dirección con ella y que nunca más volvió a ponerse tras las cámaras tras este rodaje. Este infame despropósito fue irónicamente uno de los más grandes taquillazos de su año (recaudó tres veces lo que costó) pero también fue una de sus peores películas y en todas partes la pusieron de vuelta y media. No sólo es que fuese pésima a nivel de guión y cutre de cojones a nivel de escenarios y de efectos especiales, sino que para colmo se inventaba completamente la saga de videojuegos en la que se basaba, a la que hacía variaciones irrespetuosas y ridículas que no venían a cuento y que los fans odiaron con toda su ira desde el primer momento y con toda la razón del mundo.


El protagonista principal de dicho videojuego, Ryu (seguido muy de cerca por Ken y Chun Li) pasaba el testigo en la película a Guile (Van Damme), militar norteamericano al uso con frases lapidarias que se enfrentaba al antagonista M. Bison (Juliá), un villano aquí de opereta y ridículo que tenía cuadros de él mismo parodiando a Napoleón en su guarida y que imprimía los "Bisondólares", billetes con su careto (demencial y de vergüenza ajena). Los mencionados Ryu y Ken eran convertidos, de maestros imbatibles de las artes marciales, en estafadores de poca monta (¿?¿?¿?¿?), y Chun Li en una periodista-detective de tres al cuarto que iba acompañada por Honda, un luchador de sumo hawaiano con un pareo de flores (¿?¿?¿?¿?) y por Balrog, que en el videojuego es malo pero que aquí es bueno porque sí. El resto de luchadores eran igual de despreciables: Dalshim era un doctor que se transformaba en Blanka y por arte de magia ambos personajes eran la misma persona (demencial), Zangief era un comunista loco y más tonto que una puerta, Sagat y Vega eran los rivales estafadores de Ryu y Ken (¿?¿?¿?¿?¿?¿?), Dee Jay un capullo que es de los malos porque sí, Cammy la compañera irrelevante de Guile (interpretada por Kylie Minoge, que no sé qué hacía actuando en esta película), T. Hawk un militar que apenas hablaba y que es T. Hawk porque tiene una cinta en la cabeza (el resto se lo tiene uno que imaginar) y Fei Long no existe y es sustituido por la cara por un tal Sawada que está por ahí de figurante, pega un par de puñetazos y adiós muy buenas.


Todo es un desastre en esta comedia involuntaria que, precisamente por ser tan apestosa y tan surrealista, se ha acabado convirtiendo en una de esas extrañas películas de culto recordada siempre por su disparatada trama, llena de estupideces, de diálogos sonrojantes, de giros de guión de serie de televisión de categoría B o menos, de personajes que dan lástima, de combates cutres y de escupitajos a la cara del fan de los videojuegos. También era lamentable en lo técnico, para colmo. Escenarios exteriores que eran campos de extrarradio que parecían sacados de "Humor amarillo", interiores de cartón-piedra dignos de los "Power Rangers", vestuario de carnaval, luchas y coreografías de puta pena y efectos especiales horripilantes completaban el resto del despropósito. "Street Fighter: La última batalla", que tuvo una enorme e invasiva cantidad de merchandising, muñequitos y nuevos videojuegos, fue un éxito comercial gigantesco. La sola franquicia a la que pertenecía y el tener a Van Damme de cabeza de cartel en aquellos años supongo que lo hizo todo. No tuvo, por suerte, e imagino que debido a las críticas despiadadas y justas que recibió, ninguna secuela. Por suerte también, ese mismo año se estrenó "Street Fighter: The Animated Movie", que aunque fuera de Japón generalmente fuera directa al mercado del vídeo, nos quitó todo el mal sabor de boca de esta cosa infame y de puro manicomio.


jueves, 10 de agosto de 2017

ESCOBAR: PARAÍSO PERDIDO de Andrea Di Stefano - 2014 - ("Escobar: Paradise Lost")


Principios de los años noventa. Nick Brady es un joven canadiense que se marcha a Colombia en busca de aventura. Allí, se instala en un pueblecito de la playa en el que se dedica a dar clases de surf, una de sus pasiones. Allí también conoce a María, una chica por la que se siente atraído y con la que comienza un apasionado romance. Las cosas, sin embargo, cambian para él cuando conoce al tío de su amada... Un famoso senador llamado Pablo Escobar, muy querido por el pueblo y que está constantemente inmerso en proyectos solidarios y de desarrollo. Hay algo oscuro en este hombre, y Nick pronto va a descubrirlo.


Está claro que el criminal histórico de moda en este momento es Pablo Escobar. En 2014 tuvo esta película que hoy comentamos, "Escobar: Paraíso perdido", actualmente tiene en marcha la exitosa serie "Narcos" y a final de este año Fernando León de Aranoa estrenará "Loving Pablo", una versión más de hechos de su vida en la que el personaje será interpretado por Javier Bardem. No es para menos, porque aún siendo tan terrible, la figura de este mafioso y político corrupto que llegó a dominar Colombia y a ser uno de los hombres más ricos del planeta en los años ochenta y noventa es, como por ejemplo las de Al Capone, Adolf Hitler o Fidel Castro, apasionante en toda su oscuridad y también uno de los símbolos de toda una época. "Escobar: Paraíso perdido" no creo que sea la película definitiva de este personaje histórico, ni tampoco un filme negro para recordar, pero es solvente en todo momento y engancha de principio a fin con la clásica historia del joven común, normal y corriente, que se ve arrastrado por horrendos acontecimientos. Esta película me recuerda bastante en su concepción a "El último rey de Escocia": se parte de un hecho de ficción que trata de explicar la figura de un personaje monstruoso. El del joven canadiense protagonista que acaba siendo sobrino político de Pablo Escobar es un carácter inventado, pero a través de él conocemos ya sí hechos reales del criminal y una parte básica de su historia, su ingreso en prisión cuando quedó plenamente destapado ante la opinión pública colombiana que era un asesino corrupto. El italiano Andrea Di Stefano debuta en la dirección en esta producción franco-belga-española y entrega un producto muy digno, con el tempo perfectamente agarrado, con un interés siempre creciente y con escenas de tensión fantásticas.


Es cierto que, como he dicho, no va a ser la película definitiva del personaje, al no centrarse en él, pero sí que lo retrata bastante bien con su maldad, crueldad, ambigüedades, egoísmo y brutalidad. En esto ayuda un Benicio del Todo como siempre soberbio y que consigue poner los pelos de punta en la que es otra de sus interpretaciones para el recuerdo. Josh Hutcherson también está muy bien como el protagonista canadiense. Con sus lagunitas y con la sensación que da de estar incompleta y hasta con un desenlace algo decepcionante, "Escobar: Paraíso perdido" es un buen acercamiento a la figura de este criminal a gran escala que ha pasado a los anales de las leyendas de los personajes oscuros de la historia. Solvente en todo momento.