Porco Rosso

Porco Rosso

sábado, 23 de septiembre de 2017

TADEO JONES II: EL SECRETO DEL REY MIDAS de Enrique Gato - 2017 - ("Tadeo Jones II: El Secreto del Rey Midas")


Tadeo viaja a Las Vegas para asistir a una conferencia arqueológica de su amiga Sara, que ha descubierto pruebas claras de la existencia del mítico Collar del Rey Midas. La cosa ya empieza complicada porque su vieja amiga la Momia se ha presentado en su casa y se ha empeñado en acompañarle. Y mucho peor se va a poner cuando unos misteriosos hombres secuestren a Sara... Tadeo va a tener que salvarla y que acabar con una terrible conspiración.


He ido al cine a ver "Tadeo Jones II: El Secreto del Rey Midas" porque quiero apoyar a la animación española. El sector está mejorando mucho y nos entrega cada vez mejores películas y nos ha dado ya alguna verdaderamente original y buena. Y tengo que decir que voy a seguir apoyándolo siempre, pero también que esta segunda parte del gran éxito del aventurero de Enrique Gato de 2012 (fue un bombazo prácticamente mundial y llegó a lo más alto hasta en países como China o Corea del Sur) es un truño infame y lamentable. Con todo el dolor de mi corazón lo tengo que reconocer. "Las aventuras de Tadeo Jones" no era ninguna maravilla, especialmente porque estaba destinada a niños bastante pequeños y porque su humor no contenía casi ningún guiño adulto, mientras que a nivel de imaginación tampoco era algo desbordante (una parodia de la saga de Indiana Jones sin pretensiones, llena de tópicos y poco más). Pero no insultaba al espectador. Esta secuela, que curiosamente tiene buenas críticas en las redes (no me explico el porqué, en serio), es un bodrio de nuevo destinado a niños pequeños (muy pequeños diría yo incluso) que ya no es que no contenga nada atractivo para los adultos (y para los niños un poco más mayores), es que directamente tiene un humor vergonzante, unos personajes sin nada destacable, una trama tontísima y unos lugares comunes que apestan (especialmente los referidos a España y a su cultura). Tadeo Jones y sus amigos no evolucionan nada, los personajes nuevos que les acompañan no tienen carisma, el villano tampoco, la historia que narra es una tontería tremendamente predecible y con giros de guión bobalicones, los diálogos apestan (en serio, es que dan maldita pena) y los gags son verdaderamente de vergüenza ajena. En especial a la Momia dan ganas de matarla, con tanto decir "mola", con tanto chascarrillo patético, con tanto buen rollo de lata y con tantos chistes de la peor calaña. Secundario cómico irritante y desquiciante que pone de los nervios.


Y para terminar tengo que darle otro punto negativo, muy negativo, a la visión de España y en especial de Granada que da el filme (joder, es que parece mentira que el director y el equipo creativo sea español): resulta que la ciudad de La Alhambra es un pueblo blanco subdesarrollado lleno de maceteros, platos colgados en todas las paredes, coches de los años ochenta, taxistas machistas y catetos (el otro secundario cómico infumable de la película, con escenas más sonrojantes incluso que las de la mencionada Momia), trajes de feria y paellas por doquier. En fin... Para qué decir más. La animación está bien y alguna escena de acción es notable (en especial el combate final es muy apañado, la verdad). Y nada más. Esta no es forma de hacer una película animada comercial, y que sea sobre todo para niños pequeños no es una excusa válida. No hay quien aguante esta basura. Cero recomendable a quien tenga más de siete años.


viernes, 22 de septiembre de 2017

EXIT THROUGH THE GIFT SHOP de Banksy - 2010 - ("Exit Through the Gift Shop")


Documental sobre la aventura de Thierry Guetta, un francés residente en Los Angeles cuya pasión es grabar todo lo que le ocurre con su cámara de vídeo y que a causa de ella toma contacto con el arte urbano y se introduce en su mundo, en el que conoce al famoso artista Banksy.


No andan nada, pero nada desencaminados, esos que afirman que "Exit Through the Gift Shop" es una suerte de heredera del "Fraude" de Orson Welles. El artista callejero y multidisciplinar Banksy, ese cuya identidad todo el mundo quiere saber y algunos afirman conocer, ese que camina siempre en la cuerda floja entre lo "independiente" y lo más comercial o que deja un regalo tanto en la Franja de Gaza como en la super cool París, rueda una película que muchos creyeron en su día que versaba sobre su carrera y su personalidad... Hasta que la vieron. Sí, nada más lejos de la realidad que una película sobre Banksy. "Exit Through the Gift Shop" es un documental atípico sobre el arte y sobre su relación con la sociedad que explora, como su propio nombre indica ("Salida por la tienda de regalos", como suele ocurrir en los museos), cómo algunas disciplinas y trabajos artísticos pueden acabar o bien resultando un timo de proporciones épicas, o bien traicionándose a sí mismos y terminar como deseado objeto que ha de ser conservado (el arte callejero precisamente es un hermano de lo efímero, de la invasión silenciosa de los núcleos urbanos, destinado en su esencia a tener un momento de gloria o de clarividencia y a ser exterminado por los poderes del orden). Lo que empieza como una colección de alabanzas más o menos descaradas al mencionado arte urbano y, por supuesto, y aquí también hay ironía consciente e impostada, al ombligo ególatra de Banksy, que se ha convertido en el exponente mundial más famoso de esta disciplina (algunos critican que de forma injusta y que no es el mejor de los que la practican), sabe virar rápidamente y con sorpresa a un documental que despelleja a las concepciones más esnobs y comerciales del arte contemporáneo y reflexiona sobre su verdadero valor y su verdadero objetivo.


Mitomanía, coleccionismo, esnobismo y postureo, traición de la esencia de las disciplinas que nacieron de la rebeldía, transformación de esta rebeldía para hacer de ella un producto comercial "cool" que venda mucho merchandising, la producción de arte en masa, el plagio, el paso del arte que nace como "del pueblo", en los barrios, en la calle, a ser una suerte de McArte. Banksy juega con la realidad y la mentira, con los mitos urbanos y de las redes, con las leyendas baratas de la era de Internet, y nos regala (si es que realmente lo dirige él) un fascinante documental cargado de ritmo, que no agobia con datos, que lo dosifica todo a la perfección y que se burla de nosotros en nuestra cara para hacernos reflexionar a golpe de tortazo sobre la verdadera esencia y finalidad de un arte verdaderamente crítico y auténtico. "Exit Through the Gift Shop" nunca perderá su actualidad. Imprescindible.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

DETROIT de Kathryn Bigelow - 2017 - ("Detroit")


Detroit. Finales de julio de 1967. A causa de la discriminación racial y de la pobreza de sus barrios más desfavorecidos, la ciudad vive una ola de violencia y de disturbios que ha movilizado incluso al ejército, que patrulla por sus convulsas calles. Una noche de juerga, en un hotel, un grupo de jóvenes, negros y blancos, se divierten, beben, fuman y bailan. Alguien, entonces, efectúa un disparo desde una de las ventanas... La policía acude en segundos al lugar... Y comienza una brutal y sangrienta búsqueda del culpable.


Kathryn Bigelow, después de la notable "La noche más oscura", retorna a las salas con otra obra política y social, aunque esta vez ambientada en el pasado, en el Detroit convulso de 1967, que tiene por título el nombre de dicha ciudad norteamericana, que experimentó en dicho año una serie de brutales disturbios anclados en el conflicto racial (y sus grandes pasos para conseguir la igualdad por parte de la lucha de la comunidad negra) y en el contexto de desigualdad entre los barrios ricos y los pobres de la metrópolis. Desde mi punto de vista, "Detroit" es la película más perfecta y completa de la directora de California hasta este momento. Combina a la perfección el drama social, el retrato político y también social, los retazos de vidas personales en una sociedad en plena efervescencia de cambio (también en lo cultural, especialmente en la mítica música que se grabó en aquellos años en esa ciudad) y el hecho violento y judicial. El filme, basado en hechos reales, algo largo pero siempre interesante, y siempre con ritmo, está dividido en tres partes bien diferenciadas: el antes, el durante y el después de un hecho despreciable de brutalidad policial contra un grupo de jóvenes que en su mayoría eran de raza negra. Bigelow nos pone los antecedentes y los hace perfectamente comprensibles, nos narra el hecho en sí en una hora de tensión insoportable (lo que hace maravilloso al filme, que en toda su parte intermedia mantiene al espectador sin descanso con el corazón en un puño) y nos expone unas conclusiones terribles, indignantes, producto de una sociedad que, como la norteamericana en aquellos años, era monstruosamente racista y clasista. Todo con un manejo del ritmo, de la mencionada tensión, perfecto, escrupuloso, de pulso de cirujano. Y con unos actores y actrices magníficos: desde las víctimas hasta los verdugos, que dan especialmente miedo y asco en todo su papel de cabrones y merluzos.


Es además Kathyn Bigelow una directora que esquiva, aquí especialmente bien, todo maniqueísmo y simplismo posible en el retrato de los personajes. No hay buenos ni malos absolutos, y hay odio por ambas partes, y también prejuicios. La acción más magnánima puede venir de quien menos se espera. "Detroit" es un fascinante drama histórico sobre la lucha por los derechos, el racismo, la justicia y sus concepciones (aberrantes o no), el terrorismo de estado, la represión de las clases altas sobre las bajas, la corrupción, la pobreza y la marginación y, una vez más, la pasión de los USA por la violencia (institucionalizada también), las armas, el ejército y el "disparar primero y, si eso, preguntar después". Los ecos de este filme a lo que está ocurriendo hoy, tal vez a menor escala, en muchos puntos del país, azotados por la violencia policial y racial, están claros. Muy, muy recomendable película es "Detroit". Como he dicho, lo mejor que ha hecho hasta ahora la desde hace unos años muy interesante como directora Kathryn Bigelow.


lunes, 18 de septiembre de 2017

EL NIÑO Y LA BESTIA de Mamoru Hosoda - 2015 - ("Bakemono no Ko")


Kyuta es un niño de Tokyo que acaba de perder a su madre, con la que vivía desde que sus padres se divorciaron. Asqueado del resto de su familia, egoísta e hipócrita, se pierde en las calles de su ciudad y encuentra de casualidad un pasaje a un mundo especial... Un mundo mágico de bestias antropomorfas. Allí, conoce a Kumatetsu, un oso que es uno de los guerreros más grandes de este reino y que se va a convertir en su maestro de las artes de la lucha. Kyuta comienza un entrenamiento en el que se va a encontrar a sí mismo.


"El niño y la bestia", de 2015, es la última película de Mamoru Hosoda hasta la fecha y en la que de nuevo explora como base la relación de los seres humanos con los animales, aunque en un tono muy diferente del de la delicada y melancólica "Los niños lobo", su anterior obra. Aquí un niño japonés de Tokyo que ha perdido a sus padres acaba viviendo en un mundo mágico poblado de animales antropomorfos en el que conoce al que será su maestro, un guerrero oso un tanto particular. Al clásico relato de aprendizaje y de formación juvenil, de viaje iniciático, Hosoda añade multitud de asuntos diferentes que sabe integrar a la perfección en una tragicomedia de relaciones entre padres e hijos. El mayor mérito de "El niño y la bestia" consiste en tratar multitud de temas bien expuestos y cerrados y hacerlo desde una perspectiva que contenta tanto a los niños como a los adultos (signo de las buenas películas de animación, pienso, desde Pixar hasta el Estudio Ghibli). Las relaciones mencionadas entre padres e hijos, entre maestro y discípulo, entre madurez e infantilidad (y no necesariamente el adulto ha de ser el más maduro), el amor, la amistad, la honradez, el perdón, la bondad, el autoconocimiento, la superación, el encuentro del "yo oscuro" que late en el interior de todos y hasta el racismo o incluso el especismo están presentes en "El niño y la bestia". Todo ello está articulado en torno a una película fantástica de acción y de lucha llena de momentos tanto de comedia como de intimismo romántico. El equilibrio es perfecto, así como la fuerza evocadora de la trama y de los mundos que dibuja. El espectador se ve cautivado desde el primer momento por su clavada combinación de melancolía, de drama, de cachondeo canalla (impagables todas las escenas del entrenamiento del chico y sus peleas con sus maestro) y de acción (excelentes todas las escenas de este tipo y también las de combates de artes marciales). El filme le atrapa y no le suelta en ningún momento.


También destaca esta película por su cuidadísima e imaginativa animación, llena de fluidez, con un diseño de personajes cargado de carisma y con unos escenarios sencillamente soberbios que nos transportan a dos mundos opuestos pero complementarios (el Tokyo gigantesco y metropolitano lleno de coches y de tecnología y el mundo de las bestias, integrado en la naturaleza y caracterizado por sus edificios de estilo del Mundo Antiguo de los humanos con referencias fantásticas a muchas culturas terrestres). Si hay algo que tal vez hay que echarle ligeramente en cara a este genial filme tal vez sea el hecho de que cerca de su desenlace se alarga quizás demasiado. Esto sin embargo no lo lastra en absoluto. "El niño y la bestia" es otra joya más de uno de los nuevos directores de animación japoneses que más futuro tienen por delante. El año que viene Mamoru Hosada estrena película: "Mirai". ¡Loco por verla!


sábado, 16 de septiembre de 2017

UN DIOS SALVAJE de Roman Polanski - 2011 - ("Carnage")


Dos matrimonios de Nueva York se reúnen en la casa de uno de ellos para hablar de un tema peliagudo: el hijo de unos ha agredido brutalmente al hijo de los otros, que al parecer era un acosador. El encuentro empieza de forma civilizada: los cuatro quieren zanjar el desagradable asunto y llegar a un acuerdo conciliador para todos. Sin embargo, poco a poco, surgen comentarios desafortunados y desencuentros... Y la cosa se va calentando y calentando.


Roman Polanski entregó en 2011 una de sus mejores películas, en la que reafirmaba una vez más su gran capacidad para manejar a pocos actores en un espacio pequeño como escenario. Basada en una obra de teatro, "Le dieu du carnage", de la francesa Yasmina Reza y muy teatral, "Un dios salvaje" narra una pequeña historia cotidiana que se desquicia y que sirve para hacer un retrato cruel, brutal y sin concesiones de la sociedad moderna y poner a parir la forma de vida de unos adultos aparentemente civilizados pero que finalmente se comportan peor que sus propios niños pequeños. Dos matrimonios. El hijo de uno de ellos ha agredido brutalmente al hijo del otro. El acosador al parecer era sin embargo el agredido y el otro se cansó de sus fechorías y ya no pudo más y le reventó la cara con una rama de árbol. Los dos matrimonios quedan en casa de uno de ellos y van a arreglarlo todo de forma tranquila, legal y honesta. Y comienzan a hablar. El clima es de cordialidad inquietante. Y luego pasan cosas... "Un dios salvaje", con un reparto estelar de cuatro enormísimos actores que crean a unos personajes redondos, clavados, pulidos hasta la perfección y perfectamente creíbles, pone en la picota a toda la sociedad actual de las apariencias y de la violencia capitalista institucionalizada. No deja títere con cabeza: se mete con el neoliberal despiadado y con la progre falsa. Se mete con el "cuñado" cateto y bruto y con la "pitita" pija y suavona. Derechas e izquierdas, capitalismo y solidaridad, da igual: todo es falso, una patraña, y todo el sistema que lo recubre. Jodie Foster es una hipócrita progre que se preocupa por el Tercer Mundo de boquilla y su marido John C. Reilly es un mendrugo y un merluzo sin cultura que se vanagloria de ser un machista. Christophe Waltz es un tiburón de despacho infame y sin sentimientos que se cree el Rey del Mambo y que hace apología del capitalismo más agresivo sin cesar, y su mujer Kate Winslet es una pava emperifollada que trata de ir de conciliadora pero que esconde una forma de ser hipócrita e interesada. Los cuatro en un apartamento neoyorkino: los cuatro en guerra abierta.


Roman Polanski desarrolla su drama con un ritmo constante, con un "in crescendo" de la tensión escrupulosamente perfecto, con un humor sádico y a veces monstruoso, con un comentario social directo tras otro. "Un dios salvaje" es arañar una pizarra con las uñas. Y sorprende sin cesar hasta su esclarecedor y genial desenlace, totalmente inesperado. Los personajes se enfrentan, cambian de bando, cambian de alianzas, se burlan de los otros, reciben sus lecciones. Se destripa al machismo, a los trepas, al sistema capitalista, al comunista, a los falsos izquierdistas, a los falsos feministas, a la familia tradicional, a la educación, al postureo artístico, a los intelectualoides, a la tecnología desbocada, a los pontificadores de cualquier sistema. "Un dios salvaje" es verdaderamente salvaje, un despellejamiento mortífero con unos diálogos desternillantes, cargados de una lucidez suprema y maravillosa, que nos dan una torta tras otra mientras nos hacen reconocernos en por lo menos uno de sus cuatro infames protagonistas. Obra maestra de este gran director polaco que nunca deja de sorprendernos. Imprescindible.


viernes, 15 de septiembre de 2017

IRRATIONAL MAN de Woody Allen - 2015 - ("Irrational Man")


Abe Lucas es un profesor universitario desencantado con la vida, depresivo y deprimente, hastiado de todo y de todos, que piensa que la existencia humana es absurda y oscura. Cuando entra a trabajar a un nuevo campus, empieza a tener una relación especial con una de sus alumnas, la brillante Jill Polard. Esto, sin embargo, tampoco le llena. Un día, Abe escucha en una cafetería una conversación privada de pura casualidad... Y hace un descubrimiento increíble e inesperado: por fin encuentra algo que le da sentido a todo.


Toca este viernes película buena de Woody Allen después de la floja "Magia a la Luz de la Luna". Aunque en general recibió críticas muy frías, a mi "Irrational Man", drama de corte negro de 2015, me parece una de las mejores obras del director de Nueva York de sus últimas e irregulares temporadas. Vale, el tema central está reciclado, es cierto, una vez más (y las que van), pero una vez más también (y las que van) vuelve a estar reciclado con gran habilidad. Sí, lo asumimos hace tiempo incluso sus fans más acérrimos: Woody Allen ha llegado a un punto en el que se repite y se repite. ¿Agotamiento? Tal vez, pero yo nunca olvido que este hombre lleva haciendo una película por año desde hace casi cuarenta y que de su producción malas, lo que se dice verdaderamente malas, hay muy pocas. "Irrational Man" tiene dejes de "Delitos y faltas", de "Match Point", de "El Sueño de Cassandra", de "Conocerás al hombre de tus sueños". Volvemos a tener a un personaje desencantado y una trama en la que el crimen irrumpe, como en una novela de Fiodor Dostoievski, para explicar la sociedad de su momento. Aquí el mencionado crimen vuelve a reafirmar a este personaje protagonista, aunque ahora hay un toque vital, intelectual, existencial incluso en su periplo: no hay remordimiento, sino una sublimación de una filosofía de vida. Es en este aspecto en la que el filme me parece más interesante y en el que se aleja de los antes comentados, aunque no sea ni de lejos tan brillante como, por ejemplo, la imprescindible "Delitos y faltas" o la infravalorada injustamente por algunos "Match Point". Joaquin Phoenix, maravilloso y soberbio como siempre (pero qué papelón que hace siempre este hombre, madre mía), es un profesor intelectual harto de su vida sin sentido, desencantado con todo, mordaz, depresivo y deprimente, pontificador del pesimismo más oscuro e insoportable, odioso incluso, que encuentra una forma de seguir adelante en su tormentosa existencia haciendo lo que cree que es un absoluto bien social... A su particular manera.


Una versión patética y hasta cutre del hombre superior de Nietzche se enfrenta a todo y a todos y se toma las licencias que quiere porque, precisamente, según su moral él es superior. Los dilemas éticos están servidos, y como siempre muy bien tratados y expuestos con unos diálogos excelentes. Y secundarios como el de Emma Stone, que repite con Woody, son también geniales como comparsa del gran Phoenix. Al filme le falla tal vez algo la parte de thriller criminal, que es un tanto "de andar por casa", pero creo que tampoco es su objetivo real. A pesar de ello, tiene algunos puntos "hitchcockianos" que le dan personalidad y que sirven como homenaje y una acertadísima ambientación de barrio sosegado universitario, de cotidianeidad que esconde monstruos, muy bien llevada y que hace un perfecto contraste con la historia tremenda que se narra. Y el desenlace creo que es el más acertado de todos los posibles. "Irrational man" no es el mejor Allen, pero es muy interesante y pienso que es una obra notable dentro de su inmensa filmografía.


jueves, 14 de septiembre de 2017

50 PRIMAVERAS de Blandine Lenoir - 2017 - ("Aurore")


A sus cincuenta años, Aurore Tabort, una mujer separada, pasa por una etapa de crisis al verse en el paro, con una hija embarazada, con otra hija dependiente de un novio egoísta y con su mejor amiga sumergida en otra crisis vital. Aurore recuerda sus años pasados, lo que pudo haber hecho y no hizo y lo que hizo y cree que no tendría que haber hecho. Y una serie de aventuras cotidianas la llevan a buscar un nuevo camino.


Blandine Lenoir es una famosa actriz francesa que ha saltado también a la fama como directora. Hasta este momento ha realizado dos películas: los dramas "Zouzou" y "50 primaveras".


"50 primaveras" (de nombre real "Aurore" -y otra traducción chunga para España que nos cuelan-) en manos de un director o de una directora torpe habría resultado ser la típica película ñoña y moralista barata de autosuperación sacada de postulados de libro de autoayuda. En las de Blandine Lenoir todo da como resultado un drama intismista con toques de fina comedia precioso y divertidísimo. El material de base es sensible de precipitar sobredosis de azúcar y da mucha morralla cada año (en el mercado europeo y en el americano): la llegada a la mediana edad y todos sus problemas y dilemas. Una de las épocas más visitadas en la ficción junto a la adolescencia y a la siempre llamada "crisis de los treinta". La directora francesa escapa de los tópicos gruesos, de la moralina, del pasteleo y del sentimentalismo cutre y entrega una historia cotidiana real, creíble, irónica, consecuente y sin efectismos dramáticos. Aurore, una genial Agnès Jaoui, se encuentra en la mitad de su vida tan llena de dudas como lo estaba al principio. Tiene dos hijas que no lo están pasando tampoco bien, una mejor amiga que también está llena de dudas, y una serie de personajes que la rodean que, extravagantes y tiernos, le aportan algo. Los diálogos son rápidos e inteligentes, el humor no es el culmen de la ironía pero está siempre en forma y sin cargar, el tratamiento de las relaciones personales es lúcido y limpio, el retrato social no es de una profundidad inmensa pero es lógico y simpático (destaca sobre todo por sus críticas feministas a la marginación de la mujer y a su "cosificación" como un objeto de usar y tirar en el mundo laboral) y el tratamiento de la melancolía y del optimismo vital para lograr la autosuperación no es cargante ni invasivo. Los actores y sobre todo las actrices están geniales, y el filme tiene momentos verdaderamente emotivos y otros que son bastante desternillantes, amén de algunas frases muy notables sobre la vida y su sentido que no pretenden crear escuela pero que son lógicas y que no disertan sobre tonterías. "50 primaveras" es una comedia (es más comedia que drama realmente) muy sencilla y noble, que no intenta engañar, que no intenta ir de lo que no es, y que encuentra en la mencionada sencillez su mejor aliado. Porque no hay que ser retorcido o complicado de forma impostada para retratar bien la realidad del loco mundo en el que vivimos.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

YO, ROBOT de Alex Proyas - 2004 - ("I, robot")


Año 2035. Chicago. Los humanos conviven con los robots, que son seres sin inteligencia que les sirven como esclavos y que hacen toda clase de labores para ellos, desde cocinar o limpiar hasta cuidar de niños o ancianos. Del Spooner es un detective que los odia sin embargo y que piensa que no son tan seguros como las compañías que los fabrican dicen. Un día, un caso extraño cae en sus manos... Y comienza una carrera contrareloj para evitar una terrible amenaza que parece estar relacionada con sus despreciados androides.


Alex Proyas empieza con "Yo, robot" a caer por desgracia en una irregularidad de la que hasta ahora no ha salido ("Días de garage" no era perfecta, pero era una película menor y personal en la que el director australiano experimentaba con otros géneros). Inspirada en los libros de Isaac Asimov y en sus historias sobre los robots, este filme de 2004 fue un relativo éxito de taquilla pero no dejó satisfechos a los fans del escritor. La inspiración en su obra era eso: mera inspiración. "Yo, robot", la película, no está directamente basada en ninguno de los relatos del autor de la "Saga de la Fundación", aunque toma algunos personajes y elementos de su mundo como la empresa U.S. Robots and Mechanical Men. Es esto una pena, pero es todavía más triste el hecho de que lo que comienza bastante bien termina siendo, y disculpen el "género" que me acabo de inventar, una "Película de Will Smith". Ustedes me entienden. "Yo, robot" tiene un inicio interesante, con una ambientación muy conseguida (con un pie en el realismo y otro en lo fabuloso), unas actuaciones solventes, un diseño de robots bastante carismático y resultón y luego, pues todo se va de madre en lo que deviene en un thriller del montón con acción y con Will Smith alternando su cara dramática "random" y alguna gracieta puntual (si no la hace, no se queda tranquilo). Esto afecta a la trama, claro: el tratar de llegar a todos los públicos hace que la película no cumpla con sus expectativas, y las famosas Leyes de la Robótica de Asimov se las pasan todos por el forro y las sesudas reflexiones y el retrato científico y social que uno se puede esperar acaba en una simple historia de "elegidos y villanos" y "pueblo oprimido" con comentarios morales algo simples. La cosa es que la película en sí es entretenida, eso no se puede negar, y tiene hasta efectos especiales destacados y alguna escena de acción bastante apañada. Alex Proyas es, cuando quiere, un buen director, y aunque "Dark City" está bastante lejos en originalidad de esta película, quien tuvo retuvo. Tal vez otro realizador peor que él o menos personal habría hecho un auténtico despropósito para lucimiento de Will Smith y ya está (que oigan, Will Smith cuando quiere es también un gran actor, pero tiene que querer).


"Yo, robot" es un thriller de acción de ciencia ficción básicamente aceptable, pero ya está. No da vergüenza ajena, no trata al espectador como a un imbécil, pero tampoco inspira nada cuando ha terminado y, sobre todo, deja al público más exigente con un jugoso caramelo en la boca. Especialmente creo que lo más imperdonable de todo en esta película es que las fascinantes y visionarias ideas de Isaac Asimov sobre la robótica están solamente esbozadas y la esencia de su obra está simplificada para llegar a todo el mundo y no hacer pensar ni molestar demasiado. Todo esto es una lástima, pero es lo que hay y así no se pasa del aprobado justito. Y da especialmente pena el hecho de que Alex Proyas, que prometía mucho a cargo de esta obra, haya resultado tan decepcionante finalmente y tan plegado repentinamente a las exigencias de la industria palomitera más cutre.


martes, 12 de septiembre de 2017

ANA, MON AMOUR de Calin Peter Netzer - 2017 - ("Ana, mon amour")


Dos jóvenes, Toma y Ana, se conocen en la universidad y se enamoran locamente. Comienzan una relación apasionada e idílica. Sin embargo, Ana es una chica con problemas de ansiedad severos y con un pasado triste a sus espaldas que, cada día que pasa, es más dependiente de Toma para todo. Poco a poco, la relación de ambos se va tornando más y más obsesiva y más y más desequilibrada. Pero ellos van a seguir adelante cueste lo que cueste...


El director rumano Calin Peter Netzer, especializado hasta este momento en el drama, ha dirigido los filmes "María", "Medalla de honor", "La mirada del hijo" y la comentada "Ana, mon amour".


"Ana, mon amour", a pesar de ser tal vez demasiado larga y de contar con una parte intermedia muy irregular, es una de las películas más lúcidas que he tenido la oportunidad y la suerte de ver en los últimos años sobre la obsesión amorosa. Una pareja como otra cualquiera en la Rumanía actual se conoce y se gusta, y comienza una relación apasionada pero llena también de problemas que parecen insalvables. Ella, Ana, es una chica inestable, que tiene problemas de ansiedad severos, que depende de otras personas y que está atormentada por un pasado duro y lleno de carencias. Él, Toma, parece ser el faro de la estabilidad de la relación, pero viene de un hogar desestructurado, con dos padres que se odian. Ana y Toma se quieren con locura, pero sus circunstancias van a transformar sus vidas en un infierno. Calin Peter Netzer, un director que parece tener una filmografía interesante (que iré catando en los próximos meses), construye una película fascinante en la que cualquiera puede sentirse identificado. A veces, el amor, aunque sea loco y puro, trae diablos terribles, y eso es lo que les ocurre a los protagonistas de "Ana, mon amour", marcados además por una sociedad, la rumana de nuestros días, todavía anclada en varias tradiciones absurdas y castrantes (sorprende el poder que tiene la religión en este país tal y como la película lo retrata, y sorprende sobre todo en gente tan joven) y por unas familias a las que ellos no quieren imitar pero a cuyos errores básicos se acercan peligrosamente sin cesar. Locura, depresión, ansiedad, estrés, dependencia, agujeros familiares sin salida y huidas hacia adelante suicidas (cuántas veces habré escuchado eso de "tener un hijo salvará nuestra relación" y cuántas veces habré visto fracasar estrepitosamente este plan de escape desesperado) son tratadas con lucidez, con dolor, con realismo y sin concesiones por Calin Peter Netzer, que rueda con una gran intensidad dramática, apoyándose en planos cerrados habitualmente, esta historia animada además por dos actores protagonistas excelentes que son capaces de atrapar al espectador y ponerle los pelos de punta. A "Ana, mon amour" le falla una parte intermedia algo reiterativa y le sobran unos diez minutos de metraje por lo menos, pero eso no lastra una película excelente sobre la dependencia amorosa y sobre esa gente que es incapaz de vivir sin pareja. Cien por cien recomendable.


SPOILERS: Es genial el hecho de ir descubriendo poco a poco que, a pesar de la enfermedad terrible y descorazonadora de Ana, que la convierte en una persona totalmente dependiente en lo emocional de Toma, él va resultando, con el paso del metraje, igual de dependiente que ella. Su madre se lo dice cuando hablan de Diana, su ex pareja: que él es un chico totalmente dependiente y que no sabe estar solo o simplemente soltero, que necesita a alguien a quien ayudar constantemente para llenar su vida. Fantástico giro argumental.


lunes, 11 de septiembre de 2017

UN MUNDO PERFECTO de Clint Eastwood - 1993 - ("A perfect world")


Texas, 1963. Robert "Butch" Haynes es un preso que escapa de la cárcel junto a su compañero Jerry y que, en su huida, se ve obligado a raptar a Philip, un niño de una comunidad rural de Testigos de Jehová. Red Garnett es un ranger de la zona que, junto a la criminóloga Sally Gerber, comienza a perseguirlo. Pronto, el caso se convierte en uno de los más famosos de los medios de comunicación. Y pronto también la figura de Robert empieza a surgir como realmente es...


A partir de la inmensa "Sin perdón" (aunque realmente comenzó mucho antes) Clint Eastwood llegaría a nuestro año sin caer prácticamente en el patón de ninguna película mala (las habría, pero serían ya pocas, muy pocas). Por si no bastase con haber hecho temblar el western con aquella maravilla mencionada, un año después, en 1993, presentaría otra igualmente soberbia y fascinante: "Un mundo perfecto". Su guión le llegó a Clint cuando todavía "Sin perdón" estaba fresca (en plena escalada a los Oscars) y cuando estaba liado con "En la línea de fuego" (como actor solamente), y ni corto ni perezoso, son su hiperactividad habitual, se lanzó a rodarlo y colocó como protagonista principal de su trama a Kevin Costner, que entonces estaba en la cresta de la ola y que nos regaló uno de sus papeles definitivos como el criminal Robert "Butch" Haynes. La premisa es muy simple: años sesenta, secuestro de niño, ladrón bueno y ladrón malo, policía comprensivo y trama de persecución y viaje iniciático. Es simple pero está maravillosamente llevada, una vez más. "Un mundo perfecto" es una "road movie" crepuscular que habla con lucidez y melancolía de las relaciones entre el mundo infantil y el adulto, de las diferentes concepciones del bien y del mal, de la justicia y la injusticia, de la empatía hasta con los seres más aparentemente despreciables, de la fatalidad, de la falta endémica de oportunidades que trae la mentira del "Sueño Americano" y de una sociedad fuertemente anclada en la violencia. Eastwood, que se reserva otro papel protagónico (y que vuelve a hacerlo de forma magistral), dirige con emotividad, con romanticismo realista, con dureza y con naturalismo incluso un drama de búsqueda de la identidad y de sacrificio inolvidable, con unas relaciones personales y unos diálogos espléndidamente tratadas y un plantel de actores magnífico, amén de una ambientación perfecta con una fotografía preciosa. "Un mundo perfecto" es simpleza magistral en estado puro, línea clara argumental llena de profundidad. No necesita nada más que una trama directa para retratar un mundo de esperanza y redención anclado en reglas del pasado que se evaporan (en este sentido, las reglas del western siguen ahí en parte). Y no dejaré de alabar a ese Kevin Costner inolvidable en el que es uno de sus papeles más increíbles y, curiosamente, no tan recordado como otros algo menores. Clint, eres grande. "Un mundo perfecto": una película perfecta.