Porco Rosso

Porco Rosso

domingo, 26 de marzo de 2017

LA BELLA Y LA BESTIA de Bill Condon - 2017 - ("Beauty and the Beast")


Bella es una joven intelectual y amante de la lectura que se aburre mortalmente en su pequeño pueblo, donde cada día es idéntico al anterior y donde nunca pasa nada interesante. Bella lee libros sin parar y sueña con vivir grandes aventuras. Un día, su padre, artista e inventor, parte al mercado a vender sus productos y... Desaparece en el bosque. Bella va a buscarle... Y encuentra un lugar que va a cambiar su vida para siempre.


Se acaba de estrenar versión nueva de "La Bella y la Bestia", película que se suma a la colección de clásicos de Walt Disney que ahora son adaptados a imagen real (unos con mayor y otros con menor fortuna) desde el gran éxito de "Maléfica" ("Cenicienta", "El Libro de la Selva"...). "La Bella y la Bestia", por suerte, está entre los aceptables. Soy bastante enemigo de estas estrategias comerciales y creo que hacer una película animada con actores no viene a cuento salvo para pasar la gorra, pero si la mencionada adaptación no resulta molesta tampoco voy a putearla. Aquí más o menos se lo curran, aunque la historia es la misma, exactamente la misma, con tres o cuatro variantes sin importancia. El todoterreno Bill Condon, que lo mismo dirige un drama de corte independiente que un megamusical como éste, es quien está tras las cámaras, y el reparto de caras y voces estelares está bastante bien (en especial creo que Luke Evans como un sorprendente Gastón lo clava y se erige como el mejor de todos los intérpretes de la película). Como musical esta "La Bella y la Bestia" de 2017 no me parece gran cosa: los números daban mucho más de si, y hay poco baile real y mucho efecto especial, aunque los actores cantan todos y todas muy bien. Quitando esto, se puede ver todo en general bastante bien. Hay lagunas en la historia (más que en la del filme de 1991 porque cambian algunas cosas para peor), dos o tres números musicales que no aportan nada y una ralentización de la trama por la parte final que hace que el ritmo se pierda un poco. Sin embargo, en el resto del filme todo básicamente cumple, y la ambientación está bastante conseguida, así como la caracterización de los personajes (ha habido y seguro que habrá muchas versiones de esta historia con una bestia bastante mal hecha y que hasta resulta ridícula).


Además, y esto es muy importante, uno de los protagonistas del filme es gay y tiene connotaciones completamente positivas. Esto no tendría nada de especial si la cinta que estamos comentando no fuese de Walt Disney Pictures. Porque sí, cuando esta empresa, famosa desde su fundación por su defensa a ultranza de las tradiciones norteamericanas más rancias, de la familia tradicional y del sentar la cabeza a toda costa (a pesar de que con el tiempo ha ido cambiando y no es lo mismo "Blancanieves" o "Pinocho" que "101 Dálmatas" o "Mulán") se ha bajado del burro y ha incluido por fin personajes homosexuales que van más allá del mero apunte cómico es que nuestra sociedad está cambiando mucho, y para bien. "La Bella y la Bestia" de imagen real la recomendaría especialmente para fans de la original. Para los demás espectadores, no entusiasma, la verdad, pero tampoco produce vergüenza ni se burla del espectador.


sábado, 25 de marzo de 2017

WAR ON EVERYONE de John Michael McDonagh - 2016 - ("War on Everyone")


Terry Monroe y Bob Bolaño son dos detectives corruptos de Albuquerque, buenos amigos, que se pasan las leyes por el forro un día sí y otro también. Cuando en su camino se cruzan los esbirros de James Mangan, un peligroso mafioso, tratarán de sacar provecho de ellos... Algo que Mangan no está dispuesto a permitir de ninguna de las maneras. Comienza una guerra por el poder en el submundo criminal de la ciudad.


El trabajar fuera de su tierra natal, como a otros tantos, a John Michael McDonagh no le ha sentado nada bien. Su primera película para la industria de los Estados Unidos es un bodrio inexplicable y de los grandes. Me gustó muchísimo "El irlandés" y en especial "Calvary". Sus dos primeras películas, rodadas en su Irlanda natal, a la que retratan muy bien socialmente, me parecen más que destacadas y la segunda en concreto más que notable incluso. Pero esta tercera, "War on Everyone", es tristemente una cosa fea, cutre y sin puta la gracia. El primer trabajo de este director en los USA es una "buddy movie", una película de policías amigos que en clave mayormente de comedia han de cargarse a una mafia y luchar contra la corrupción y todo lo esperable. Alexander Skasgard y Michael Peña son estos dos policías, y no tienen ninguna química y mucho menos humor. No conectan simplemente, y encima sus chistes son malos, pero malos con avaricia. El guión los lleva de un lado a otro mientras persiguen a unos malos que tampoco tienen carisma y que de tópicos abultan mostrando sin parar giros absurdos, apuntes deslavazados, diálogos terribles, escenas de acción muy cutres y lo que he dicho y que es imperdonable: un humor muy, pero que muy muy muy muy deficiente. Todo se basa en zafiedad de la peor calaña: todo es culo, mierda, polla, coño, follar, joder y todo es testosterona idiota o intento de humor negro enrollado que no cuaja ni un solo segundo. La inteligencia más mínima brilla por su ausencia mientras el espectador se muere de asco de ver solamente durante una hora y media a dos palurdos de la Norteamérica profunda (aunque vivan en una ciudad son dos palurdos) metiéndose droga, bebiendo a lo bestia, teniendo sexo, diciendo gilipolleces chabacanas, amenazando a la gente y pasándose las leyes por el forro. Luego están los mencionados malos, que son muy malos y eso, y los secundarios, que apenas existen (y los que hay son tontorrones o difuminados y no aportan absolutamente nada). No entiendo por qué John Michael McDonagh ha hecho esta infamia. En fin, trataré de olvidarla y esperaré a que su cuarta película sea algo mejor, ya tenga lugar en los USA o en Irlanda, pero que sea algo mejor. Cosa que es muy pero que muy fácil. Ni le presten atención a esta basura, de verdad.


viernes, 24 de marzo de 2017

GREEN ZONE: DISTRITO PROTEGIDO de Paul Greengrass - 2010 - ("The Green Zone")


Año 2003. Guerra de Irak. Roy Miller es un alférez del ejército de los USA que, en la Bagdad ocupada, busca con su equipo las armas de destrucción masiva que sirvieron para justificar la invasión. De escondite en escondite, de casa en casa, de base secreta en base secreta, Roy se juega la vida diariamente en busca de estas armas, que nunca aparecen. Poco a poco, empieza a emerger la verdad... Y empieza a ser evidente que todo ha sido un juego de intereses de unos y de otros...


Las mejores películas de Paul Greengrass son, pienso, las que mezclan la crítica política con la acción. En ambos campos el director es uno de los grandes. "Green Zone: Distrito protegido", aunque ha sido eclipsada por la saga de Jason Bourne tanto en la filmografía de Greengrass como en la de Matt Damon, es una de las mejores películas bélicas de lo que llevamos de década. Actual, crítica y magnificamente rodada. Inspirada en hechos reales, en el libro de no ficción "Vida Imperial en la Ciudad Esmeralda: dentro de la zona verde de Irak" del periodista Rajiv Chandrasekaran, el filme es un ejemplo perfecto de antimaniqueísmo en la labor de retratar una guerra. En el año 2003, en la mundialmente polémica contienda de Irak (sí, porque por desgracia hay guerras más polémicas que otras para la opinión pública), narra la historia de un oficial estadounidense que busca las cacareadas armas de destrucción masiva que sirvieron de exclusa al gobierno de entonces de su país para atacar a este otro. Como se imaginan, porque esto ya es historia, las armas no solamente no aparecen por ninguna parte, sino que se va desplegando una conspiración y una serie de tejemanejes de unos y de otros que destapan la verdad que ya todos nos conocemos. Paul Greengrass equilibra a la perfección el drama y la acción, la información dosificada con esmero y el retrato social, para construir un filme duro, crudo, sobre la verdad y la mentira en la política, sobre la manipulación de los gobiernos y los medios, sobre el terrorismo de estado, sobre el patriotismo, sobre las industrias que viven de la guerras y del negocio de la muerte, sobre las diferentes concepciones de servir a un país y, especialmente, sobre el hecho sobradamente probado de que en los USA cada cierto tiempo se inventan cruzadas en países lejanos o del Tercer Mundo para llevar allí a su ejército. No hay buenos y malos: los norteamericanos y los irakíes son retratados en toda su brutalidad, en su total escala de grises; en ambos bandos cunde la crueldad, el interés, el egoísmo y la demagogia. Matt Damon está increíble como protagonista y el aspecto técnico del filme es como siempre soberbio, así como la acción llena de fuerza y de garra. "Green Zone: Distrito Protegido" es una película que no es recordada todo lo que se merece. Y es injusto porque es fantástica.


jueves, 23 de marzo de 2017

CRUDO de Julia Ducournau - 2016 - ("Grave")


Justine es una joven que entra a su primer año de universidad. En su familia todos son veganos y veterinarios: sus padres y su hermana, que también estudia en su mismo centro. Nadie prueba la carne. En la facultad, sin embargo, Justine, libre de ataduras, empieza a experimentar algo terrible... Algo que nunca habría podido ni siquiera imaginar.


"Crudo", la última película que se anuncia como ultramegapolémica, no me lo parece tanto. Sí, tiene escenas asquerosas y bastante violentas, y tiene lecturas sociales interesantes. Pero paren de contar. Ni es la película más sangrienta de los últimos años, ni tampoco es la más transgresora. Ni en Europa ni a nivel mundial. La francesa Julia Ducournau debuta en la dirección de largometrajes con un filme que, eso sí, no deja tampoco indiferente. La cosa va de instintos reprimidos: una chica vegana de toda la vida desarrolla una pasión inesperada por la carne. Y a partir de esta breve sinopsis, no quiero decir nada más. Lecturas, muchas. Y buen aspecto técnico, sobrado. El filme yo lo veo como un retrato de la forma en la que un impulso socialmente mal visto puede marcar la vida a generaciones enteras. No entro a juzgar su moralidad: eso que cada cual lo analice por sí mismo, que es lo que también busca el filme. Su transgresión está aquí más que en sus potentes imágenes: el mismo efecto tendría narrar la vida de un pederasta, de un violador o de un zoofílico. Julia Ducournau simplemente muestra el infierno por el que estas personas malditas pasan. No trata de justificarlas, ni mucho menos, pero sí que analiza que la sociedad también tiene su parte de la culpa. Delinea un mundo juvenil obsesionado por la violencia, por la humillación, por las clases sociales o por el aparentar. Creo que se pasa un poquito, porque en cualquier universidad las novatadas que se hacen en las del filme habrían salido a la palestra de una forma escandalosa que habría puesto al centro en un lío grande, especialmente hoy, en la era de Internet. Pero se puede perdonar esto porque lo rocambolesco a pesar de todo no se pasa de una mínima lógica (y además es cierto que hay novatadas muy cabronas). Las relaciones entre las dos protagonistas están bien llevadas, así como el tormento que sufren y lo que tienen que pintar en sus vidas los demás personajes que las rodean. El drama está bien llevado y el filme sabe enganchar desde el principio, aunque su final sí que es bastante flojo por precipitado y por dejar bastantes cabos sueltos. Finalmente, la estética es de alto voltaje y, aunque bien es cierto que estamos ya acostumbrados a mucha pero que a mucha violencia en el cine, sorprende un mínimo. "Crudo" creo que merece la pena, aunque entiendo que decepcione a algunos y que repugne a otros. En general no deja indiferente, ni para bien ni para mal.


miércoles, 22 de marzo de 2017

ZAFARRANCHO EN EL CIRCO de Jacques Tati - 1974 - ("Parade")


Documental sobre un espectáculo de circo presentado y grabado por Jacques Tati.


La historia de Jacques Tati, como la de Georges Méliés, Orson Welles, Erich von Stroheim o Jean Vigo, es una historia triste. Como los directores mencionados, Tati cambió el mundo del cine y fue un autor irrepetible que, sin embargo, se vio obligado a bregar toda su vida con la incomprensión y los fracasos económicos que nunca le permitieron desarrollarse en lo artístico plenamente. Hemos comentado toda su filmografía en este blog y hoy la cerramos con "Zafarrancho en el circo" ("Parade"), que no es realmente un filme pero que, debido a que Tati solamente desarrolló cinco películas de ficción, ha sido considerada siempre como la sexta de ellas. Arruinado tras la faraónica "Playtime", con muy poca confianza de los productores, cansado y además con problemas de salud, el genial director de comedia francés dirigió tras "Tráfico" un documental sobre una actuación de circo, espectáculo que amaba, que él mismo presentó y en la que también actuó. No hay nada más en "Parade": es un desfile de shows encadenados con payasos, mimos, magos, músicos, acróbatas, domadores y demás personajes del mencionado mundo del circo que hacen su pirueta ante una audiencia. No tiene un gran valor en sí, aunque en su metraje se pueden ver varias de las últimas actuaciones en público del director como actor cómico. Fue estrenado para la televisión sueca, la que encargó el filme, en 1974, aunque tras la muerte del director fue recuperado como obra de cierto culto y fue incluido en las colecciones de sus películas tanto en el mercado del vídeo como en el del DVD y posteriores formatos. Para coleccionistas y completistas y poco más. Sin embargo, a pesar de todo esto, esta película sirve como testimonio de una época injusta que tuvieron que vivir muchos directores que revolucionaron el séptimo arte: relegados a producciones menores, fueron prácticamente olvidados hasta después de su muerte incluso. Jacques Tati no duraría una década más. Vivió de grabar partidos de fútbol y, enfermo, murió en 1982 de una embolia pulmonar. Final injusto, injustísimo, para una figura clave de la comedia no sólo francesa, sino mundial. Su estilo aún hoy sigue siendo inimitable. Jacques Tati, siempre te recordaremos y siempre estarán ahí "Día de fiesta", "Las vacaciones del Señor Hulot", "Mi tío" y "Playtime".


martes, 21 de marzo de 2017

SOMNIA. DENTRO DE TUS SUEÑOS de Mike Flanagan - 2016 - ("Before I Wake")


Jessie y Mark son un matrimonio que perdió a su hijo y que, para tratar de superar su trauma y dar un sentido a sus vidas, deciden adoptar a otro. El que le envían los servicios sociales es Cody, un chico que parece bueno y sencillo. Algo oscuro, sin embargo, ha venido con él... Algo que le acompaña a todas partes y que va traer un infierno a su nuevo hogar.


"Somnia. Dentro de tus sueños" ha sido ha última película de Mike Flanagan del pasado año, en el que dirigió nada más y nada menos que tres. Como decía ayer en la crítica de "Hush", dirigir tanto en tan poco tiempo no suele salir bien. "Ouija: El origen del mal" era digna (sobre todo para ser una precuela de otra película horrorosa) y la mencionada "Hush" también, aunque le faltaba ser mucho más redondeada. "Somnia" es claramente fallida, la más fallida del tríptico de 2016, y es una pena porque tiene un desenlace fantástico. Hay filmes de terror que tienen un cuerpo excelente y un final lamentable: historias llenas de imaginación y tensión, personajes y sustos geniales, y que de repente tienen explicaciones forzadas y chorras producto de un creador que no sabe cómo cerrar su propia historia. Pues bueno, a "Somnia" le pasa lo mismo... Pero justamente al revés. Su desenlace es una maravilla, y además original. Todo cuadra a la perfección, y además con una explicación lógica, coherente, respetuosa y que sabe sorprender. Sin embargo, su cuerpo es un rollazo y, encima, está lleno de lagunas y fallos. Todo va de un niño adoptado que viene a su nueva casa con un "pack" de poderes sobrenaturales chungos que le atormentan a él y a su nueva familia. Y hay lo de siempre: un monstruo feo hecho de efectos especiales feos, unas apariciones fantasmagóricas típicas, unos sustos que hemos visto miles de veces antes, unos personajes extremadamente tópicos, unos guiros de guión improvisados sobre la marcha y un montón de flecos sueltos de esos a los que estamos acostumbrados en el cine de terror malo (personajes importantes que mueren y a nadie le importan, familias que saben que en su casa ocurre algo sobrenatural y hacen su vida normal tan tranquilos, caracteres traumatizados unos minutos sí y unos minutos no, carreras por pasillos oscuros como huida hacia adelante de un guión mal embalado, sobresaltos basados en el ruido aumentado a lo bruto...). En fin, todo es una pena, y de la misma manera que una película no puede vivir si su final falla, una película tampoco puede vivir si lo hace todo su cuerpo. Una pena, repito, lo de "Somnia"; tal vez con más tiempo, sin haber tenido que afrontar otras dos películas casi a la vez, Mike Flanagan habría entregado algo mucho mejor.


lunes, 20 de marzo de 2017

HUSH de Mike Flanagan - 2016 - ("Hush")


Madison Young es una joven escritora de éxito que es sordomuda y que, buscando tranquilidad e inspiración para sus novelas, se ha mudado a una casa en el bosque lejos del bullicio de la ciudad. Madison vive allí sin embargo con todas las comodidades, conectada constantemente con el mundo por Internet y protegida por un gran un sistema de seguridad. Una noche, sin embargo, algo anormal empieza a pasar... Alguien ronda por los alrededores de la casa.


Cuando un director rueda dos películas en un mismo año suele ocurrir que las dos le salen regular o directamente mal. Mike Flanagan es un autor de terror que en los últimos tiempos ha destacado por insuflar calidad a uno de los géneros más difíciles y devaluados. Incluso una precuela como "Ouija: El origen del mal" quedó más o menos bien en sus manos. El pasado 2016 dirigió sin embargo tres películas, tres, y se nota que las tres podrían haber sido mejores, aunque ninguna del tríptico sea terrible. La mencionada segunda entrega de "Ouija" la comenté hace unos meses, cuando se estrenó en los cines. Las otras dos, "Hush" y "Somnia", tuvieron menos difusión y no las he podido ver hasta ahora. Ambas tienen buenas ideas y ambas están básicamente bien hechas (y considerando que hablamos de obras de terror nos podemos dar con un canto en los dientes), pero ambas necesitaban haber sido más redondeadas. "Hush", la que se estrenó antes, en el último mes de abril, es bastante mejor. La idea es muy buena, el desarrollo es bueno, los actores son buenos, el escenario es bueno y la trama es buena. Ciertamente, es una buena película, que además explota una premisa bastante interesante: el miedo a no poder escuchar nada. El espectador es el único que goza de toda la información y es el que disfruta el duelo de la protagonista y el villano de turno, que sabe intrigar y que tiene partes que ciertamente "duelen". La tensión está muy bien llevada, y los recursos que emplea Flanagan (eliminar sonido y retornarlo, omitir información que la protagonista no puede tener) hacen que el juego del gato y del ratón que propone sea siempre interesante y nunca pierda fuelle. En apenas ochenta minutos que dura la cinta el director sabe meternos en el bolsillo. ¿Por qué digo entonces que la película podría ser mejor? Pues bueno, porque los personajes no tienen ningún relieve y porque la trama no tiene una gran justificación. Y eso se nota. Las motivaciones del asesino no me valen, me parecen demasiado básicas, y a la protagonista le falta mucho, pero que mucho jugo para ser verdaderamente carismática. Y bueno, cuando solamente tiene uno dos actores principales (y apenas otros dos secundarios que no aparecen demasiado), pues hay un gran margen para crear una historia pulida que no se ha utilizado. En el resto de cosas, "Hush" es una película de terror buena y recomendable. Sin embargo, si tal vez Mike Flanagan no se hubiese visto en la tesitura de tener que rodar otras dos casi a la vez, todo habría sido mucho más redondo. Con "Somnia", que comentaré mañana, el defecto es mucho más visible.


domingo, 19 de marzo de 2017

SPIRITS OF THE AIR, GREMLINS OF THE CLOUDS de Alex Proyas - 1989 - ("Spirits of the Air, Gremlins of the Clouds")


En un mundo post-apocalíptico, en un paraje desértico situado entre las ruinas de lo que fue la civilización, un desconocido llega a la granja de un hombre en silla de ruedas que trata de inventar un aparato para volar. Este hombre vive con su hija, fanática religiosa. El desconocido se queda unos días con ellos y decide hacer algo: ayudar a al inventor a construir su máquina voladora.


Alex Proyas fue durante los años noventa uno de los directores más destacados de cine fantástico. Hoy está de capa caída, flojea bastante y hasta entrega películas extrañamente deleznables como "Dioses de Egipto", impropias de su filmografía. Sin embargo, ahí quedan para la posteridad joyitas como "El Cuevo" y sobre todo como "Dark City", su obra maestra. Hay, de todas formas, una obra también genial que dirigió antes de dar el salto a Hollywood en su Australia natal en 1989: "Spirits of the Air, Gremlins of the Clouds". Muy poco conocida, muy injustamente poco conocida, esta cinta es una pequeña maravilla de lo visual y, además, su trama no desmerece. En un mundo post-apocalíptico indefinido, un desconocido llega a la granja de un inventor que vive con su hija y trata de ayudarle a construir un aparato volador. La trama es mínima, minimalista muchas veces, pero es capaz de condensar una historia simbólica sobre la superación y sobre la lucha contra el fanatismo religioso y la incultura en la que la necesidad de volar puede ser interpretada de muchas formas: yo me quedo con que es una manera de acabar con la barbarie, de devolver a la humanidad la civilización por medio de la reconquista de los cielos. Alex Proyas, con solamente tres actores, crea un mundo fascinante donde se relacionan perfectamente y donde el romanticismo de su empresa sabe calar al espectador. La ambientación es soberbia: es lo que hace sobre todo al filme tan diferente, tan único. Proyas no tenía entonces un duro, pero tenía imaginación de sobra para aprovechar los pocos medios a su alcance y construir un mundo derruido cargado de inventiva, de romanticismo, de poder evocador y de corte steampunk animado además con una banda sonora absolutamente inolvidable. Es una delicia observar los inventos que el director nos regala, sus máquinas, sus casas, sus habitaciones, su vestuario, ese extraño cementerio de coches colocados como monolitos. Es totalmente un deleite. Recuerda al mejor Tim Burton, al Terry Gilliam de sus inicios, al primer Jean-Pierre Jeunet (tres directores que, por cierto, están también y tristemente bastante devaluados hoy en lo artístico). Pero es cien por cien Alex Proyas. No se dejen engañar por las imágenes que muestro en esta entrada: no hay mucho sobre la película en internet y lo que hay se ve bastante mal. Sin embargo, sí que está la película en si. No se la pierdan, porque es una de las piedras preciosas más injustamente olvidadas del cine fantástico de finales de los ochenta.


sábado, 18 de marzo de 2017

LA NIÑA DE TUS OJOS de Fernando Trueba - 1998 - ("La niña de tus ojos")


Ha estallado la Guerra Civil en España y el director de cine Blas Fontiveros ha sido invitado a rodar su siguiente película con todo su equipo nada más y nada menos que en Alemania, en los estudios de la UFA que dirigen los nazis. La actriz y "cantaora" Macarena Granada será la estrella del filme. Cuando el grupo de españoles llega a Berlín deseando escapar de la triste realidad de la guerra, se encuentran con un país que vive una situación tan surrealista y opresiva como la del suyo y en el que van a sufrir una gran cantidad de malentendidos y situaciones delirantes.


"La niña de tus ojos" es para mi gusto una de las mejores películas de Fernando Trueba. No soy nada adepto al cine de los tiempos de la susodicha Guerra Civil en la ficción ni tampoco al de la Alemania nazi. Creo que hay muchos problemas hoy (y los había en 1998) para estar erre que erre con unas épocas oscuras que no hay que olvidar pero que, fuera del documental, ya cansan, especialmente cuando no se muestra nada nuevo de ellas. "La niña de tus ojos" sí que lo mostraba, sin embargo, en su día. Es cierto que no es un filme magistral, pero tiene mucha gracia, tiene encanto y sabe extraer bien las risas de las situaciones más desastrosas haciendo gala de un humor bastante negro pero que a la vez es tierno. Un grupo de españoles de aquel momento histórico viaja a la mencionada Alemania de Adolf Hitler a rodar una película folclórica en los estudios de cine de la UFA. La cosa se complica, como se imaginan, y todo se torna delirante. Fernando Trueba sabe delinear una comedia con chispa y con gags con la suficiente ironía para encandilar a todo tipo de público y, cosa que no siempre pasa en el cine español (y en su propia filmografía incluida), sabe deslizar el casticismo y los tópicos patrios de forma inteligente, sin abusar de ellos a lo bruto y sin retratar solamente lo más cateto y zafio de estos tópicos. Ver a Penélope Cruz (por cierto en uno de sus mejores papeles) cantando temas españoles y bailando ante los alemanes desata sonrisas, desde luego, y resulta simpático por todo lo alto. Los personajes son todos muy divertidos y tienen personalidad, y están además interpretados por un plantel de actores y actrices fantástico y entre los que se encuentran grandísimas caras de varias generaciones. Por otra parte, el guión tiene sorpresas suficientes para interesar durante todo el metraje y sabe moverse con soltura entre la comedia y el drama y esquivar el tratamiento tonto de los momentos en el que las escenas duras se fusionan con las desternillantes. Finalmente, la ambientación es más que rica, tanto en escenarios como en trajes y también en homenajes a la época o a sus manifestaciones culturales. "La niña de tus ojos", que fue uno de los grandes éxitos de su director, tuvo el año pasado una tardía continuación llamada "La reina de España" que, tras estrenarse en este 2017, sufrió un polémico boicot del que hablaré cuando la comente. Todavía no la he podido ver, así que la situaré en este blog al final de todas las películas de Fernando Trueba hasta este momento.


viernes, 17 de marzo de 2017

EL GUARDIÁN INVISIBLE de Fernando González Molina - 2017 - ("El guardián invisible")


En los alrededores del pueblo de Elizondo, en Navarra, están siendo asesinadas niñas cuyos cadáveres aparecen abandonados en el bosque siguiendo un mismo patrón. La inspectora Amaia Salazar, que nació y se crió en el lugar, vuelve a él para dirigir la investigación. Allí, todo su triste pasado retorna a su vida mientras el caso se retuerce cada vez más y aparecen nuevos cuerpos.


El navarro Fernando González Molina es un director de cine comercial con alguna película digna y varios desastres artísticos. Sin embargo, en lo que a ventas se refiere, es muy rentable y cuenta en su filmografía con bastantes grandes éxitos, lo cual en España es muy difícil de lograr en general. Su obra se compone de la comedia "Fuga de cerebros", del drama "Tres metros sobre el cielo" y su secuela, "Tengo ganas de ti"; del nuevo drama "Palmeras en la nieve" y del thriller "El guardián invisible".


Esta vez no es manía al cine español, que además lleva cambiando mucho y para bien desde hace años. Tampoco es cuestión de boicot o no (las polémicas declaraciones de la actriz Miren Gaztañaga no afectan al filme para nada). Esta vez es que la película es mala, pero mala de cojones. "El guardián invisible" es un thriller basado en una novela de Dolores Redondo que trata de aprovechar el tirón de la buena época que está viviendo el género en España tras peliculones como "Celda 211", "El Niño", "No habrá paz para los malvados", "Grupo 7", "La isla mínima", "Cien años de perdón", "Tarde para la ira" o "Que Dios nos perdone". No hay nada de malo en intentarlo. Lo que no vale es presentar un bodrio como este. Nada tiene sentido en "El guardián invisible". Los protagonistas están desdibujados, los secundarios son casi inexistentes (casi todos meros apuntes), la trama no deja pistas atractivas y sus resoluciones son pueriles, el drama es folletinesco y muy barato, el nudo de todo es bastante tonto y hay lagunas por todas partes en una historia absurda y hasta ridícula. Todo va dando bandazos en una colección interminable de escenas sin conexiones apenas, cortadas a lo bruto, con giros de guión gratuitos y sin sentido, con flecos sueltos por todas partes, con personajes que actúan según les da y que no tienen ningún desarrollo más allá de la aparición de turno y con unos toques fantásticos que no vienen a cuento, que no pegan ni con cola. No sé cómo será la novela, pero la película, sea fiel a ella o no, es un puñetero desastre. Encima, se pasa de las dos horas de metraje la broma: el aburrimiento está asegurado porque el espectador se pierde en esta marimorena de tonterías sin sentido. Y la ambientación es cansina: toda esa lluvia y oscuridad artificial es abusiva, recreada a lo bestia, sin dejar descanso visual al espectador. Y del desenlace no hablemos: es lo más chorra que uno se puede echar a la cara. Es que cuando lo vi no me lo podía creer, lo juro. "El guardián invisible" es un bodriazo como una montaña. En serio, es mala con avaricia y una gilipollez de thriller.


SPOILER: ¿De verdad que en el bosque hay un yeti vasco que protege a la gente? ¡Pues no ha evitado ni un maldito asesinato! ¡Llevan años matando a niñas y a él o es que se la trae floja o es que el pobre es directamente un completo inútil! ¡Vaya mierda de guardián, oigan! Y los personajes se teletransportan también, miren ustedes. Y la protagonista ve a una especie de fantasma de una niña asesinada y luego no dicen nada de ello. Y su padre desaparece de la trama sin que sepamos nada del porqué. Y el asesino deja galletas de las que fabrica su propia familia en los cadáveres para que lo pillen. Un Premio Nobel. De verdad. Menudo truño. Infumable.