Porco Rosso

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jueves, 14 de septiembre de 2017

50 PRIMAVERAS de Blandine Lenoir - 2017 - ("Aurore")


A sus cincuenta años, Aurore Tabort, una mujer separada, pasa por una etapa de crisis al verse en el paro, con una hija embarazada, con otra hija dependiente de un novio egoísta y con su mejor amiga sumergida en otra crisis vital. Aurore recuerda sus años pasados, lo que pudo haber hecho y no hizo y lo que hizo y cree que no tendría que haber hecho. Y una serie de aventuras cotidianas la llevan a buscar un nuevo camino.


Blandine Lenoir es una famosa actriz francesa que ha saltado también a la fama como directora. Hasta este momento ha realizado dos películas: los dramas "Zouzou" y "50 primaveras".


"50 primaveras" (de nombre real "Aurore" -y otra traducción chunga para España que nos cuelan-) en manos de un director o de una directora torpe habría resultado ser la típica película ñoña y moralista barata de autosuperación sacada de postulados de libro de autoayuda. En las de Blandine Lenoir todo da como resultado un drama intismista con toques de fina comedia precioso y divertidísimo. El material de base es sensible de precipitar sobredosis de azúcar y da mucha morralla cada año (en el mercado europeo y en el americano): la llegada a la mediana edad y todos sus problemas y dilemas. Una de las épocas más visitadas en la ficción junto a la adolescencia y a la siempre llamada "crisis de los treinta". La directora francesa escapa de los tópicos gruesos, de la moralina, del pasteleo y del sentimentalismo cutre y entrega una historia cotidiana real, creíble, irónica, consecuente y sin efectismos dramáticos. Aurore, una genial Agnès Jaoui, se encuentra en la mitad de su vida tan llena de dudas como lo estaba al principio. Tiene dos hijas que no lo están pasando tampoco bien, una mejor amiga que también está llena de dudas, y una serie de personajes que la rodean que, extravagantes y tiernos, le aportan algo. Los diálogos son rápidos e inteligentes, el humor no es el culmen de la ironía pero está siempre en forma y sin cargar, el tratamiento de las relaciones personales es lúcido y limpio, el retrato social no es de una profundidad inmensa pero es lógico y simpático (destaca sobre todo por sus críticas feministas a la marginación de la mujer y a su "cosificación" como un objeto de usar y tirar en el mundo laboral) y el tratamiento de la melancolía y del optimismo vital para lograr la autosuperación no es cargante ni invasivo. Los actores y sobre todo las actrices están geniales, y el filme tiene momentos verdaderamente emotivos y otros que son bastante desternillantes, amén de algunas frases muy notables sobre la vida y su sentido que no pretenden crear escuela pero que son lógicas y que no disertan sobre tonterías. "50 primaveras" es una comedia (es más comedia que drama realmente) muy sencilla y noble, que no intenta engañar, que no intenta ir de lo que no es, y que encuentra en la mencionada sencillez su mejor aliado. Porque no hay que ser retorcido o complicado de forma impostada para retratar bien la realidad del loco mundo en el que vivimos.


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